Julio 29, 1997 |
Manifestación de cubanos en estocolmoCarlos Manuel Estefanía.Revista Cuba Nuestra de Estocolmo. | |
Santiago de Cuba, 26 de julio de 1953. Un joven abogado llamado Fidel Castro, so pretexto de restaurar la democracia, asalta al Cuartel Moncada. La acción termina en un baño de sangre. En ella perecieron numerosos jóvenes idealistas que creyeron dar la vida por la Constitución socioliberal de 1940.El fin no justificó el medio aquel 26. La Cuba opositora condenó la acción. Hasta el Partido Comunista repudió el ataque. Blas Roca, el Secretario, lanzó a la luz un manifiesto el 5 de agosto en el que catalogaba de "equivocado", "putchista" y "burgués" los métodos empleados por los asaltantes, así como "falso y estéril" el heroísmo desplegado durante la acción. El documento, publicado en el "Daily Worker" de New York, y que circuló en Cuba clandestinamente en el semanario Cuadernos, decía además: "...La línea del Partido Comunista y de las masas ha sido la de combatir la tiranía de Batista seriamente y desemascarar a los aventureros como Fidel Castro que van contra los intereses del pueblo."Con el tiempo Roca y Castro se reconciliaron. Pero la historia le ha jugado una mala pasada al hoy difunto Blas: su hijo, 44 años después del asalto, y para honra de su apellido, se encuentra prisionero en las cárceles de la Cuba Comunista. ¿Cuál fue el crimen? El de abrazar pacíficamente las ideas del socialismo democrático, y cofirmar un manifiesto que no será menos histórico que "La Historia me absolverá". En este caso el título parece un recordatorio para Castro. El documento se denomina "La Patria es de todos".Para que la Historia absuelva a Castro (lo que parece demasiado tarde ya) sería necesario, por lo menos, que Vladimiro Roca y todos los prisioneros de conciencia que le acompañan, gozaran de las mismas garantías jurídicas, y del benévolo tratamiento carcelario que disfrutó Castro, en sus "malos tiempos" como preso político (aunque fuese un líder terrorista). Desgraciadamente, en la realidad, la patria no es de todos, sino de uno, que está por encima de la ley de los hombres y da la impresión que hasta de Dios, no existe poder judicial o legislativo que ponga coto a sus desafueros, ni institución militar o represiva que no se le subordine ciegamente. Esa es la razón por la que hay exiliados cubanos en Suecia y en otros países del mundo.Estocolmo, 26 de julio de 1997. Un joven antropólogo cubano llamado Alexis Gainza coordina, con el apoyo inconmensurable de otros exiliados, una acción cívica. Se trata de una manifestación ante la embajada cubana. La actividad fue un éxito rotundo. Fueron los cubanos de Suecia en pacífica protesta pública a demandar la libertad de los firmantes de "La Patria es De todos". También pedían la liberación de Roberto González Tibanear, solicitante de asilo, deportado desde Suecia, que lleva prisionero en Cuba 8 meses sin juicio alguno. Su delito se reduce a haber dicho ante reporteros internacionales, con el coraje que hay que tener cuando se vive bajo un régimen totalitario, que es Castro quien debe irse de Cuba y no el oprimido pueblo.Al joven Gainza le siguen unas cuarenta personas. No son menos idealistas y patriotas que las que murieron asaltando al Moncada. A diferencia de los seguidores de Castro, esta generación de cubanos se mueve por la fe en la acción legal, no violenta, como método para terminar con la dictadura que oprime a la patria.A las dos y media de la tarde estaban todos reunidos en la Plaza de Sergel en el Centro de Estocolmo. Desde allí partieron hacia la embajada Cubana. Gritaban en sueco y con todos sus fuerzas: ¡Queremos elecciones libres en Cuba! ¡Castro deja el poder! ¡Queremos democracia en Cuba! ¡Libertad Vladimiro Roca! ¡Libertad para René Gómez! ¡Libertad para Felix Bonne! ¡Libertad para Martha Beatriz Roque! ¡Libertad para González Tibanear!. Estas voces encrespadas