18 de febrero de 2008

Correo al general Raúl Castro

OSCAR PEÑA

Debe leer estas líneas. No es una amenaza. Es un regalo de sinceridad entre dos cubanos. Lamentablemente se ha ido implantando en el mundo la dañina costumbre de expresar a los jefes y dueños sólo lo que quieren oír. Fuera de Cuba algunos no se expresan por temor al cheque. Dentro de la isla es peor ya que al ser el Estado dueño de todo no existen opciones. Se vive con miedo real. Sume a lo anterior el hecho de que los diputados a los diferentes niveles del país se seleccionan --como los torpes policías que se buscan en las más lejanas montañas-- entre los que menos generen ideas, piensen y más se parezcan a un robot, personas que nunca estarán dispuestas a enfrentar las peligrosas e injustas calificaciones de problemático, inmaduro, conflictivo, reaccionario, burgués, gusano, revisionista, contrarrevolucionario, perestroiko o disidente que han sido dadas a muchos cubanos por emitir opiniones verdaderamente revolucionarias, nacionalistas y edificantes para el país. Soy uno de ellos. Es por ello que, aunque se han cambiado caras --y se vuelvan a cambiar algunas el próximo 24 de febrero-- con representantes de nuevas generaciones dentro de la dirección del régimen, no se alcanza la efectividad necesaria en la sociedad cubana porque siempre los escogidos han sido y son perfectos repetidores de la orientación superior del comandante en jefe. Ojalá sepa valorar usted estas palabras en medio del desierto de temor y doble moral en que se ha convertido nuestra patria hace tantos años.

Todos saben que ni aun los dedos de la mano son iguales y que usted tiene sus características y formas diferentes. Hasta sus hijos se perciben más libres en Cuba que los de Fidel. Es por ello que le hago saber --aunque ya quizás usted lo sepa-- las grandes expectativas y sueños que la sucesión de mando despertó en el pueblo cubano. Contrario a la opinión de la mayoría de los estudiosos y analistas de la situación cubana sobre que usted no puede llevar las riendas de Cuba por no tener el carisma de su hermano Fidel, afirmo que no poseer esas características es su virtud y sobre todo la más cercana y rápida vía de salvación cubana para iniciar el urgente despegue del país. Carisma y poder absoluto en una persona es lo peor que le pueda suceder a una nación.

Cada vez que alguien lo critica porque tiene la intención de guiar el país en una dirección colegiada sin un líder máximo y supremo al que hay que reverenciar y cumplir con su biblia política, considero que va por el camino correcto. Los cubanos debemos modernizarnos y superar ese viejo caudillismo. Hoy usted tiene la verdadera oportunidad de ser útil a Cuba. No malogre esa nueva esperanza del pueblo cubano.

Todos dentro y fuera de Cuba se han percatado de que su papel como sucesor se ha visto obstruido y limitado por la recuperación de su hermano. Se entiende el respeto y consideración al hermano mayor y fundador de esa empresa política, pero como la vieja fábrica que no se moderniza y perfecciona al morir o retirarse el caprichoso líder, sigue siendo incompetente y perdiendo seguidores. Seamos completamente francos, todo ha sido al revés. No son los marines norteamericanos los que han invadido Cuba, es el pueblo cubano el que está invadiendo el territorio norteamericano por todas las vías, así como a otros países. La deserción, loterías de visas, reunificación, balsas, pagar salida en lanchas, etc., es la meta del pueblo cubano.

Es muy penoso lo que está sucediendo, y dentro de Cuba se quiere tapar el sol. No es sólo la ley de ajuste cubano la culpable, sino la permanente política de cierre nacional para toda iniciativa. La dictadura cubana de estos 50 abriles con sus prohibiciones ha tirado al mundo a magníficos ciudadanos cubanos. Es muy triste observar el desgarramiento de nuestra sociedad.

La nación cubana necesita de cívicos y constructivos intercambios. Hace más de 20 años estamos expresando y abogando por resolver los problemas de Cuba entre cubanos. En 1990 propusimos un encuentro nacional entre las partes del país, una solución entre cubanos, buscando implantar no el capitalismo, ni el comunismo salvaje, sino el socialismo democrático. ¿Por qué Chile y Costa Rica pueden tener cuidado de la salud y educación con libertad y nosotros no? Siempre hemos sido disidentes con redundancia política de solución entre todos. Cuba no es una competencia con perdedores y ganadores. Todos somos perdedores porque es nuestra patria la que está perdiendo.

Por último, comprenda que la generación histórica de la revolución está desapareciendo, el tiempo apremia a sus fundadores si quieren recibir un agradecimiento por guiar o facilitar los cambios que la vida hará de cualquier modo. Hace 24 meses expresé que retirar a su hermano con 80 años en una finca era una solución cubana. Hoy con más edad y enfermo y seguir obstaculizando el camino resulta extremadamente penoso para los cubanos y sobre todo para usted. ¿De qué vale que no acepte cargos nominales si sigue condicionando el rumbo de Cuba desde las sombras?

 

 
 
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