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LA HABANA.- Cuba liberó ayer a cuatro disidentes condenados a penas de entre 14 y 25 años de cárcel en los juicios sumarísimos de abril de 2003, en los que 75 opositores fueron sancionados a largas penas de prisión por "conspirar" con EE UU y "atentar contra la independencia y la soberanía" cubana.
Los disidentes fueron excarcelados por motivos de salud y viajaron a España con familiares, según confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos. Otros tres prisioneros, cuya identidad se desconoce pero que no pertenecen al Grupo de los 75, también serán liberados, según fuentes españolas.
Se trata de la liberación más importante de presos del Grupo de los 75 desde 2004, tanto por el número como por las condenas que les restaban por cumplir. Hasta el momento, 16 han sido excarcelados por motivos de salud, el último de ellos Héctor Palacios, que viajó a España en octubre pasado.
Los presos liberados son Omar Pernet Hernández, Pedro Pablo Álvarez Ramos, Alejandro González Raga y José Gabriel Ramón Castillo.
Pernet, de 62 años, fue detenido el 19 de marzo del 2003 y condenado a 25 años. Según fuentes familiares, padece hipertensión, úlcera y tuberculosis.
Álvarez, de 59 años, cumplía una condena de 25 años. Al ser detenido presidía el Consejo Unitario de Trabajadores y formaba parte del ejecutivo del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela, iniciativa del líder opositor Oswaldo Payá, que en el año 2000 presento 25.000 firmas ante el Parlamento cubano para exigir una reforma constitucional y elecciones pluripartidistas. Padece trastornos respiratorios, ortopédicos y circulatorios. El Congreso español aprobó en abril de 2007 una moción pidiendo su liberación.
Raga, de 48 años, es periodista independiente y miembro del Movimiento Cristiano Liberación, que dirige Payá, y fue condenado a 14 años de cárcel.
Castillo, de 50 años, periodista independiente, fue condenado a 20 años.
La noticia de la liberación fue saludada por la oposición al régimen castrista, aunque consideró la medida insuficiente.
"Es una buena noticia, pero es algo muy limitado", aseguró el activista Elizardo Sánchez, que considera que las liberaciones son una "aparente respuesta" a los esfuerzos de la diplomacia española.
Sánchez aseguró que se trata de "una respuesta muy mezquina, si tomamos en cuenta la generosidad de la parte española".