Crónicas          
18 de abril de 2008

No nos conformamos

Laritza  Diversent Cámbara

LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - Buenas nuevas. Ya los cubanos podemos hospedarnos en los hoteles de la isla. Podemos adquirir líneas de teléfono móvil y comprar en el mercado estatal de divisa algunos equipos electrodomésticos que nunca estuvieron a la venta.

El gobierno cubano ha levantado algunas prohibiciones a sus ciudadanos. Todavía quedan otras de vital importancia. Es bueno, ante todo, significar que las más recientes jamás se plasmaron en una disposición jurídica en jerarquía, a pesar de tener carácter general.

“Es permitido hacer lo que la ley no prohíbe”. Este es un principio universal generalmente aceptado. No obstante, la lógica del sistema jurídico cubano no funciona de esta manera.

De todos los órganos del Estado cubano, el que menos legisla es el parlamento. Sin embargo, es el que tiene esta función por excelencia. Su papel principal en estos años de socialismo ha sido ratificar las políticas del gobierno.

La Constitución de 1976 reformada en 1992, concentra y centraliza el poder del Estado en la figura del máximo líder. La clase dirigente cubana impide que nuestra carta magna disponga de una reserva de ley (cuota de poder reservada para evitar los excesos y abusos del gobierno).

Este órgano, supuestamente concentraba límites a la hora de actuar precisamente en los postulados constitucionales. Sin embargo, los preceptos de nuestra ley suprema han sido violentados cada vez que la elite gobernante así lo considera.

Prueba de ello es el artículo 43, que reconoce a los ciudadanos el derecho, entre otros, a alojarnos en cualquier hotel.

Lo cierto es que no hubo una ley que contradijera tal principio, pero por más de 15 años nuestro pueblo se vio imposibilitado de ejercerlo. El gobierno cubano se arrogó la facultad de implementar políticas administrativas que nos impidieran en la práctica gozar y disfrutar de ese derecho.

Es aquí donde pretendo llamar la atención. No debemos conformarnos con reformas superfluas. Hago sólo una pregunta ¿Quién nos garantiza que en un futuro estas restricciones violatorias de nuestros derechos se vuelvan a imponer?

Insisto, debemos exigir que se implementen e instrumenten legalmente las garantías necesarias para que jamás seamos discriminados en nuestra propia tierra. La única forma de evitar esa penosa situación es frenando el poder absoluto que tiene hoy el gobierno.

No podemos volver a permitir que un puñado de oportunistas obsesionados con el poder nos marginen en nuestra propia patria. Debo advertir que nos han pisoteado con la anuencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano que supuestamente está formado por los representantes del pueblo. Ellos ratificaron las medidas discriminatorias del gobierno.

Es por esta razón que debemos exigir una restauración de los órganos del poder del Estado. Exigir el establecimiento de un equilibrio entre ellos que evite los abusos, y correlativo a ello, la eliminación de la concepción unitaria del poder que nos ha impuesto la dictadura por casi medio siglo.

 

 


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.