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28 de octubre de 2008
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Los cubanos, la emigración y el Sucu-Sucu

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) - Los cientos de miles de cubanos que sueñan con emigrar por vía ilegal al exterior tendrán que hacerlo para la copa de los árboles, o las nubes.

La necesidad de rejuvenecer un país que, aunque pasen los años, no logra superar los 11 millones de habitantes, se encuentra por encima de la vocación para el viaje que muestran los cubanos desde la cuna hasta la sepultura.

Porque si bien resulta hermoso contemplar cómo arriban ocambos de 70 y 80 años al Club de la Juventud Acumulada, se necesita fuerza de trabajo juvenil para chapear marabú, sembrar boniatos y cumplir misiones internacionalistas de acuerdo a las prioridades del Estado.

De continuar las ansias de imitar a Colón en busca de nuevos espacios y especies que les permitan salirse del menú cotidiano “el presente es de lucha; el futuro es nuestro” (confeccionado y puesto a circular por las autoridades revolucionarias hace 50 años), ¿quién cerrará los ojos de los vejetes con juventud acumulada cuando mueran, disparará el cañonazo de las nueve, o anunciará en la radio una vuelta extra de picadillo texturizado por núcleo familiar?

Una revolución que ha logrado cumplir metas significativas para el pueblo como un pan de 80 gramos para cada persona, debe ajustar sus leyes migratorias si pretende tener más de 100 personas para gobernar.

Y por eso se ha firmado un Memorando de Entendimiento en materia migratoria con México. Ya está bueno de que miles de cubanos prefieran vivir con los indígenas chiapanecas bajo las órdenes de un sub comandante Marcos que los hará disparar un tiro cada 20 años, o bailar un jarabe tapatío en detrimento del son.

Si bien es digna de admirar la buena voluntad de 10 millones de cubanos que desean sacrificarse por ayudar desde el exterior a los 100 pobladores que no estamos dispuestos a salir, no es lógico que sea por la vía del secuestro.

El tráfico de personas sacadas desde San Antonio a Maisí a punta de pistola no lo podemos tolerar. Es hora de que Elpidio Valdés, Carburo y hasta Chuncha batallen contra el dólar y el cañón que nos deja sin obreros, campesinos, militares, artistas y profesionales menores de 50 años.

Los que se quieran ir, deben hacerlo de forma segura y regulada para el cementerio, de acuerdo a la existencia en plantilla y el almacén de tumbas y de féretros, respectivamente.

Ya lo dice un sucu-sucu que se ha vuelto popular por estos días en todas las peñas de aspirantes a la huída, ubicadas en cada rincón del país:

Los emigrantes no tienen cueva
Felipe Roque se las tapó,
se las tapó, se las tapó, se las tapó
que lo digo yo”.

Si lo dudan, esperen a que Haití, Belice, Nicaragua, El Salvador, Honduras y hasta Caimanera firmen un memorando de entendimiento con la Isla, y tendrán que emigrar hacia la copa de los árboles, o las nubes.

 

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