IMPRIMIR
De espaldas a la corrupción

Odelín Alfonso Torna (PD)

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) - Un hombre frente a la nevera del mercado ubicado al costado del cine Payret, en el municipio Centro Habana, observaba detenidamente los filetes de merluza. Tocó a la esposa en el hombro y ambos quedaron atónitos por el precio del pescado. Ocho pesos convertibles (cuc) el kilogramo, equivalente a 200 pesos en moneda nacional. Era suficiente para no dejar el salario de 20 días en unos cuantos filetes de pescado. 

Afuera, un joven, detrás de la columna, pregonaba en voz baja que lo tenía más barato (cinco cuc), pero que en lugar de merluza eran ruedas de cherna. El matrimonio, receloso, lo miró de reojo y continuó como el que no creía en la oferta clandestina. 

Una y otra vez se repiten estas escenas en los mostradores refrigerados de cárnicos y productos del mar que se venden en moneda convertible. Bisté de palomilla 5.45 cuc el kilogramo o 2.70 cuc el kilogramo de pollo congelado; son muestras de museo ante nuestros ojos. El implacable mercado informal te persigue hasta la puerta del mercado, la tienda de ropas, la ferretería o el taller de reparaciones. Te venden lo mismo que hay dentro, dicen, pero más barato y de mejor calidad. 

Cuando hablemos de corrupción en Cuba, hay que hacerlo en dos tiempos. En una de las secuencias –la legal-, la que no cruza el cerco de los controles y las auditorías, se opera o se roba mediante multas y estafas que se burlan del consumidor. La otra corrupción, la que está dada por esa mercancía que nunca se contabilizó, escapa de los almacenes o nunca llegan a éstos.

 El licenciado Esteban Miguel Morales, en su comentario El misterio de la santísima trinidad: corrupción, burocratismo, contrarrevolución, sólo deja entrever cómo la corruptela comunista, desde posiciones cómodas se sustenta y sustenta al mercado informal. Dice que “los verdaderos corruptos no son los que venden leche en polvo, ni siquiera los que venden bienes duraderos a las mismas puertas de los supermercados, sino los que desde su cargo en el gobierno y en el Estado, controlan y abren los almacenes”. 

Existe otra corrupción que Esteban Morales no ve, o no quiere ver ¿Acaso esa manía del gobierno de subir los precios de los productos de primera necesidad sin consulta alguna, no es una manera de corromperse ellos mismos y al mercado negro? 

Es tarde para esterilizar la militancia comunista o buscar confrontaciones con la corrupción y los nuevos contrarrevolucionarios, que no es más que la supervivencia en todos los niveles económicos y sociales. Es el gobierno y no el que “abre los almacenes”, quien vende productos y servicios dos, tres y hasta cuatro veces por encima de su valor real. 

Los portales de tiendas y supermercados están a plantilla llena. En sus columnas se atrincheran quienes de verdad protegen a los corruptos de arriba. Si no existiera el mercado informal el Estado no tuviera con quien competir, y prácticamente tendría que regalar el atún enlatado o los filetes de merluza.  

Estamos ante un flagelo –la corrupción-  del que mucho se ha escrito. Quienes lo denuncian desde la periferia del poder, buscan escalar posiciones o subsanar perretas de ocasión. No querer ver cómo el gobierno multa a los de abajo, es estar de espaldas a la corrupción, a la verdadera.

odelinalfonso@yahoo.com



http://www.cubanet.org/inicio_tienda.html
 
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material siempre que se le reconozca como fuente.