El caso Dreyfus y la Primavera Negra
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - Hoy, 18 de marzo, se cumplen cinco años de la terrible Primavera Negra de 2003, que llevo a prisión a 75 patriotas cubanos entre periodistas y opositores pacíficos.
Este año celebramos el 110 aniversario (el 13 de enero de 1898), de la publicación en el diario La Aurora, del folleto Yo Acuso, del escritor Emilio Zola. Quizás el texto que marca la participación consciente del periodismo y los periodistas en la vida política de sus comunidades.
El texto de Zola, presentado como una carta al Señor Félix Fauré, Presidente de la República Francesa, analiza y denuncia el antisemitismo y la corrupción en el ejército francés de fines de siglo XIX, que se dieron a conocer en el Caso Dreyfus. Con su pluma, Zola defiende al Coronel Picquard y al Capitan Dreyfus, “dos víctimas, dos seres honestos”. Y continua: “Yo acuso a ocho personajes o instituciones que contribuyeron a ocultar el caso.”
Primero, Zola pensó publicar la denuncia como folleto. Luego comprendió que tendría mayor resonancia en un periódico. “Desde entonces –escribió- ese periódico se convirtió en mi refugio, en la tribuna de la libertad y de la verdad, donde podía decir todo”. Para quienes defendemos los derechos humanos y la democracia, esa es el alma de un periódico. De esa edición del parisino L´Aurore, se vendieron 300 mil ejemplares y supuso un cambio trascendental de la idea del periódico como espacio de opinión.
En 1894, el servicio de contraespionaje francés interceptó una nota dirigida al agregado militar alemán en París, donde se le daba información secreta. Había que encontrar un culpable y resultó un judío, el capitán de artillería Dreyfus. El juicio fue en 1895 por espionaje y se le condenó a cadena perpetua, en la Guayana francesa. Su familia no se rindió, convencida de su inocencia. Además, el coronel Picquard encontró pruebas que señalaban al comandante Ferdinand Esteráis, en 1896.
En 1899, Alfred Dreyfus fue absuelto y totalmente rehabilitado con los grados de comandante, en 1906,
Zola murió accidentalmente en Londres, luego de recibir numerosas amenazas. Su muerte nunca fue aclarada del todo. En cualquier caso, fue un ejemplo de compromiso intelectual consciente y responsable. Estuvo más preocupado por el despertar de las conciencias que por la venta de libros y los aplausos. Su serie de novelas La familia Rougon-Macquart, donde se encuentran: La Taberna, Nana, Germinal, La Bestia Humana y El Desastre, son muestra de ello.
En su extensa obra literaria, Zola daba valor y significado a la palabra, impidiendo así la derrota del pensamiento. Sus visiones críticas, abrieron en su tiempo una brecha en los prejuicios.
Detrás de Zola hubo un periódico impreso y 300 mil lectores, cada uno de ellos con voz y conciencia. Y ellos hablaron en los hogares, en las fábricas, las tabernas, contribuyeron a pensar y a cambiar la injusta situación.
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