I ESPAÑOL I ENGLISH I CONTACTO I NOSOTROS I NOTICIAS POR E-MAIL
6 de octubre de 2008
IMPRIMIR

De las virtudes y el jugo gástrico

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) - De lo abstracto y lo concreto. Del espíritu y la materia. De pasar la vida entera soñando en lugar de tener en las manos algo ganado. De apariencias y realidades se trata. Una vecina de más de 70 años, creyente, me dijo hace poco que cuando se muera y vaya al Paraíso comerá todas las frutas que nunca comió en vida en Cuba.

A mi pregunta de por qué está tan segura de que ella irá al Paraíso en transporte non-stop, me contestó que gracias a las muchas virtudes acumuladas, como madre (no lo dudo) y como buena esposa que fue de su difunto marido. Lo que  me llamó la atención fue el renunciamiento de cualquier esperanza a comer las frutas que le vengan en ganas en este plano terrenal, y dejar para después de su instalación en el residencial eterno llamado Paraíso la posibilidad de probar todas las frutas que desea. Mi vecina ha perdido la fe en que en Cuba podrá satisfacer sus gustos  papilares al por mayor y solamente contará con sus virtudes para entretener los jugos gástricos.  “Los principios no se comen –dijo una colega-, y mucho menos sirven en tiempos difíciles, cuando la situación obliga a echarle mano a cualquier cosa”.

El lector extranjero, seguramente con más esperanzas que esa cubana cansada de una vida de necesidades, dirá que las virtudes enaltecen la persona. Sin embargo, pase la prueba de vivir 50 años de dificultades, sin esperanza de ahorrar algo más que no sean desasosiegos y veremos que piensa.

En otras partes del globo venden revistas de esas que llaman "del corazón", o prensa de papel couché, con historias que no son otra cosa que el cuento de Cenicienta reexaminado con onda posmoderna, especie de vacuna contra la tristeza de no tener un cuerpo estilizado con largas piernas, o un Porsche.

En Cuba, no hay evasión, las única opciones que tenemos para leer son el Granma o Juventud Rebelde, y luego, para rematar, ver Mesa Redonda en un televisor marca ATEC-PANDA (chinos ensamblados en Cuba).

De zanjar la diferencia entre espíritu y materia se trata, porque aquí se es más marxista que los nietos del barbudo de Colonia. Pero a la hora de los mameyes y el discurso todo queda en la utilidad de la virtud, la inmanencia del espíritu y la promesa de superación colectiva.

 

GALERÍA DE ARTE
Paisaje de Ruperto Jay Matamoros
Litografía. Quitrín, La Habana, Cuba, 1850
GALERÍA DE FOTOS
REVISTA CUBANET

.TIENDA

La Tienda de Cubanet
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material siempre que se le reconozca como fuente.