le dijeron a Estocolmo, sin proponérselo, que el 26 de julio, no es un día festivo para los cubanos, sino todo lo contrario, una especie de luto nacional. Que aquellos mártires del 1953, ofrendaron sus vidas en vano, por una libertad prometida que nunca llegó.Este gesto de los cubanos demócratas le aguó la fiesta a los trasnochados castristas suecos y latinoamericano. Ellos que no tienen idea de lo que pasa en Cuba, festejan junto a los diplomáticos del régimen, cada año, el día en que Castro con su acción irresponsable saltó a la palestra pública como político. Ellos, sin saberlo, también son víctimas de aquel asalto, cuyas burdas imitaciones han costado miles de vidas en toda América Latina.¿Qué habrán sentido los defensores de la dictadura de Castro sorprendidos por las escenas de la manifestación transmitida en noticiero de la tarde del Canal Cuatro? Este día la televisión cubrió para toda Suecia la imagen de los hidalgos cubanos indignados frente a lo que se supone sea su embajada, gritándole a Escandinavia la existencia de un exilio, que registra y condena cualquier violación de los derechos humanos en Cuba, y cualquier acto de colaboracionismo con la dictadura.Los cubanos, como siempre han hecho en todos sus actos políticos en Suecia, fueron ejemplares en la observación de las reglas con que las autoridades del país regulan el derecho a la manifestación de las ideas. Lamentablemente la representación oficial del gobierno cubano no supo estar a la altura. Con el fin de opacar la protesta colocó escandalosos altavoces en los pisos superiores de la embajada. Acción estúpida que no logró otra cosa que llamar aún más la atención de sus aristocráticos vecinos sobre los acontecimientos que tenían lugar frente al improvisado "solar" diplomático.Como si no le bastara con este método totalmente ilegal, ni con la presencia reforzada de la policía protectora, incluida guardia montada, la "valiente" representación diplomática al parecer solicitó el apoyo de una misteriosa Asociación Colombiana -según decía el cartel que portaban y al que debieron borrarle:"..de terroristas entrenados en Cuba"- cuyos miembros aguardaban, a pocos metros del lugar, la llegada de los manifestantes para agredirlos.Así fue, al arribar los cubanos al bulevar donde se encuentra la embajada, y disponiéndose a ocupar la zona de seguridad que les asignó la policía fueron atacados alevosamente por una guardia de eunucos mentales latinoamericanos, presumiblemente convocados por la embajada.Aquellos canes disfrazados de seres humanos, no les bastaba estar siendo filmados en su denigrante comportamiento desde la casa diplomática -probablemente sus amos querrían saber a cuál le correspondería el hueso mayor su servilismo injerencista-. Los sicarios hicieron lo posible por "robar a cámara" a los perros verdaderos de la policías. Parece que nadie le hizo caso. La televisión sueca prefirió presentar en primer plano a los animalitos feroces e inquietos que acompañaban a los guardianes profesionales, antes que a los improvisado, quizás porque a los suecos les gustan los perros reales, no los que hacen su papel por una prebenda.Los custodios del orden que acompañaban a los manifestantes cubanos comprobaron que por el lado de estos no había nada que temer. Los hijos de Cuba cumplieron con su palabra de no cometer acto violento alguno, a lo sumo se defenderían si eran atacados, como ocurrió ante la injustificada e ilegal arremetida de aquella improvisada guardia pretoriana de la embajada. Los mercenarios extranjeros, que no habían solicitado autorización alguna para su "manifestación", demostrando su calaña vandidezca usando de cintos con grandes hebillas y otros artefactos contundentes para lesionar, sin motivo alguno, a los pacíficos manifestantes democráticos.Los cubanos, durante un buen rato se comportaron como discípulos de Gandhi, siguiendo el ejemplo del líder de la