El parlanchina
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) - Con su cara de cansancio y vistiendo un traje azul, el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, se dirigió al selecto grupo de personas y repitió el rayado disco del bloqueo norteamericano y de la liberación de los cinco espías cubanos presos en los Estados Unidos.
El auditorio, conformado por cincuenta y un miembros de catorce países del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), escuchó absorto la retórica de Alarcón. Al concluir la perorata, lo aplaudió.
La reunión del Parlatino se celebró en el Hotel Nacional de Cuba, durante los días 15 y 16 de octubre. Fue un seminario internacional sobre los logros y desafíos de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA).
Como cofrades disciplinados, dispuestos a disfrutar del turismo político que con tanto gusto dispensa el gobierno cubano, el presidente alterno del Parlatino, Amílcar Figueroa, se sumó al coro para pedir la liberación de los espías.
Según el diario Juventud Rebelde, en el conclave se resaltó la satisfacción por las jornadas de constructivo debate sobre el ALBA, los programas de este organismo de dominación y clientelismo desarrollado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y los diferentes proyectos que se encuentran en curso, como el Banco y el Fondo Cultural del ALBA, así como el rol de los movimientos sociales de ultraizquierda en ellos.
También charlaron los invitados y los anfitriones, quizás de manera más especulativa, sobre la crisis alimentaria y financiera internacional, sin considerar que a un par de kilómetros de la instalación hotelera, el principal mercado agropecuario de la ciudad, el de 19 y B, se encuentra completamente vacío de alimentos.
Fuera de los temas de conversación, en los brindis y los viajes a Varadero y Tropicana, ruta cuasi oficial para este turismo político, quedaron los cientos de personas que en estos días son encarceladas injustamente en la Operación Victoria, o los más de doscientos presos políticos que pueblan las cárceles cubanas.
De eso no se habló, como para recordar a los demócratas cubanos la inoperancia de ciertos mecanismos latinoamericanistas y su compromiso con la dictadura. Parece que es necesario mantenernos lejos de estos parlanchines.
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