Más cerca todavía (I parte)
Guillermo Fariñas Hernández
SANTA CLARA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) – Los que conocen la historia de la revolución cubana saben de las contradicciones que han existido entre Raúl Castro y Ramiro Valdés, Ministro del Interior durante años.
Veteranos del asalto al cuartel Moncada y del desembarco del Granma, como Gustavo Arcos y Jaime Costa, aseguran que la seguridad de la vida de Fidel siempre estuvo en manos de Ramiro, algo que provocaba los celos del hermano quien, a veces no sabía ni el sitio donde residía el máximo líder.
Esa circunstancia no sólo provocaba los celos de Raúl, sino también cierto distanciamiento, ya que se consideraba el segundo a bordo de la revolución.
Antes de embarcarse en la aventura del yate Granma, fueron frustrantes esos tiempos para el actual Presidente de Cuba, quien veía en Valdés un eterno rival en los trajines de servir a su hermano.
Durante los primeros meses de lucha en la Sierra Maestra, Raúl Castro y Ramiro Valdés crearon a su alrededor círculos de seguidores. Raúl se rodeó de militantes del Partido Socialista Popular, mientras que Ramiro Valdés se hacía seguir de los caballeros masones.
Al fortalecerse los grupos de guerrilleros en las montañas, la lucha por ganar la confianza del líder prosiguió. Luego de la ofensiva de verano, en el año 1958, Fidel los separó para evitar males mayores, pues tenía información de que una bronca entre ambos estaba a punto de producirse.
Raúl fue enviado a la Sierra Cristal, a crear el II Frente Frank País, y se llevó con él a los comunistas, declarados y ocultos. Su misión era instaurar un mando militar al este de Santiago de Cuba, y así desviar las fuerzas dirigidas contra la columna de Fidel Castro.
Ramiro fue nombrado segundo jefe de la columna Ciro Redondo, al mando de Ernesto Guevara, cuya principal tarea consistió en invadir la provincia Las Villas, donde otras organizaciones opositoras combatían contra Batista.
Después del triunfo, Fidel Castro los colocó en posiciones diferentes. A su hermano le entregó el ejército, la aviación y la marina, bajo la denominación de Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR).
A Ramirito, como le llamaba, lo mantuvo a la sombra, aunque se sabe que fue uno de los primeros dirigentes que viajó a México a negociar con los futuros aliados soviéticos, y le dio las prerrogativas necesarias para organizar un aparato de seguridad conocido como Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER), subordinado directamente a Fidel. Desde finales de 1959, el DIER contó con el asesoramiento de expertos hispano-soviéticos.
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