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Amagos

Odelín Alfonso Torna

LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) - La doctora Zoraida, fisiatra de la policlínica del reparto Eléctrico, en el municipio capitalino Arroyo Naranjo, se sorprendió cuando un grupo de inspectores de la Dirección Municipal de Vivienda visitaron su domicilio en la calle 3ra. entre 8 y 10, reparto Parcelación Moderna. Iban con la intención de ordenar la destrucción de una piscina que la doctora había construido con esfuerzo propio en el patio lateral de su casa. Al parecer, la delación vino de bien cerca, pues la piscina no es visible desde la calle. 

Los verdaderos culpables de que estemos como estamos -me dice un amigo- somos nosotros mismos. Y tiene razón, porque en la calle, lo que rige es algo así como “quítate tú para ponerme yo” o, “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. ¿Acaso todos, con mayor o menor solvencia económica, afines o no con el sistema, no vivimos a expensas de las zancadillas que nos pone el gobierno cada vez que lo estima conveniente?  

Digo esto porque Fidel Castro, en sus tiempos de vanguardia, de vez en cuando daba alguna tregua en el combate a las ilegalidades. Pero después, no sabemos si por fortuna o por desgracia, pasó a la retaguardia y perdió el hilo de los acontecimientos. El cerco sobre cualquier manejo ilícito se cierra, y el chivato trabaja horas extras a cambio de una línea telefónica, un puesto de administrador o un paquete de mollejas de pollo.  

Después de hacer público, en el III Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los soliloquios de Raúl Castro, sólo resta reajustarse en el sentido de buscarle acotejo a las reglamentaciones que están por venir. Es decir, robar e “inventar” lo necesario y en el momento preciso. 

La Dirección Municipal de Vivienda en Arroyo Naranjo y los trabajadores sociales, realizan por estos días una inspección de las viviendas donde, suponen, existen irregularidades constructivas. Entre las sanciones se establecen multas desde 500 hasta 1200 pesos. Según el criterio de los inspectores, la ampliación de la casa, la construcción de una pared divisoria, colocar una puerta adicional, una escalera interior o exterior, si no están contempladas en el documento o propiedad original de la vivienda, pueden considerarse ilegales. 

Una vez más el Estado pone trabas y se declara en zafarrancho de combate en el tema de las ilegalidades en el sector de la vivienda. Sin embargo, desde el año 2005 mantiene congelado hasta nuevo aviso los permisos de construcción. ¿No es el propio Gobierno entonces quien estimula las ilegalidades en materia constructiva? 

Para llevar a cabo un operativo de tal envergadura, el régimen apela a los informantes de abajo (Comités de Defensa de la Revolución). Una vez listo el terreno, sólo resta echarle manos al talonario de multas.  

¿Por qué se han detectado en los edificios múltiples del Reparto Eléctrico, uno de los consejos populares inspeccionado los días 3 y 4 de agosto, apartamentos divididos donde conviven dos y tres familias, garajes improvisados en la planta baja, balcones transformados en habitaciones, o los llamados pasos de escaleras, cerrados con igual propósito? 

Lo cierto es que nadie fabrica los conflictos de convivencia, simplemente se dan y hay que resolverlos a como dé lugar. La ley sobre la propiedad, aunque sea del desconocimiento de la mayoría de los ciudadanos cubanos, existe y se aplica. Ésta no será la primera, ni la última inspección, ni las multas impuestas a consideración de los que mandan serán las últimas.   
 
El régimen no está en condiciones de solucionar los problemas de vivienda y alimentación, pero tampoco admite que el ciudadano los resuelva por sí solo. 
Pera resarcir las llamadas ilegalidades en la vivienda está en camino una nueva resolución. Tal vez disponga de recursos como autorizar la construcción de espacios donde la gente pueda vivir.   

Se comenta que a la doctora Zoraida los inspectores le dieron a escoger entre demoler o tapar la piscina con tierra. Optó por lo segundo. Hasta el momento, la multas son el castigo fuerte en la batalla contra las ilegalidades en las construcción. Ahora, en cuanto a demoler viviendas y otras construcciones, sólo se trata de amagos.

 

 
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