manifestación, Alexis Gainza quien respondió con la temperancia de un Martin Luter King a los insultos y golpes que le propinara una de aquellos porristas de Castro.La jauría no respetó si quiera la presencia entre los manifestantes de mujeres y niños. Entre los contucionados por el cobarde ataque se encuentra una mujer mayor, la esposa de Vidal Fajardo, presidente de la Unión de Cubanos en Suecia. Fue tan insistente y cobarde la provocación de la perrería humanoide, que algunos de los cubanos más acosados se vieron obligados a responder a los mordiscos de la traílla castrista con buenos y aleccionadores puñetazos.Pese a que los cubanos solo se defendían, la policía, confundida, detuvo a uno de ellos, al joven Aramís Taguada, como si fuera uno más de los acólitos delincuentes de la embajada. La injusta detención de Taguada animó aún más a los manifestantes que incrementaron sus gritos de "Frihet! Frihet!" (libertad). Ya no pedían sólo por los prisioneros de conciencia en la isla, sino también para el hermano que acaban de arrestar. A pesar del mal entendido, los veladores del orden público sueco transmitieron discretamente a los cubanos la solidaridad del pueblo sueco con su causa, y el convencimiento de la policía de que la barbarie no provenía de las filas cubanas, sino de aquellos entrometidos colombianos, quienes obligaron a la policía a pedir refuerzos para neutralizar sus actos delictivos.Desgraciado ha de ser un régimen como el de Cuba, que ya no puede movilizar a cubanos para su "defensa", ni tan siquiera entre los de la supuesta "comunidad cubana" en el exterior, entiéndase los que bajo el chantaje del pasaporte y la visa para ver a sus familiares, deben mantenerse bajo control de la embajada. Qué triste para nuestra historia es, que la representación oficial de Cuba, a la que nadie pensaba agredir, le haya dado por solicitar la asistencia de eunucos mentales extranjeros para maltratar de hecho y de palabra a los manifestantes cubanos.Afortunadamente, los hijos de Cuba no estaban en las selvas de Colombia, donde los émulos actuales del M-27-7 secuestran y matan impunemente, ni tampoco en las calles de La Habana, donde la dictadura ampara a sus "brigadas de respuesta rápida" cuando apalean a los opositores. El desubicado proceder anticubano de los amigos de Castro ha tenido lugar en Suecia, un país donde existe plena libertad de expresión, donde se penaliza a quien la frene, y donde nadie tiene derecho a pegarle a nadie por manifestar sus opiniones, sean las que sean. Se "desgraciaron" esta vez los vándalos, su infame conducta no quedará impune. Los cubanos van a llevar esta pelea hasta el final, con la ley en la mano. Ya los agresores fueron denunciados, sobran testigos e imágenes gráficas que los inculpan, y ahora tendrán que vérselas con la justicia sueca.Si alguien creó desorden público este 26 de julio de 1997 en Estocolmo, no fueron los patriotas cubanos, sino la "horda de oro" de la embajada.Por otra parte hay que decir que si el 26 de julio del 53 fue trágico para el pueblo cubano, este del 97, ha sido una rotunda victoria para los opositores y disidentes encarcelados en la Isla. La Cuba que quiere ser democrática ha sonado en toda Suecia, que nadie lo ponga en duda. El mérito no es sólo de Alexis Gainza, ni únicamente de la Unión liberal Cubana, tampoco es exclusivo de Vidal Fajardo, el Presidente de la Unión de Cubanos en Suecia, que tanto trabajó en la organización de la manifestación. Este ha sido un triunfo común del exilio cubano en Suecia, con independencia de las ideologías o estrategias que siga cada uno de sus miembros. Es un mérito compartido de toda la colonia, que apoyó expresa o tácitamente a la manifestación, y que no se prestó para hacerle el juego a la embajada.Con tesón e inteligencia y sin recursos económicos, los cubanos están logrando que los medios de comunicación en Suecia tomen en cuenta a su