Julio 8, 1997 |
Me llamaron los FactoresPor: Manuel David OrrioEspecial para CubaNet | |
LA HABANA, 7 de julio - Factor es el que hace una cosa. Entre comerciantes es el apoderado con mandato más o menos extenso para traficar en nombre y por cuenta del poderdante o para auxiliarle en los negocios.Con ese vocablo se nombran a sí mismas las organizaciones políticas y sociales mandatadas por el "poderdante" en cualquier barriada del archipiélago cubano. Palabra exacta para nombrar su identidad, quizás la falta de iniciativa que a muchas caracteriza no sea una insuficiencia, sino apuntes disciplinados a las facultades inherentes a su función social.En 1993, tras mi divorcio, mis vecinos comentaban de viva voz la escandalosa sucesión de violaciones de mis derechos constitucionales y civiles, en ocasión de mi régimen de comunicación con mi hijo Miguel David, cometidas con abierta participación de los tribunales y la fiscalía. Jamás los Factores de mi localidad tomaron cartas en el asunto, ni siquiera por razones humanitarias. Sólo se restablecieron mis derechos cuando amenacé formalmente con presentarme en una asamblea de rendición de cuentas del Poder Popular para pedir la revocación de los funcionarios implicados. Sabían que haría realidad mis amenazas, aunque las Brigadas de Respuesta Rápida me hicieran polvo en plena reunión. La sangre llama...En la mañana del 6 de julio del año de gracia de 1997, los Factores de marras convocáronme a una reunión. Podía no haber ido. Ese es mi derecho. Pero entonces hubiera perdido la oportunidad de explorar de cerca a la Colina, integrada por un secretario del Partido Comunista de la barriada y representativos de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y la Federación de Mujeres Cubanas en la localidad; Lourdes Rodés, coordinadora zonal de los Comités de Defensa de la Revolución y Lázaro Armando Bravo Durañón, delegado a la Asamblea del Poder Popular en el municipio Plaza de la Revolución por mi circunscripción electoral, la número 45, quien habló en nombre de todos para halarme las orejas por mis maldades periodísticas. Edad promedio: 65.Bravo especificó bien por lo claro: allí no habría debate, sino sólo información. Así pues, mi representante electo se negó a discutir un asunto con su elector. Eso, en las leyes del país, tiene un nombre: coacción. Por lo tanto, acuse de recibo de cuanto se dijo en el encuentro y notificación inmediata de que Manuel David Orrio seguirá siendo periodista independiente. Asombroso, ni siquiera en una pelea de león a mono y dentro de la jaula, se atrevieron los Factores a una confrontación de puntos de vista.Según Bravo, estoy realizando una actividad enemiga pagada, la cual consiste en transmitir informaciones hacia el exterior sobre el país y mi barrio. Nada dijo de que en el código penal existe un buen número de figuras delictivas por las cuales podría hacerme encarcelar: propaganda enemiga, difusión de noticias falsas, etc. Hace dos años soy periodista independiente y en la calle estoy. Incluso, debo admitir ser uno de los de ellos menos molestados por la policía política hasta ahora, no parece por docilidad. Parte triste de la historia: Lázaro Armando Bravo Durañón fue periodista.En una acertada interpretación de la Constitución de la República, el colega del diario Granma Guillermo Cabrera Alvarez defiende constantemente el derecho de los ciudadanos a dirigirse A DONDEQUIERA para plantear sus inquietudes y quejas. ¿Qué otra cosa es periodismo? ¿Qué esperanzas tengo de que el señor Bravo me escuche si --como dijo-- "no hay debate"? Y como él y los demás se autodefinen como Factores, ¿cuáles son las esperanzas de ser atendidos por los "poderdantes"?Bravo me imputó el transmitir informaciones sobre mi país... y mi barriada. En buen romance, intentó hacerme callar mis noticias y opiniones sobre los resultados de su mandato, difundibles por cuanto medio lo desee. Que en mi artículo La Esperma Somos Nosotros, escrito bien adrede desde una óptica marxista llamé a mis colegas independientes a estudiar a Máximo Gómez, primer guerrillero de América, según el mejor de los generales españoles de su tiempo. Gómez fue un genio del arte del dónde y cuándo se puede ganar. ¿Eligiría un soldado de la libertad de expresión un escenario donde pueden aplastarle los miembros de las Brigadas de Respuesta Rápida como pudieran ser las asambleas presididas por Bravo? ¿No me impidieron el pasado Primero de Mayo el siquiera llevar a mi hijo al desfile de la Plaza de la Revolución José Martí?Por lo pronto, allá los Factores y sus iniciativas o dirigentes. Allá sus "poderdantes". Yo me quedo con el Apóstol. Como él, seguiré diciendo que "el respeto a la libertad y al pensamiento ajenos, aún del ente más infeliz, es mi fanatismo: si muero, o me matan, será por eso". De paso, parece haber coincidencias entre Carlos Marx y José Martí, porque el primero escribió: "La prensa libre es el espejo espiritual en que el pueblo se ve a sí mismo. Y la autognosia es primerísima condición de la sabiduría". Hasta Fidel Castro caminó por esos trillos alguna vez en su vida cuando afirmó que "la libertad de prensa es el derecho de todo el mundo a explicar sus ideas y verdades, y los derechos del pueblo son conocer esas verdades e ideas".Lean un poquito los Factores. | ||
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