Julio 2, 1997

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La fuga de ''las balseras del amor''

Revista EXITO, junio 2 de 1997
Por Santiago Aroca
  

Olvídese de Las Vegas y sus agencias matrimoniales. El consulado de España en La Habana casa más rápido y a más parejas, aunque resulta algo más caro. Unos 2,200 españoles se casarán este año en La Habana, según las proyecciones del consulado, que ante la avalancha de matrimonios hispanocubanos ha decidido cerrar las puertas un día a la semana, los miércoles, para celebrar matrimonios. Los empleados consulares denominan a esa jornada ''el día del amor''.

El actual cónsul de España en la capital cubana, Eduardo Cerro, acaba de pedir a Madrid más libros de registro para inscribir los casi 60 matrimonios mensuales que celebra, la mayoría de ellos por poderes notariales y en ausencia de uno de los cónyuges. Un 90 por ciento de los matrimonios, según las estadísticas consulares, unen a españoles de más de 45 años con cubanas que tienen menos de 25. Con el matrimonio, las jóvenes reciben un visado de ''reunificación familiar'' que les permite viajar inmediatamente a España y tras dos años de residencia solicitar la naturalización.

Pocos días después del matrimonio, las cubanas vuelan hacia España en el DC-10 de la compañía Iberia que enlaza Madrid con La Habana. Ese vuelo suele llegar a la capital cubana lleno de españoles que buscan ''diversión'' y efectúa el viaje de vuelta con un pasaje de recién casadas. Las peculiares características de vuelo han hecho que en La Habana se le conozca popularmente como ''el autobús de la lujuria''. Medios de comunicación españoles han puesto a las recién casadas el mote de ''las balseras del amor''.

''La contrapartida es que entre los jóvenes cubanos ya no se conoce a los españoles como los conquistadores sino como los procrea-dores'', explica el periodista Raúl Rivero desde La Habana.

Como en Las Vegas

El alto número de matrimonios que se celebran en el consulado español en La Habana provoca admiración entre empresarios de Las Vegas, en Nevada. ''Nosotros casamos unas mil parejas al año. No me podía imaginar que un consulado casara a tanta gente. Dos mil son muchas personas'', explicó a Exito un empleado de la capilla de matrimonios del hotel Imperial Palace, en Las Vegas, uno de los lugares favoritos de los estadounidenses para contraer matrimonio. En La Habana, además del consulado español, los de México, Canadá e Italia han reportado un considerable incremento del número de matrimonios que celebran pero no han llegado hasta el punto de dedicar un día a la semana para casar gente. No es posible saber cuánto tiempo duran los matrimonios celebrados en los consulados. La administración española no tiene estadísticas que permitan saber si hay muchos divorcios, aunque la policía española ha investigado redes de prostitución que importan mujeres cubanas valiéndose de falsos matrimonios. ''Tenemos varios casos de mujeres que fueron forzadas a prostituirse en bares y llegaron de Cuba pensando que había contraído matrimonio con un honrado español, cuando en realidad se estaban uniendo a un proxeneta'', asegura el policía José Rodríguez, adscrito a la Brigada General de Documentación que es la unidad responsable de enfrentar los problemas de inmigración en España.

La crisis y las relaciones

Los matrimonios entre españoles y cubanos no se han visto afectados por las tensiones entre las autoridades de la isla y el gobierno de España y parece tener una relación directa con la crisis económica. Así, mientras en 1990 se inscribían 15 matrimonios en el consulado español, en 1996 se alcanzaron los 1,200.

El aumento del número de bodas ha corrido paralelo al incremento de los precios. En estos momentos, cada matrimonio cuesta entre $4,000 y $6,000, según fuentes consulares españolas en la isla. Por el permiso de emigración y el registro del matrimonio en la isla, las autoridades cubanas cobran cerca de $3,000 y exigen el pago en divisas.

Algunos españoles ahorran durante años para sacar a su novia de Cuba. José Fernández de Dios, de 38 años, que trabaja de cartero en Palencia, (centro de España), tardó dos años en conseguir los $6,000 para casarse con Desiree Suárez, una mulata de 21 años que conoció en la discoteca Havana Club. ''La conocí durante mi primer viaje a Cuba con unos amigos. Al regresar a España trabajé como loco y me divorcié de mi mujer española. Mantuve a Desiree y su familia durante cerca de dos años. Finalmente pude enviar el dinero para casarnos pero nuestro matrimonio duró poco, tan sólo un año fue el tiempo que necesitó para obtener un permiso de residencia permanente. Ahora mantenemos una relación cordial, aunque ella trabaja en un club de alterne en Madrid'', explicó Fernández en conversación telefónica desde Palencia. Por su parte, Desiree Suárez explicó que se divorció porque no le gustaba la vida en Palencia, una pequeña capital de provincias, y el salario de su esposo no le parecía suficiente para atender sus necesidades.

''Es cartero y gana poco, además tiene que mantener a los hijos de su anterior matrimonio'', indicó desde su residencia en Alcobendas, en la periferia de Madrid. Desiree Suárez explicó que trabaja en un bar de strip-tease. ''Es muy decente. Peores cosas hice en La Habana'', dijo.

A otros españoles, la pasión cubana les trajo problemas aún más graves. Alberto Hernández, un agricultor de Burgos, cumple condena de cuatro años de cárcel por fraude telefónico. Hernández, que tiene una novia en Cuba, se conectaba ilegalmente con las líneas telefónicas para hablar durante horas con su amada. Durante el juicio, que tuvo lugar a finales del pasado año, explicó que era un hombre ''muy celoso y mi novia cubana muy guapa''.

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