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LABORALES
La ley del cincuenta por ciento
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org)
- Luego de la caída del tirano Gerardo
Machado, y con el doctor Ramón Grau San
Martín al frente del gobierno provisional,
fue puesto en vigor el 8 de noviembre de 1933
el decreto 2583, popularmente conocido como "Ley
del cincuenta por ciento", que imponía
que no menos de la mitad de los empleados de las
empresas extranjeras y nacionales (privadas o
estatales), tenían que ser cubanos.
Días antes, de acuerdo al decreto 2232
del 10 de octubre de 1933, se declaraba ilegal
la importación de braceros de Haití
y Jamaica, dedicados principalmente a las labores
agrícolas.
Para evadir la ley y evitar la pérdida
de empleo y la posibilidad de deportación,
muchos extranjeros radicados en Cuba optaron por
la ciudadanía cubana.
Mi abuelo materno, español, casado con
cubana y con trece hijos, cambió de nacionalidad
y pudo conservar su puesto en el antiguo Ministerio
de Obras Públicas.
A mis abuelos paternos, también españoles,
los afectó la ley por ser propietarios
de un café-restaurante con empleados cubanos.
Terminaron sus días en Cuba, y siguieron
siendo españoles.
Actualmente, cubanos descendientes de españoles
que quieren emigrar a España enfrentan
dificultades al certificar el cambio de nacionalidad
de sus ancestros.
El pueblo cubano jamás practicó
la xenofobia. No se puede pasar por alto el contexto
histórico de su momento al tratar de entender
hoy la ley del cincuenta por ciento.
Hasta Cuba llegaban los efectos de la crisis
económica mundial, y la caída de
los precios, principalmente del azúcar,
y la consiguiente falta de empleos, de inversiones,
y la hambruna en que Machado sumió a la
Isla.
Había que atajar la avalancha de extranjeros
de todas partes, y por eso se explica la ley,
que primeramente abarcaba el 75 por ciento, y
finalmente quedó ajustada al 50 por ciento.
Poco después de la promulgación
del decreto 2583 fue tan pujante el auge económico
de la nación, que la ley, sin llegar a
derogarse, resultó en la práctica
más simbólica que real, y nadie
se volvió a acordar de ella. Cuba fue hasta
1959 un país de inmigrantes. Hoy ha devenido
un país de emigrantes.
Al contrario de aquellos tiempos, la ley, hoy
por hoy, no protege al trabajador frente al inversionista
extranjero; se ha suprimido el derecho a la huelga,
y cualquier tipo de reclamo. Ni siquiera se le
permite al trabajador negociar convenios, ni recibir
un justo salario en divisas. Todo queda en manos
del gobierno, según ha sido denunciado
en reiteradas ocasiones por el Grupo de Responsabilidad
Social Corporativa.
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