`Narrativa y Libertad', un documento histórico literario

Esta extensa compilación recoge, en dos volúmenes, la producción de más de 200 autores durante los últimos 30 años.

CUENTOS DE LA DIASPORA

2 de febrero de 1997
Por ARMANDO ALVAREZ BRAVO
Crítico literario de El Nuevo Herald

Llegará el tiempo de libertad, democracia y pendiente posibilidad patria en que sea posible escribir una historia crítica de la litertura cubana. Será cuando se extirpe el totalitarismo castrista de la Isla. Cuando los cubanos emprendan su más imprescindible y ardua tarea: reparar, desde la justicia y la compasión, el tejido espiritual de la nación.

A partir de ese momento, destacará la literatura de dos exilios: el interno y el de los creadores en el extrañamiento. Un libro que mucho servirá a esa compleja empresa es Narrativa y libertad. Cuentos cubanos de la diáspora, publicado por Ediciones Universal, de Miami, y editado por el profesor Julio E. Hernández-Miyares.

Esta extensa compilación recoge, en dos volúmenes, la producción de más de 200 autores durante los últimos 30 años. Hay, fatalmente, ausencias y, el tiempo se encargará de subrayarlo, presencias no fundamentales, lo que no opaca su condición de revelador documento histórico literario.

Los cuentos cubanos recogidos han sido escritos por creadores que pueden, en lo esencial, situarse en cuatro grandes grupos. El primero lo integran escritores que, mucho antes de salir al exilio, contaban con un indiscutible prestigio y quehacer. El segundo lo forman los narradores que iniciaron su producción vísperas de la catástrofe de 1959 y asentaron un nombre en los primeros años de totalitarismo. El tercer grupo lo componen los que comenzaron a publicar en el exilio. El cuarto grupo se nutre mayoritariamente con los autores nacidos y formados en el destierro.

Este ordenamiento obedece a rasgos generales y está lleno de matices. Ya que la llegada al exilio de los creadores cubanos, más allá de los agrupamientos cronológicos y generacionales básicos, se produce en épocas y situaciones bien disímiles.

Así, el conjunto de narraciones que ofrece Narrativa y libertad-por encima de la formación, experiencias, tendencias y estilos de los autores-responde, trascendiendo los niveles de calidad y excelencia literaria, a la definitiva voluntad de crear en absoluta libertad. Es algo que cuántos escritores no pueden hacer en Cuba. Algo por lo que muchos han tenido y tienen que pagar con el silencio, el hostigamiento, la prisión y hasta la vida.

Y aquí es preciso subrayar que el ejercicio creativo para los exiliados también padece de incontables obstáculos, frustraciones y sinsabores. Esa es precisamente la diferencia entre un autor expatriado y uno exiliado.

El expatriado tiene a su disposición y alcance una comprensión y unos medios de los que carece el exiliado, notoriamente el exiliado cubano. Para empezar, un espacio propicio. Abierta o encubiertamente, conspiran contra su creación poderosos sectores del mundo cultural, editorial y académico que, contra toda razón y decencia humana y política, siguen sirviendo sutil o declaradamente al desacreditado régimen castrista.

Desde la variedad del dilatado espectro de su temática, los cuentos de Narrativa y libertad tienen como característica central la ruptura con el totalitarismo y su denuncia. Son ficciones caladas de rechazo al castrismo; traumáticas experiencias personales; nostalgia y evocación entrañable de lo que no debió perderse y debe rescatarse; enfrentamiento con la ardua realidad, demandas y frustraciones del exilio; examen crítico de la historia; reminiscencias de toda índole; fantasía; humor y absurdo. La imaginación en que no caben limitaciones de esencia, forma y estilo.

Narrativa y libertad patentiza un hecho singular del exilio cubano. Si bien en esta obra hay piezas que ya, o finalmente, serán tan sólo componente del acarreo de la literatura cubana, que atraviesa el momento más trágico de su historia, su existencia reafirma cómo el ejercicio literario de los exiliados ha devenido obstinada reivindicación de cubanía y libertad. Sin fórmulas de ninguna suerte, es una tenaz y fija defensa de la identidad cubana.

No es éste un fenómeno coyuntural. En este sentido es justo y necesario recordar que la tumultuosa historia nacional tiene su fundamento en la pasión y constancia de sus creadores. Su obra y pensamiento-y la literatura cubana ha sido en lo esencial una literatura de exilio- encarnaría hacia la independencia en la acción de sus hombres de a caballo. Lo demuestra con creces nuestro crucial siglo XIX.

Vísperas de un nuevo siglo, sin lugar a dudas el protagonismo literario cubano no es idéntico en intensidad al del siglo XIX. Pero es indudable, aunque no se reconozca como debiera reconocerse, que la literatura cubana, por su tensión y calidades, es el arca patrimonial de la vida nacional. Expresa lo que somos y lo que queremos y debemos ser.

Una obra de la naturaleza de Narrativa y libertad es un esfuerzo mayor e ingrato. Es inevitable que una empresa de esta naturaleza no sea objeto de crítica. No necesariamente la crítica de los que hacen, sino de aquéllos que por nada se comprometen, ni ponen la mano en el fuego. Así, debe señalarse que este texto, gústele a quien le guste o no, queda como copioso testimonio de un decisivo momento histórico y creativo. Por esa razón, debió ser sometido a una revisión más intensa para evitar erratas. A lo que se agregaría una precisa actualización, hasta una fecha previa el cierre, de sus fichas bio-bibliográficas.

Esos peros a un lado, Narrativa y libertad tiene un valor indiscutible. Cumple una función fundamental. Deja bien sentado que, a pesar de los trágicos días de totalitarismo y exilio en que agoniza Cuba, su hostigada literatura es excepcional por las obras y escritores con que cuenta. No son pocos los autores que trascienden legítimamente los marcos nacionales. Es un genuino exponente de resistencia y creatividad mayores. De libertad.

Narrativa y libertad. Cuentos cubanos de la diáspora, selección, introducción y notas por Julio E. Hernández-Miyares. Dos volúmenes. Miami, Ediciones Universal, 1996. Precio de venta: $69.00.

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