UN APLAUSO, UN REZO... Y UNA TROMPETILLA
Roberto E. Muñoz Franco
PATAGONIA, Argentina, marzo, (www.cubanet.org) -Recién comenzaba mi rutina diaria esta mañana, había sacado mi auto del garage y llevaba a mis hijos al colegio mientras escuchaba mi programa habitual de FM de todos los amaneceres y como si alguien me agarrara por los hombros y me diera un buen sacudón, escucho la noticia: “Desertan siete jugadores de la Selección Nacional Cubana de Futbol en el Torneo Preolímpico de la CONCACAF” y aunque soy un conductor cuidadoso y prudente, no pude contenerme, solté el volante del auto y aplaudí furiosamente, con una alegría y un fervor que desató la curiosidad de mis hijos que hablaban de sus hazañas con el “Need For Speed” y como es habitual no prestaban atención a las noticias.
Y aplaudí la decisión soberana de siete talentosos jóvenes compatriotas que a partir de ahora van a poder manejar sus expectativas de futuro con absoluta libertad de criterio, poniendo cada día la necesaria cuota de esfuerzo que les permita triunfar o fracasar en el mundo real, pero luchando para que tanto triunfos como fracasos sean hitos desde donde se proyecten en la búsqueda de nuevos desafíos para alcanzar la felicidad, el bienestar y el progreso. Aplaudí por que cada vez que pasan este tipo de cosas, se pone de manifiesto la decadencia del sistema que oprime a nuestra patria, se pone de manifiesto la obsolencia y la impopularidad del modo de vida que durante casi medio siglo nos han impuesto. Aplaudí por que las filas de la oposición interna se fortalecen con la incorporación de siete familias cubanas que hoy dejan de ser “inconformes” a escondidas, puesto que a partir de ahora, van a ser hostigadas y victimizadas con todo el arsenal de acciones represivas y de descrédito que acostumbra a aplicar la dictadura castrista contra aquellos que se atreven a desafiar su “omnipotencia”.
Ya sabemos como viene esto, los que hasta ayer eran “ejemplos” de la pretendida superioridad del sistema, hoy son “traidores” a la patria, sus nombres serán borrados de los libros del deporte cubano y no podrán ser pronunciados por los periodistas deportivos, sus talentos atléticos no podrán jamás volver a ser apreciados vistiendo la camiseta del Equipo CUBA, su regreso a la tierra que los vió nacer quedará prohibido para siempre. Aplaudo entonces también por el coraje de renunciar a tantas cosas por un sueño. Y rezo por que todo este entramado de jamases y prohibiciones caiga estrepitosamente para beneficio del deporte cubano y del pueblo de Cuba.
¿Y la trompetilla? es para la anquilosada gerontocracia castrodependiente, para los ridículos alabarderos del pasado, para los imbéciles defensores de un concepto de pureza del deporte que ya no es tenido en cuenta ni por los descendientes del Barón de Coubertín, que se ganan la vida como deportistas profesionales o como ejecutivos de exclusivos clubes privados donde se fomenta la práctica del deporte profesional. La trompetilla es también para descerebrados como Maradona que hicieron fortuna como profesionales del deporte, pero van a Cuba a besarle el ano contranatura al coma-andante. Como es lógico, la más grande de las trompetillas para nuestro putrefacto cagalitroso en jefe, que debe estar hoy babeando de rabia e impotencia, por que ha sido él quien ha sustentado con su verborragia y su absolutismo intransigente, todo este perverso sistema de reclusión, en el insilio cubano, de nuestros jóvenes atletas.
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