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Ángel
Santos, el bailarín cubano que enseñó a Sting
a bailar salsa
Yahoo! News. Raquel Martori
La Habana, 26 sep (EFE).- El bailarín
cubano Ángel Santos, ganador hace casi
30 años del primer premio del concurso
nacional "Para bailar", no pensó
nunca en convertirse en profesional y mucho menos
que enseñaría a bailar salsa al
famoso cantante británico Sting y a su
esposa Trudie Styler durante una visita a Cuba.
"Nunca pensé que yo fuera a darle
clases a esa personalidad de la música
universal. Me dio mucho gusto", reconoce
Santos en una entrevista con Efe, en referencia
a su primer encuentro con el cantante inglés
en la Escuela Nacional de Ballet de La Habana.
Santos fue sorprendido a mediados de enero en
su rutina diaria por la presencia en La Habana
de la famosa estrella de rock de la banda The
Police, quien se prestó a ser su disciplinado
alumno en el empeño de aprender a bailar
salsa a lo cubano en dos semanas.
"Fue una relación de trabajo muy
bonita", dice el bailarín, que explica
que para que el cantante de "Every Breath
You Take" "cogiera bien el paso"
tenía que hacer que bailara con una cubana,
tarea en la que colaboró su esposa Blanca
Pérez.
Sting "captaba el ritmo con mucha facilidad.
Fue un buen alumno. Por lo menos se llevó
la base fundamental de la salsa", apunta
Blanca.
Santos cree que el hecho de ser músico
siempre aportó a Sting "la sensibilidad
hacia cualquier ritmo porque la música
internacional toda se lee igual".
Por eso, al cantante "le resultó
un poco más fácil el aprendizaje
que a su esposa. Aunque no tiene los mismos desplazamientos
que un cubano, pero cogió rápidamente
el paso".
Para enseñar a Sting y Trudie, Santos
utilizó la música de las más
populares orquestas de baile de la isla, desde
la emblemática Los Van Van, hasta la Charanga
Habanera, Adalberto Alvarez y su Son, y Manolito
Simonet y su Trabuco.
"Les puse a bailar con muchos tipos de música
para que se dieran cuenta de los cambios de sonoridades,
y lo lograron porque vinieron con mucho interés
de aprender a bailar la música cubana",
recuerda.
"Ellos vinieron directamente a aprender
a bailar salsa, casino, principalmente. La esposa
(Trudie), que estaba muy deseosa de aprender a
bailar, se fue con mucho sabor cubano porque aprendió
a mover los hombros y la cintura", continúa.
"En su despedida (Sting) se unió
a un grupo de músicos cubanos, cantó
varios temas y hasta hizo una demostración
de los resultados de lo aprendido en las clases
de baile de salsa", dice.
Conocido internacionalmente como "salsa",
el casino es un baile de salón surgido
en Cuba a finales de los años cincuenta
que se mantiene en la preferencia del público
en convivencia con el reggaetón y el hip-hop.
El casino, que se baila en pareja o en rueda
de parejas, tiene sus raíces en el son,
y se ha mezclado con el tiempo con los bailes
afro-cubanos, el guaguancó, el mambo y
el "cha-cha-chá".
El casino se baila "a tiempo", y es
el baile nacional de Cuba, sentencia Santos, que
dejó su carrera como enfermero naval por
el baile tras ganar un concurso televisivo con
su hermana en 1978.
Después integró el Conjunto Folclórico
Nacional y compitió en Alemania, donde,
recuerda, Los Santos se alzaron con un gran premio.
A partir de entonces ha desarrollado una exitosa
carrera profesional en la que ha trabajado en
el famoso cabaret habanero "Tropicana",
ha compartido escenarios con reconocidas orquestas
como Los Van Van y Afro Cuban All Star, fuente
del proyecto "Buena Vista Social Club",
y actualmente se presenta junto al grupo del legendario
músico Compay Segundo, fallecido en 2003.
Santos se define como "un bailador de la
calle" que aprendió en su ambiente
familiar, aunque para completar su experiencia
como profesor internacional pasó cinco
años en una escuela de salsa en Roma.
Durante su carrera, ha observado que entre los
europeos "los que más rápido
aprenden y toman el ritmo del casino son los italianos,
y no solo de la salsa, cualquier música
de la isla".
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