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¿Otra pala para la tranca?
José Hugo Fernández
LA HABANA, Cuba, marzo, (www.cubanet.org) -A pesar de que la franca generalidad de los miembros de la oposición interna, la prensa independiente y los bloguer de Cuba se ha pronunciado desde siempre en contra del llamado bloqueo, aquí continúan acusándoles como favorecedores de esta medida tan ineficaz y esclerosada como el régimen mismo.
En un libelo con lenguaje y estilo de informe de acta de asamblea, que apareció el pasado miércoles 18 de marzo en la página digital de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), se asegura lo siguiente sobre quienes -ante la imposibilidad de publicarlas aquí, libremente- envían hacia el exterior sus observaciones u opiniones sobre la realidad nacional: “En vez de hacer periodismo, su desempeño consiste en complementar, a través de esa arma de guerra sicológica que es la propaganda, agresiones como la del genocida bloqueo al que ha sido sometido el pueblo cubano durante casi 50 años. Además de buscar la rendición de los cubanos al aumentar las limitaciones y carencias económicas, quienes sustentan el bloqueo, cuentan entre sus propósitos –campañas mediáticas mediante- con desprestigiar la factibilidad del sistema socialista”.
Sobra repetir, ya que se impone por su peso, que hoy nadie ni nada desprestigia más el sistema socialista que una tiranía de corte monárquico como la nuestra, la cual no sólo reniega de la dialéctica sustentada por los clásicos de la izquierda, contradiciendo en la práctica sus propias premisas, y no sólo es incapaz de dar respuestas a las más elementales necesidades de los pobres, sino que para colmo se empeña en falsear la historia al ocultar la existencia de auténticos opositores, apelando a lo único que le queda a mano: la patraña.
Visto desde este ángulo, el nuevo libelo de la UPEC es más de lo mismo. Otro incordio del régimen en su papel de ventrílocuo, ante el que no valdría la pena sino sonreír por no llorar. Pero, cuidado. Tampoco hay que pasar por alto que aun por muy decadente y fracasado que se muestre, este sistema sigue siendo eficaz en lo único que lo fue siempre: su estrategia y sus mecanismos para la represión.
No sería la primera vez que unas “declaraciones” como las de marras han servido como puntas de lanza para organizar redadas contra el movimiento opositor.
“Su servicio al enemigo, por tanto, mantiene y perpetúa una criminal política contra su país”, afirma ahora la UPEC justamente a propósito de nuestra disidencia. Y tal vez no se requiera de un gran esfuerzo para captar el parecido, literal, entre tal aseveración y los argumentos que manejó el régimen durante la Primavera Negra, así como en otras ocasiones de sonados operativos policiales.
Claro que los tiempos cambian. Y es verdad que a fuerza de ser absurda, está resultando al fin ridícula la coartada de presentar a la Isla como un país bloqueado y bajo amenaza de guerra invasora, así como la de vender a nuestros opositores, pacíficos, respetuosos y aun conservadores, como un ejército de mercenarios.
A san embargo, el santo que más y mejores milagros le ha concedido a la tiranía cubana, se le esta disolviendo la aureola. Su fin está marcado por la historia. Por mucho que maniobren desde aquí en el intento de aplicarle respiración artificial, y por más que pataleen cuatro politiqueros retrógrados y egoístas desde el otro lado.
Pero, cuidado. Se ha visto que los tiburones nunca son más peligrosos que a la hora de lanzar sus últimos coletazos. Así que nadie sabe. Aunque tampoco a nadie aquí sorprendería que el régimen acuda a san embargo para pedirle en milagro que la comunidad internacional mire hacia otro lado mientras la policía política le da tranca a sus opositores. Y en ese caso, el nuevo libelo de la Unión de Periodistas de Cuba muy bien podría ser otra pala para propiciar la tranca.
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