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Medidas positivas
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - “Estoy firmando un Proyecto de Ley imperfecto, porque es necesario para que el gobierno siga funcionando”, declaró el Presidente Obama al suscribir una ley con un paquete de gastos por 410 mil millones de millones de dólares para que el Gobierno Federal se financie hasta finales de septiembre. La ley comprende, entre otras cuestiones, la flexibilización de los viajes a Cuba al permitirlos una vez al año a los cubano-americanos, en lugar de cada tres, y eleva el gasto diario permitido de 50, como había fijado el presidente Bush en 2004, a 170 dólares.
Asimismo, la definición de familiares de padres, hermanos y abuelos es ampliada con primos, sobrinos, tías y tíos, y se eliminó el máximo de 14 días de visita a una duración no limitada.
Por otra parte, se amplían las posibilidades de viajes de los hombres de negocios norteamericanos en las áreas de productos agrícolas y de la salud. Líderes de la comunidad cubana en el exterior, al mismo tiempo que han dado la bienvenida a las medidas, han declarado que son insuficientes, con argumentos de peso, y piden una revisión total de la política de Estados Unidos hacia Cuba.
En realidad, se requiere un nuevo enfoque, más atemperado a los tiempos, de forma que la política norteamericana contribuya a los cambios en Cuba, ante el fracaso de posturas que durante decenios fueron de gran utilidad a los sectores más inmovilistas y conservadores dentro del gobierno cubano.
Sin embargo, hay que tener en consideración la grave crisis que atraviesa la sociedad estadounidense y la necesidad que tenía la Administración Obama de que la ley se aprobara para no paralizar el gobierno, por lo que tuvo que negociar ante las presiones de senadores que tradicionalmente se han opuesto a los cambios de la política hacia Cuba. También debió aceptar que la ley incluyera fondos para casi 8 mil proyectos locales, método que en el período electoral no fue considerado positivamente por el actual Presidente, al amparar abusos y derroches en ocasiones. Sobre esta cuestión ha manifestado su intención de reformar esa vía de distribución de recursos financieros.
En cuanto a los viajes a Cuba, la ley no los despenaliza, sino que elimina al gobierno la capacidad de perseguir a quienes los realicen, ya que no asigna fondos a la oficina encargada de su control. Esto se resolvería definitivamente con una orden ejecutiva que levante la prohibición de viajar adoptada por la Administración Bush.
No obstante sus limitaciones, este paso ha sido muy bien recibido por la población de la Isla, lo cual deja al gobierno en una posición débil. A unas semanas de ser emitida la ley, no se ha publicado ninguna opinión oficial, ni la prensa ha reflejado nada al respecto. En primer lugar, las medidas tienen gran sentido humano y contribuyen a fortalecer la unidad de la familia y de la nación, mucho más en estos tiempos, cuando la sociedad cubana se deteriora aceleradamente por el impacto negativo de la crisis mundial y la carencia de un plan integral del gobierno para paliar sus negativos efectos.
Sería muy positivo que la Administración de Estados Unidos, antes de la Cumbre de las Américas, a celebrarse en Trinidad y Tobago del 17 al 19 de Abril, adoptara medidas adicionales y anunciara una política proactiva hacia Cuba. Ello propiciaría dentro del país el incremento de la presión para que comiencen a realizarse los cambios estructurales y de conceptos, anunciados y no realizados aún por Raúl Castro.
El General tiene ahora mejores condiciones para efectuarlos, sobre la base de la remodelación de su gabinete y la promoción de personas consideradas más pragmáticas.
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