Julio 7, 1997 |
Graves los servicios de hospitalización5 de julio de 1997 en El Nuevo HeraldRAUL RIVERO Especial para El Nuevo Herald | |
Los hospitales cubanos, que en los años triunfales de la revolución eran mostrados como uno de los mayores logros del socialismo en la isla, se han depauperado a tal punto que un ingreso equivale a una movilización familiar de gran envergadura.``Van a operar a mi madre, y me estoy mudando para el hospital'', dijo el martes una mujer, que no quiso ser identificada, al abordar un taxi en La Habana.En el asiento trasero, la mujer lanzó dos maletines, un ventilador y una cocina eléctrica. Entre los artículos que había empacado se contaban sábanas, toallas, jabones, detergente, café, una cafetera, naranjas, vasos y dos almohadones.La mujer indicó que le esperaban cinco o seis días ``de campaña'', con todos sus familiares dedicados a la tarea de buscar alimentos para llevarle a la enferma.``Cuando salga mi madre, hay que ingresarme a mí'', bromeó, ``porque han desaparecido los sillones para los acompañantes y en su lugar hay sillas de castigo''.Según ella, es preferible que los servicios se cobraran, ya que debido a que son gratuitos los pacientes y sus familiares no tienen derecho a reclamar mejor atención.``Y te tratan como les da la gana'', dijo. ``El personal puede ser bueno y calificado, pero no tienen de nada y eso mismo hace que se actúe un poco con desgano, con la filosofía de que sea lo que Dios quiera''.Las campañas nacionales por la higiene y la atención en los hospitales parecen batallas contra los molinos de viento, a juzgar por los discursos oficiales y las informaciones de los medios de comunicación.Una nota del semanario Guerrillero, de la ciudad occidental de Pinar del Río, comentó esta semana en un reportaje sobre el Hospital Provincial León Cuervo, en proceso de remodelación: ``¿Cucarachas? Sí, las hay. ¿Y qué se va a hacer para eliminarlas?''``La fumigación es un medio, pero los bichos insisten'', agregó la nota.``Hay que cerrar filas y no dejarnos derrotar por esas alimañas''.A continuación calificó como una tragedia la situación de los baños en esta instalación construida en 1950 y atribuyó la causa de la creciente fetidez a la falta de válvulas en los sanitarios.Destacó que la proporción de sábanas en el hospital pinareño es de 1.8 por cama, cuando la norma debe ser 4 por cama en las salas y 8 por cama en las unidades de terapia.A pesar de todo, indicó la nota, este centro tiene los mejores indicadores en salud, la mortalidad el último cuatrimestre es más favorable que en igual período del año pasado, y el número de operados creció sustancialmente.Copyright © 1997 El Nuevo Herald | ||
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