Julio 10, 1997

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Lapsus mentis

Por: Manuel David Orrio
Especial para CubaNet
  

LA HABANA, 7 de julio - El Grupo de Apoyo a la Disidencia Interna de Cuba lo integran destacadas personalidades. Los nombres de Vladimiro Roca, Félix Bonne Carcacés, René Gómez Manzano y Martha Beatriz Roque cuentan por sí mismos sobre aportes de importancia a la lucha por la democratización de la tierra de José Martí en el único sentido posible: Con todos y para el bien de todos.

La labor del grupo es conocida dentro y fuera de Cuba. Si no lo es más, debido al vicio número uno del gobierno de Fidel Castro: la censura. Sin embargo, el prestigio de los miembros del Grupo de Apoyo a la Disidencia Interna no les libera de la posibilidad de conservar alianzas de facto nada beneficiosas para él. Hasta de modo involuntario puede suceder, hasta por un lamentable lapsus mentis.

El Grupo de Apoyo a la Disidencia Interna convocó a dos conferencias de prensa. Como es de esperar, la media oficiosa ni quiso oir del asunto; las agencias noticiosas extranjeras acreditadas en Cuba aparecieron raudas... y los periodistas independientes se enteraron por las noticias. Porque, hasta ahora que se conozca, nadie les invitó.

A estas alturas de la batalla por la libertad de expresión para el pueblo cubano, quien pretenda ignorar al movimiento de los periodistas independientes experimentará una cierta lejanía entre la tierra y sus pies, cual levitar entre burbujas politológicas. Por otro lado, la tropa de reporteros por la libre está de trabajo hasta la coronilla. Algunos ejemplos así lo demuestran: Juan Carlos Céspedes anda en persecución del dengue hemorrágico, para gratitud de la nación entera; Mercedes Moreno va camino de ser la abogada defensora de los habitantes de barriadas pobres, y Olance Nogueras, entre tanto, dicen que estudia Física Nuclear para profundizar en su tema preferido. Así pues, los periodistas independientes pueden pasarla de lo mejor sin las noticias del Grupo de Apoyo a la Disidencia Interna. Aunque si los ignoran las personalidades, la pregunta de rigor es quiénes otros lo hacen. Pues bien, encabeza la lista el gobierno contra el cual están enfrentados Roca, Bonne Carcacés, Gómez Manzano y Roque. Los actos de repudio y las detenciones no distinguen entre unos y otros. Asunto de ruleta rusa, por decirlo de algún modo.

En segundo lugar, no parecen simpatizar los reporteros libres a ciertos sectores de Miami. Por casualidad, ¿no son ésos los protagonistas de un famoso video, repleto de abrazos y besitos a Fidel Castro?

Finalmente, aparecen algunos competidores de la prensa extranjera, poco dados a jugarse el puesto en esta muelle vida cubana... para ellos.

Dice la Biblia: "Por sus hechos los conoceréis". Trátese de un lapsus mentis o de una mentis muy oscura, lo concreto es la alianza de facto entre el Grupo de Apoyo a la Disidencia Interna, los enemigos de la libertad de expresión y éste o aquél usufructuario de la censura cubana. Compárense los ingresos de ciertos corresponsales extranjeros y los de los periodistas independientes, con su aporte respectivo al conocimiento real de Cuba. Junto a mí se encuentran las imputaciones de elitismo que se hacen en la calle a las personalidades nombradas. De seguir la lógica, los periodistas independientes no serían profesionales como para estar a la algura de los distinguidos agrupados. Exactamente como si los libros de Néstor E. Baguer y Raúl Rivero no existieran. Exactamente como escribe en el diario Granma el señor León Cotayo.

Desde un conocido artículo cuyo título es "¿Agoniza Concilio Cubano?", los periodistas independientes ganaron el derecho de tratar cuanto asunto les parezca, ética profesional observada, razón por la cual son hoy el medio de control público más importante de Cuba. Quizás esté ahí la causa del lapsus mentis. ¿Cuál otra podría ser?

No por primera vez se producen exclusiones de agremiados de la noticia libre dentro de la disidencia. Tras ellas siempre anidan intereses creados, tanto como en las políticas censoras de medios de difusión, las cuales han sido un verdadero desastre para el país y el propio movimiento anticastrista. Sin control público no existe purificación, y sin ésta la verdad termina esclava de la mentira.

Si hubo lapsus mentis, pecata minuta es, porque al mejor escribano se le va un borrón. En cuanto a los periodistas independientes, ya se las arreglarán para dar a basto. Por algo tienen al pueblo de su parte. Y quien lo tiene, triunfa.


Los lectores interesados en comunicarse con Manuel David Orrio puede dirigir su correspondencia a: Requena #8 Apt. 4 (interior), entre Carlos III y Lugareño. Ciudad Habana 10600, Cuba.

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