país, para que los suecos dejen de ver a la isla, sólo como un lugar donde hacer turismo, y del que sus empresas huyen despavoridas por la Ley Helms Burton. Hay cubanos trabajado tesoneramente para que en Escandinavia se sepa que en Cuba existe una terrible dictadura, con cuyos presos de conciencia Suecia, como país democrático, guarda una enorme deuda moral.Es difícil lograr esto. Es una hazaña el hecho de que en medio de los preocupantes problemas internos y globales que amenazan la estabilidad de Suecia, el Canal cuatro y posteriormente el periódico Svenska Dagbladet hayan dedicado sendos reportajes a la manifestación contra el régimen de Castro efectuada este 26 de julio.Los televidentes del enorme país escandinavo, los que viven el frío norte, en su cálido sur, en la costa este y en la oeste, vieron y escucharon a los manifestantes cubanos, y supieron por la entrevista de los reporteros al antropólogo Alexis Gainza, que nuestro exilio demanda libertad para los prisioneros de conciencia cubanos en general y en particular para Roberto González Tibanear.En el caso de quien escribe estos renglones, al orgullo de pertenecer de una colonia tan dignamente representada por los manifestantes del 26 de julio, se suma la alegría de haber visto en un primer plano del Noticiero del canal cuatro la portada del último número de Cuba Nuestra, la primera revista que publicaran los cubanos en el reino sueco y que se mantiene viva.Hay que reconocer la profesionalidad con que los editores del Canal Cuatro han trabajado este hecho noticioso. Montaron las imágenes del video donde González Tibanear, en la isla, denuncia al régimen con la foto de su participación en la Huelga de hambre en Suecia, que aparece en la carátula Cuba Nuestra. El resultado es un documento audiovisual conmovedor. Los televidentes suecos ya conocen al joven que no temió decir lo que pensaba y que pago por ello. Si se fijaron en la foto de la portada de Cuba Nuestra habrán contemplado en el rostro de González Tibanear, una mirada perdida en el horizonte, sin mácula de violencia alguna. Esta foto, hecha al azar por un aficionado, recuerda casualmente, a la que Korda le tomase Ernesto Guevara, esa que recortada todo fanático revolucionario debe llevar en la cartera, en un pullover o simplemente como anteojera. La foto de González Tibanear vale para sus hermanos cubanos en Suecia mil veces más, que la imagen o los huesos (falsos o reales) del Che.Los cubanos no necesitamos hoy de un "Rambo del Comunismo" como acertadamente definiera el filosofo Fernando Savater a Guevara, tampoco sus restos mortales convertidos en reliquias de una nueva religión que prende hacer de Cuba su Meca. Nosotros necesitamos una ética totalmente opuesta a la que difunde el castrismo, mediante "constructos" propagandísticos que incluyen desde las imágenes del Sagrado Guevara hasta las tramposa canciones de la "Nueva" Trova. Nuestra alternativa es la que simboliza la foto de Roberto González Tibanear, con su actitud mil veces más humana que el patrón ofrecido por Castro a Cuba y a Latinoamérica desde que se le metió entre ceja y ceja la loca idea de asaltar al Moncada. Los castristas matan por imponer sus ideas.En cambio, Roberto González Tibanear, los firmantes del documento "La Patria es de Todos" y el resto los prisioneros de conciencia en Cuba, pertenecen a la extirpe de los que se juega su propia vida por la libertad de otros, sin amenazar la integridad de nadie más, una diferencia fundamental, ¿no cree usted? Es la herencia noble y trágica legada a esta generación de cubanos del fin del siglo XX por aquellos aborígenes que prefirieron el suicidio a vivir como esclavos.Los Cubanos necesitamos de hombres y mujeres como González Tibanear, Vladimiro Roca, Marta Roque, y tantos prisioneros de conciencia a quienes queremos libres, no encarcelados. | ||
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