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De Juanes y otros desmanes, o la militancia del oportunismo apolítico: 
Un colofón incoloro a una fiesta de fuegos artificiales 

 
Rolando D. H. Morelli, Ph. D

VILLANOVA, Pensilvania, octubre, www.cubanet.org -Lo peor de todo, (es un decir) es que nada de esto es –era- nuevo en sí. En Cuba, bajo la interminable tiranía del régimen totalitario de Castro y los Castro, (cincuenta años de infamia y de espantosa miseria) y con la excusa de «ir a cantarle a Cuba», «al pueblo cubano» o «a la [llamada] Revolución, y al Socialismo» -lo cual parecerá diferente, pero no lo es- han estado en diferentes momentos incontables figuras artísticas de talento, o en posesión como único talento de su oportunismo militante, tanto de la izquierda declarada y confesa, como de la ola de vivos y vividores que pululan por el mundo sabiendo de qué modo “nadar y al mismo tiempo guardar la ropa a buen recaudo”. ¿Habría que recordar aquí sus nombres? ¿Las oportunidades en que estos hechos han tenido lugar?

Juanes y algunos de sus compañeros, (no todos) habrán creído descubrir el Mediterráneo, con su concierto. Muchos en los medios de prensa se habrán persuadido, o intentarán convencer a sus lectores de lo mismo, pero las evidencias en contrario pueden encontrarse con sólo hacer buen periodismo. Las hemerotecas y archivos de toda índole ofrecen este género de constataciones.

¡Juanes, y los demás camajanes de su entorno no han descubierto el Mediterráneo en Cuba, aunque algunos firmemente así lo creyeran y sigan creyéndolo por el resto de sus vidas! Uno de tales descubridores, la señorita Olga Tañón, mentía con medias verdades al decir en declaraciones a la prensa, que en Cuba podía entrar y cantar libremente todo el que así lo quisiera. Precisemos: en Cuba le es permitido entrar a cualquiera que, no siendo cubano escapado de su país, propone a las autoridades culturales y políticas del régimen hacerlo en franca solidaridad con sus presupuestos, y también como invitado por el régimen a participar en festivales, y presentaciones de todo tipo orquestadas por la propaganda oficial.

Pero es que, incluso esto no es -no era- original. Otros tiranos, otros regímenes tenebrosos y criminales como los de Hitler, Mussolini, Franco, Stalin o Trujillo también tuvieron sus admiradores de izquierda y de derecha, alternativa o simultáneamente. ¿Habría que demostrarlo aquí? ¿Haría falta componer una lista de nombres?

Para que la señorita Tañón se informe de una vez, y no ir más lejos en este empeño, el mismo Víctor Manuel le cantó a Franco cuando el cantautor era todavía un desconocido. Lo hizo, ¿quién lo dudaría, por convicción y por oportunismo, como seguramente ocurre ahora con la merenguera Olga Tañón? Convicción en los principios sustentados a favor de un régimen totalitario, mientras se acusa a sus víctimas en el exilio de tener el “corazón negro” porque éstas se manifiestan vehementemente contra quienes buscan dar un repunte a sus carreras, a la par que un espaldarazo a la tiranía en Cuba, aduciendo viejas excusas como razones humanitarias: «un chorro de aire fresco para la gente de a pie»; «demostrar que sí se puede»; «el poder de la música»; «un mensaje de optimismo y solidaridad», etcétera. 

Ahora se sabe. (Ha quedado demostrado. Lo ha expresado el tirano en el tabloide  Granma, y por otra parte, da cuenta de ello el propio Bosé atacado de histeria oportunista cuando amenaza suspender el concierto poco antes de que éste dé comienzo, ante un representante del régimen). Se trataba, en verdad, como no podía ser menos, de una provocación más, montada en La Habana y Miami por los encargados de este frente de la policía política cubana, empresa en la que se contaba desde el principio con los perfiles de los posibles participantes, o se procedió enseguida a elaborar el correspondiente a un artista de quien no se tenía un dossier completo. El profesionalismo en este campo de los representantes y agentes provocadores del régimen de Castro no admite comparación.

Cuenta además para ello, con un vasto entramado de personas y medios de prensa y otros, en el mismo Miami, y otros centros de los Estados Unidos, Europa y América Latina ante los cuales los exiliados y víctimas conscientes del castrismo se hallan poco menos que desarmados. Una nueva hueste de cubanos recién llegados, formados enteramente bajo el régimen, sufren parcialmente del síndrome de Estocolmo, y aunque el paso de los años consiga curarlos, sirven de momento con sus opiniones aparentemente conciliatorias, cuando verdaderamente se trata de una rendición incondicional de su parte, a los propósitos propagandísticos del régimen, sus acólitos y compañeros de viaje, entre los que naturalmente se sitúan Juanes, Miguel Bossé y Olga Tañón. Toda confusión sirve a los intereses de oportunistas y adeptos del régimen de Castro. Aquí confluyen el oportunismo autoproclamado humanitario y apolítico y los intereses de la tiranía.   

En este entramado, el oportunismo de Bosé destaca acaso como el más deplorable por su alto contenido de suficiencia, y altanería expresada desde muy temprano en declaraciones a los medios, con lo que consiguió de hecho arrebatar a Juanes el protagonismo de su iniciativa y del evento. El que ahora el periódico El Mundo le atribuya haber plantado cara al régimen de Castro no pasa de ser otra pifia de las que en este ámbito suele ser pródiga hasta la mejor prensa de España, con alguna excepción que confirme la regla. 

Lo peor de todo esto (es un decir, naturalmente) es que ni siquiera se tratara de algo original o nuevo. Una vez más los cubanos hemos sido burlados por partida doble o triple. Infamados los que residen en Cuba y los que vivimos fuera por una crápula de artistas, empeñados en defender lo indefendible, de llevar oxígeno a un régimen bestial y sádico, mientras se pretende que los cubanos en condiciones de expresar libremente sus opiniones, por no estar aherrojados dentro de Cuba, guardemos silencio o nos sumemos a su comparsa. Por rehusarnos a ello una mayoría de nosotros constituimos a sus ojos lo peor de lo peor: gente cruel, extremista, intolerante. Ellos, por el contrario, son (proclaman ser) la crema y nata del arte y de la humanidad. Ahí están muchos de los medios para darles voz, retocar cuando sea del caso, y amplificar la resonancia de sus acusaciones y para justificar el ultraje a las verdaderas víctimas.

 

 
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