PRENSA INDEPENDIENTE
Sept. 28, 2007

SOCIEDAD
Santos terroristas

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org) - La Sección de Intereses de los Estados Unidos (SINA) se encuentra a medio camino entre una funeraria y el Protestódromo. Está ahí, como simbólica alternativa entre la muerte y el interés político de una dictadura. A medio camino entre lo inexorable y el tormento impuesto. La esperanza, entre el descanso eterno y el mal gusto.

En La Habana, entre estos dos extremos; de lo solemne y lo funeral por una parte y el vodevil político por la otra, están los inefables e infaltables americanos.

Desde la SINA muchos cubanos tratan de emigrar de forma ordenada y segura. Aspiran vivir el resto de sus días con libertad y abundancia. Pero antes, serán sometidos a erogaciones leoninas. Como suelen decir de forma irónica algunos funcionarios cubanos de alto nivel, el cielo cuesta, y ellos lo cobran.

El gobierno cubano diseñó una política migratoria criminal y abusiva. Las medidas que se toman contra los que tratan de emigrar a los Estados Unidos recorren una distancia que marca un extremo en la humillación y el otro en el pillaje. Frente a esto vale todo, hasta lo milagroso.

Inexplicablemente, el gobierno cubano ha tenido éxito en convertir en sus cómplices involuntarios a los estadounidenses. La amenaza latente de otro éxodo masivo sirvió y sirve para eso. Lo que cuesta trabajo interiorizar es que mientras exista régimen totalitario en Cuba, siempre existirá la posibilidad de un éxodo masivo. Así de sencillo.

El primero de estos eventos sucedió en 1965 desde Camarioca en la provincia Matanzas. El segundo se produjo desde Mariel en 1980. El tercero, (tuvo secuelas) fue en 1994. Las tuvo, porque entre otras cosas, creó una entelequia absurda. Fue una muy conveniente premisa para los intereses del régimen cubano. Esta es la controvertida política de los "pies húmedos y los pies secos".

La SINA y los funcionarios que en ella trabajan, son quizás los diplomáticos más acosados del mundo. Aunque el acoso sea light, son depositarios de todos los humanos errores de la política exterior norteamericana hacia Cuba. En ocasiones, deberán convertirse en genios de la ambigüedad. Esto se hará necesario para llevar adelante (de forma regular con éxito parcial) la ejecución de medidas y normativas que se encuentran muy lejos de solucionar las contradicciones derivadas de la atmósfera hostil en que deben trabajar.

Las medidas derivadas de la guerra global contra el terrorismo representan problemas adicionales para su aplicación en La Habana. Por esto, recientemente sonó la alarma de ataque biológico en la SINA. Uno entre tantos desesperanzados a los que SINA recibe a diario, presentó su pasaporte a la funcionaria consular que debió procesar su aplicación.

El peticionario sopló o suspiró sobre el documento. Entonces, los polvos 'mágicos' preparados para la ocasión por brujos de Guanabacoa, o quizás de Santiago de Las Vegas, entraron en acción. La funcionaria estornudó y sintió que sus ojos lagrimearon, y de inmediato hizo sonar la alarma.

La disciplina y la eficiencia anglosajona se hicieron sentir. En escasos minutos el local fue evacuado y la amenaza conjurada. Pero aun así, la labor de la SINA se vio interrumpida. Muchas personas ajenas a los hechos se vieron afectadas.

Los brujos se equivocaron en las proporciones de la fórmula o conjuraron santos terroristas. El caso es que con sus esperanzas de una vida mejor rotas, el peticionario vio las puertas del cielo cerradas.

Me precio de conocer bien mi país, quizás por esto, más allá del carácter humorístico o no del incidente, le concedí un poco más de tiempo al análisis. Esto lo hice para poder realizar unas cuantas consultas por aquí y por allá.

Para comenzar diré que los brujos de Cuba (los mentados) conocen muy bien el herbario nacional. Saben de cada palo, cada hoja y cada raíz que emplean.

Me dijeron: "Es improbable que el 'masango' que se prepara para una 'pira', dañe al 'yuma': No 'pue' ser". Así aclararon y agregaron: "A no ser que, el brujo raye 'pica pica', 'guao' o cualquier otra yerba despingante, que las hay, y mande soplar arriba del yuma".

Si el margen de error por parte del brujo es mínimo, las dos conclusiones que se imponen son: El peticionario fue víctima de su desesperanza, de la mala fe de un brujo, o quizás de la guerra fría o chanchullera que libra el régimen de Fidel Castro contra los Estados Unidos. La otra alternativa es que alguien con autoridad, grados y avales concedidos por el Diablo, le pidió algún favorcito al brujo de marras…

Ignoro toda la verdad detrás del incidente, pero de lo que no me cabe duda, es que en Cuba los santos no son terroristas. También sé que al igual que el pueblo por el que velan, a ellos (a los brujos) también 'les gustan los yumas'.

jgonzafeb@yahoo.com


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