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Demonios olvidados
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - La prensa internacional informó el 25 de marzo que los “desaparecidos” Osmani Cienfuegos y Pedro Miret fueron destituidos de sus responsabilidades en los Consejo de Estado y de Ministros.
No es que interesara mucho la actuación de estos viejos comunistas, sacados de circulación desde finales de los años 90. Pero, en homenaje a los servicios bridados al régimen, debieron despedirlos con algún honor.
Osmani nació en La Habana en 1931. Estudió Arquitectura. Se dice que la comunidad Las Terrazas, a unos 50 kilómetros al oeste de la Habana, es su obra cumbre. Quizás por eso sus subordinados referían que era mejor arquitecto que Ministro de Turismo. Lo mismo debió pensar el que lo destituyó. No obstante, se mantuvo como diputado, Vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Comité Central del Partido Comunista.
Pero su real mérito fue ser el hermano del Comandante Camilo Cienfuegos. Esto lo ubicó en las altas esferas del poder, o tal vez fue porque era parte de la conexión rusa. En los años sesenta, fue parte importante de la exportación guerrerista hacia África. Allí formó parte de la cuadrilla de bandoleros capitaneados por el argentino Ernesto Guevara.
Pedro Miret, más discreto, fue uno de los mejores aliados del ex Comandante en Jefe. Nació en Santiago de Cuba en 1927. Estudió Ingeniería en La Habana y fue del grupo asaltante al Cuartel Moncada. Era miembro del Consejo de Estado y Vicepresidente del Consejo de Ministros. Miembro del Comité Central y diputado.
El ocaso de Miret fue más lento y sin las escandalosas salpicaduras de corrupción y alcoholismo de Osmani. Aunque ambos políticos no fueron designados a la Asamblea Nacional, desde noviembre de 2007, la inercia burocrática del sistema los mantuvo en una silenciosa nomenclatura, rota con el texto aparecido en la Gaceta Oficial.
Con esta información, se complejiza una vez más la forma de conocer los nombramientos y destituciones de los funcionarios del gobierno. Se conocen hasta cuatro formas de saber los movimientos de funcionarios de alto nivel.
La más común es la vox populi, con eso de que cuando el río suena, piedras trae. Así se supo de las destituciones de Carlos Valenciaga y Eliades Acosta, ambos miembros del Comité Central. Luego está, por nivel de importancia, la publicación de la información en el periódico Granma. Esta es la oficial y aunque el Granma “nunca miente”, a veces omite información. Como en el caso de Fernando Remírez, sepultado políticamente, al nombrar a Jorge Martí en su responsabilidad de Jefe de Relaciones Internacionales del Comité Central, y a Kenia Serrano al frente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Por último, la aparición en la Gaceta Oficial, como al descuido, nos recuerda que la revolución no sólo devora a sus demonios, también los olvida.
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