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Menudo al plato
Odelín Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - “La llamada crisis del menudo para mí no es tal. Las sucursales bancarias tienen garantizadas toda la cantidad de menudo que sea necesario para hacer los cambios”. Fueron palabras del Presidente del Banco Metropolitano, Manuel Antonio Vale, en la sección Mirada de lunes, de la tele revista Buenos días, correspondiente al 20 de abril.
Cuán latosa y compleja sería la explicación de un economista si abordara el por qué hoy en Cuba la mayoría de los productos y servicios se venden a precio cerrado. La Habana de la frita a 10 centavos de peso, el pan con tortilla a 20, la cerveza a 60 o la camisa de confecciones Yumurí en rebaja a 7.60 pesos, es cosa del pasado sovietizado.
El controvertido tema sobre la ausencia de vuelto tras el pago de mercancías o servicios adquiridos, ha sido reiterado por los medios oficiales de comunicación, luego de la entrada en circulación de los nuevos ómnibus metropolitanos comprados en China y Rusia.
Según el Director de Emisiones de Valores del Banco Nacional de Cuba, licenciado Julio Antonio Pérez, otro de los invitados al debate en Mirada de lunes, “el sistema bancario tiene asegurado todas las existencias que demanda la circulación”. Su colega del Banco Metropolitano, Antonio Vale, agrega que en Ciudad de La Habana “existen 372 puntos de cambio de menudo”, locales bajo el control del Ministerio de Comercio Interior y los organismos regionales del Poder Popular.
A juicio de muchos, de no existir el nuevo parque de ómnibus chinos, ninguna de estas acciones emprendidas por el Banco Nacional de Cuba y sus sucursales metropolitanas se hubiesen concretado.
Pero como la historia del menudo no es de ahora, sino de cuando venían las manzanas por la bodega, nos hemos habituado a decir: “deja eso o quédate con el cambio”, sin saber si hay o no vuelto disponible.
Hace 20 años que el bloque socialista europeo colapsó. Igual suerte corrió el gofio, la raspadura, los caramelos rompe quijada o el ómnibus Pegaso que se abordaba por sólo 5 centavos de peso. Surgió la tendencia estatal de eliminar la fracción monetaria de su oferta en moneda nacional, una política de precios que no se aplica hoy con las ventas en divisas.
Incluso, después de ser sepultada sin honores la manutención que recibíamos de la extinta Unión Soviética, la tortilla con o sin pan aumentó 14 veces su precio.
Aprovecho para anunciar la propuesta ciudadana de considerar el billete de un peso como la mínima expresión del circulante en moneda nacional. Tal es la escasez de menudo, que algunos apelamos a pagar el ómnibus, el pan normado o la cuota sindical, con moneda convertible fraccionada.
Dicen que la crisis del menudo tiene su epicentro en aquellas administraciones que atienden los servicios de transportación, panaderías, farmacias, estanquillos de periódicos, etc. No existe por parte de estas la voluntad de cambiar parte de sus fondos en moneda fraccionada a través de las sucursales bancarias.
Todavía no conozco ninguno de los 372 puntos de cambio de menudo dispersos por la capital. Quizás no me he percatado, porque según Manuel Antonio Vale, “son las mismas unidades de comercio, gastronomía y servicios que existen en la ciudad”.
Tal vez no haga falta rasgar un peso de papel en dos o tres pedazos con la finalidad de pagar los ómnibus que abordemos en el día. Es posible que en lo adelante nos acostumbremos a exigir el cambio, más ahora que el menudo se sirve al plato, en las cafeterías capitalinas.
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