Curanderos de Cuba
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) - Aunque parezca mentira, en la Cuba de Fidel Castro, “potencia médica” aparte, miles de personas mezclan al médico universitario con el curandero del pueblo.
Al reparto Eléctrico se llega por la misma vía que al poblado de Managua, al sur de La Habana. Allí, el curandero conocido como El botánico, vive rodeado de de hombres y mujeres que lo buscan para curar sus enfermedades. El hombre confiesa que no sólo admira el monte por su belleza, sino por la salud que emana de sus árboles y hierbas. Se comenta que está autorizado por el Ministerio de Salud Pública porque los brebajes que prepara y vende a precios asequibles para todos, están compuestos de plantas medicinales.
El otro curandero es Yito, más famoso que El botánico. Yito es alto, corpulento, blanco y tiene setenta años. Vive en Punta Brava, pueblo fundado en 1870 y ubicado a 22 kilómetros de la capital. En Punta Brava, Raúl Castro posee una de sus magníficas residencias y varias fincas agrícolas y ganaderas.
Pero Yito nada tiene que ver con el mundo de la opulencia. Su casa es humilde, y junto a ésta, en una pequeña choza con techo de guano, construida por él mismo, tiene su espacio para atender, sin cobrar, a los enfermos que solicitan de sus poderes espirituales.
Para cualquier aclaración, el viejo curandero expresa, mostrando sus manos callosas, pero delicadas y respetuosas a la hora de curar las dolencias del cuerpo.
-Yo vine a la Tierra con esta misión.
No importa si alguien cree que vino de otro planeta o si se refiere a su nacimiento. Él le da un sentido a su vida y dice que vivir es amar y prestar servicios a los demás.
Posiblemente Yito desconozca que la práctica de producir flujos de energía con las manos es una de las características del budismo tibetano, que afirma que el cuerpo humano es un micro cosmos compuesto por los elementos del universo, y que cuando enfermamos es porque tenemos bloqueada la energía. Tal vez no sepa que la risa, algo que él recomienda como terapia, libera las endorfinas y controla el estrés.
Los que visitan a Yito al poco tiempo empiezan a sentirse bien y reafirman sus poderes curativos.
Por eso Yito es cada día más popular, nada comparable con el eminente profesor Eugenio Selman, inaccesible para los humildes porque es el médico de Fidel. En su libro Cómo vivir 120 años, Selman recomienda alimentarse con frutas y vegetales, comer moderadamente, hacer ejercicios, tener a la cultura como elemento de enriquecimiento espiritual, y rodearse de un buen ambiente.
|