Opinión           IMPRIMIR
19 de febrero de 2008

No hay exilio rosa para Silvio.

Miguel Saludes.

MIAMI, Florida, febrero, (www.cubanet.org) -Una noticia sin confirmar, circulada en estos días de febrero, ha provocado la rápida reacción de la prensa cubana. Según la fuente, Silvio Rodríguez manifestó desde La Habana la posibilidad de radicarse en Chile. Las razones para este supuesto cambio de residencia no se sustentan en motivaciones políticas o consideraciones extraordinarias que puedan poner en dudas la fidelidad del cantautor hacia el castrismo. Mayor comunicación con el público chileno, amplitud de mercado, una gran cantidad de admiradores y amigos en la nación andina, mejor acceso a las disqueras del continente, la promesa de un amplio movimiento trovadoresco al que apoyar, así como proyectos de alto vuelo, como incursiones en el mundo cinematográfico, no significan necesariamente la ruptura con la isla, ni un cambio de posicionamiento respecto al régimen. Sin embargo, cierta o falsa, la noticia fue tomada en serio en los círculos oficiales.

La mudanza de Silvio a la tierra chilena ha sido desmentida categóricamente desde Cuba aduciendo que la noticia es producto de una broma. Algún mal intencionado aprovechó la ocasión para lanzar la bola creando expectativas en torno a una de las figuras del arte que se ha expresado incondicionalmente respecto al régimen cubano. Coincide esto con el hecho de que Rodríguez no renovó su candidatura como diputado al parlamento cubano, así como ciertas declaraciones del bardo sobre el cese de las restricciones al derecho de los nacionales para entrar o salir libremente de su patria.  

Claro que no es un pecado que un artista, o cualquier persona, busque afincarse en otras tierras. Pero en la realidad cubana esa decisión ha sido uno de los peores estigmas cargado sobre quienes han marchado al extranjero, no para explorar otros universos como románticamente indica la poetisa Marilyn Bobes, sino simplemente para probar su éxito en otras latitudes, y por qué no, para vivir mejor, algo que sólo constituye un delito en el comunismo.

Precisamente una de las encargadas de desmentir el rumor fue Marilyn Bobes, a través de una crónica aparecida en Juventud Rebelde. Un casual tropiezo con Amaury Pérez Vidal en plena Habana Vieja y la mediación de una taza de café en las proximidades de las oficinas del Historiador, propiciaron un ambiente ideal para aclarar las cosas. Amaury acababa de concluir un tour cultural por prisiones cubanas junto con Silvio. Bobes aprovechó la conversación para indagar acerca del comentado viaje.

Vidal explicó que esta historia se debía a una mala jugada hecha por un amigo chileno el día de los Inocentes. No obstante la duda del por qué tardó tanto la inocentada en su viaje por Internet, la respuesta tranquilizó a Bobes. También deben haber quedado contentos con la salida los encargados de velar por el buen comportamiento de los intelectuales cubanos. Queda la interrogante de por qué tuvo que ponerse el desmentido en boca de Amaury y no en la del propio Silvio.

Si la ida de Rodríguez a Santiago de Chile fuera cierta esto no sería una novedad. En estos últimos años numerosas figuras relacionadas con el arte o la política en Cuba, han apelado a la doble ciudadanía para gozar de los privilegios que otorga un pasaporte argentino o español. Otros lo han hecho a través de interminables contratos laborales. Permanecen fuera de la Isla durante la mayor parte del tiempo y cuando la nostalgia les pica, regresan sin mayores contratiempos. Se dan una vueltecita por el terruño, hablan sobre lo mal que anda el mundo y un poco más tarde vuelven a tomar el avión para irse a su exilio rosa. Amaury Pérez Vidal tuvo su oportunidad en México. Ya ni siquiera el territorio norteamericano resulta tabú. Allí la excepción sigue siendo un sitio que no goza del favor en las autoridades de la isla. Como decía aquel viejo verso, toíto se consiente menos radicarse en Miami. 

La rapidez con que reaccionaron los medios ante esta posible mudanza del autor de Unicornio, no es de extrañar luego que varios artistas han escogido el camino del exilio recientemente. Entre ellos se destacan el presentador Carlos Otero y la actriz Susana Pérez. En el caso del fundador de la Nueva Trova las cosas resultan más complejas. La gente daría una lectura diferente a esta salida. No importa que la ciudad escogida para pasar una temporada más o menos estable sea Santiago, La Paz o Caracas. El efecto, aunque sea de suave tono rosado, sería demasiado fuerte para los que se agarran a las decadentes ramas del árbol castrista, asegurando que estas siguen siendo fuertes.  
 

 

 
 
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