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Crisis
económica pudo beneficiar la salud de los cubanos
por pérdida de peso, asegura estudio
Yahoo! News.
Washington, 26 sep (EFE).- La pérdida
de peso motivada por las condiciones de vida durante
la crisis económica cubana de 1989 a 2000
pudo ser beneficiosa para la salud de los pobladores
de la isla, según un estudio publicado
en la web del American Journal of Epidemiology.
Los autores de la investigación, de la
Universidad Johns Hopkins y con la colaboración
de la de Cienfuegos (Cuba), la de Loyola (Chicago)
y la de Michigan, difundieron hoy los resultados
de un estudio que próximamente saldrá
en la versión impresa de esta revista científica.
Según el principal investigador del estudio,
el médico y epidemiólogo español
Manuel Franco, durante el período de mayor
crisis económica en Cuba (1901-95) todos
sus habitantes habían perdido peso disminuyendo
a la mitad la prevalencia de obesidad.
En los años 1997-2002 las tasas de mortalidad
sufrieron una gran disminución: mortalidad
por diabetes (51%), enfermedad coronaria (35%)
y la enfermedad isquémica cerebral (20%).
"No se trata sólo de una disminución
de peso de una parte de la población sino
que la pérdida de peso afectó a
toda la isla", dijo a Efe Franco, de la prestigiosa
Escuela de Salud Publica de la Universidad Johns
Hopkins, ya que la prevalencia de obesidad descendió
del 14 al 7 por ciento entre 1991 y 1995.
"Todos en Cuba bajaron de peso", añadió
el investigador que conoció bien la crisis
en la isla durante su primera estancia en 1994.
El exceso de peso constituye un riesgo para la
salud por todas las enfermedades que puede llevar
asociadas como la diabetes, la hipertensión,
las enfermedades cardíacas coronarias y
las isquemias cerebrales.
Tras las investigaciones realizadas en base a
numerosas estadísticas recogidas en Cuba
durante este período de tiempo, los estudiosos
concluyeron que algunas de las consecuencias de
la crisis, tales como la disminución de
la ingesta calórica, el aumento de ejercicio
físico, un menor consumo de tabaco y la
consecuente pérdida de peso generalizada,
fueron claves en un descenso de la tasa de mortalidad
de la isla.
"No se podría destacar ninguno de
estos factores como más importante que
el resto porque está claro que todos en
conjunto jugaron un importante papel", explicó
a Efe otro español coautor del estudio,
José A. Tapia Granados, de la Universidad
de Michigan.
El experimento, "nacido de circunstancias
desafortunadas", mostró cómo
en Cuba se registró una caída en
la cantidad de calorías disponibles por
habitante desde finales de los 80 hasta 1995 (de
2.899 kilocalorías en 1988 a 1.863 en 1993).
Ante la imposibilidad de encontrar combustible
para sus vehículos, que importaban de la
Unión Soviética hasta su caída
en 1991, los cubanos tuvieron que movilizarse
a pie o en bicicleta, ya que tampoco funcionaba
el transporte público.
Además, el consumo anual per cápita
de tabaco también se redujo de 2.200 cigarrillos
en 1980 a 1.200 en 1997.
Sin embargo, no todo en la crisis fueron buenas
noticias para la salud.
Un brote de neuropatía óptica,
posiblemente causada por una nutrición
inadecuada, ocurrió durante la crisis económica.
Además, se registró un leve aumento
de la tasa de mortalidad infantil y en la de ancianos.
"La tasa de mortalidad es el mejor indicador
de mala salud", dijo Tapia.
"En conjunto, la mortalidad en Cuba actualmente
está mucho más unida a enfermedades
cardiovasculares que a problemas nutricionales",
así que las consecuencias de la crisis
fueron más beneficiosas que perjudiciales
para la salud, añadió el investigador.
Con el precedente cubano surge la cuestión
de si se podría utilizar alguno de los
factores que intervinieron en la mejora de la
salud de la isla en otros países en los
que la obesidad es un problema grave, como España
y EE.UU.
"Para poder observar efectos positivos como
en Cuba, tendrían que tomarse medidas que,
sin afectar la suficiencia alimenticia, ayudaran
a reducir la ingesta calórica y a aumentar
la actividad física en toda la población",
apuntó Franco.
El investigador explicó que en EE.UU.
las acciones de salud tienden a centrarse en una
parte de la población: individuos con obesidad,
diabetes o hipertensión para tratar de
reducir su riesgo cardiovascular.
"El estudio demuestra que estas acciones
quizá son erróneas desde el punto
de vista de salud pública. De esa manera,
vas a curar a la gente que ya está afectada,
pero no vas a prevenir que la enfermedad siga
aumentando", concluyó.
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