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25 de febrero de 2008

Pocos cubanos albergan esperanzas de cambio

Redacción de The Miami Herald

LA HABANA

La escena que se vivió el domingo en algunas casas de La Habana fue el recuerdo grato de los primeros días de la revolución, seguido por el golpe amargo de la realidad.

Hubo alabanzas por los logros de la revolución y escepticismo sobre si Raúl Castro, elegido presidente por la Asamblea Nacional, puede mejorar las cosas.

Estas son las voces que se hacen eco en toda la isla, las que se escuchan cada vez más alto. Las que esperan que con un nuevo presidente, alguien las escuche.

"Yo he crecido con Fidel Castro. El es todo lo que conozco'', dijo María, de 42 años, una mujer corpulenta con el pelo negro recogido. "Yo soy fidelista y le tengo gran afecto. Pero aquí no se puede vivir con lo que le pagan a una, muchas casas están en un estado terrible y los jóvenes, tan inquietos, se marchan [del país]''.

María dijo que era leal a los Castro por los servicios gratis de educación y salud que la revolución ofrece, pero agregó que es necesario cambiar algunas cosas, como las restricciones a los viajes y la economía.

María tiene esperanza en el nuevo presidente, de 76 años y conocido por solucionar problemas básicos. Fidel era un hombre de ideas, dijo, pero su hermano, agregó, es un hombre práctico.

"No es tan político como Fidel Castro y podrá arreglar algunas cosas en la economía'', dijo María. "El es la clase de persona que ve un problema y se asegura de solucionarlo''.

Pero cuando miraba el discurso de toma de posesión de Raúl, su esposo Lázaro, de 58 años, apareció en la sala con un teléfono móvil.

"¿Usted ve esto? Yo, como cubano, no puedo tenerlo legalmente. Tengo que conseguir un extranjero que me saque el contrato, y las computadoras también están prohibidas'', dijo Lázaro, un hombre bajito y fuerte con espejuelos.

"Las computadoras y la internet son el futuro. ¿Cómo puede avanzar un país sin esas cosas? Las cosas con Raúl Castro seguirán igual, ¡o peor!''

María respondió con igual vehemencia: "Deja de hablar mal de él. Habrá cambios -- ¡ya lo verás! En seis meses voy a hacer una lista de las cosas que han cambiado''

La conversación subrayó la complejidad de la situación cubana, donde algunos son leales seguidores de la revolución pero desean cambios. Los negros dicen que son los que más se han beneficiado de la revolución y temen lo que pudiera ocurrir en un sistema diferente.

"Más que a cualquier otro grupo, esta revolución le ha dado oportunidades a la gente de color'', dijo Yolanda, de 67 años. "Tiene que haber un cambio para mejorar; no aceptaremos otra cosa''.

Los cubanos dicen que recelan del capitalismo, pero al mismo tiempo piden más espacio para la iniciativa privada. La mayoría de las actividades que permiten a los cubanos ganar dinero extra son ilegales, lo impulsa una rampante economía informal alimentada por la corrupción.

Algunos de los cubanos que escucharon el discurso de Raúl Castro en televisión repitieron una y otra vez la misma frase para describirlo: "Es lo mismo''.

"Lo mismo, lo mismo, lo mismo', dijo un hombre de 42 años llamado Napoli. "No importa a quién elijan porque todo es lo mismo''.

"No esperamos ningún cambio dramático'', dijo uno de tres sacerdotes que presidieron una misa en la catedral de La Habana antes de que se anunciara la elección de Raúl Castro. "Puede haber algunos cambios de segunda importancia, pero no cambios esenciales''.

Una tarde reciente, Omari, de 37 años, se ocultaba de la policía en una tienda de ropas del centro de La Habana. Ella se gana la vida vendiendo ilegalmente ropa y maquillaje en la calle y en los años recientes la han arrestado y multado varias veces.

"No deberíamos tener prohibido hacer lo que tenemos que hacer'', dijo la mujer, mientras un policía se acercaba por la esquina de la tienda. "Sólo trato de sobrevivir para [mantener] a mis hijas''.

 

 

 
 
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