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Bush
pide transición en Cuba y anuncia más sanciones
a Birmania
Yahoo! News.
NUEVA YORK, 25 de sep (AFP) - "El régimen
de un dictador cruel se acerca a su fin"
en Cuba y la ONU debe favorecer una transición
a la democracia, dijo este martes el presidente
George Bush en el pleno de la Asamblea General
de la ONU, donde anunció que EEUU impondrá
nuevas sanciones al régimen militar de
Birmania.
En el primer día del debate, el presidente
de EEUU dijo que "el pueblo cubano está
listo para la libertad y su nación entra
en un período de transición, la
ONU debe insistir en la libertad de expresión,
la libertad de reunión y, en última
instancia, elecciones libres y plurales".
La mención de Bush al fin del régimen
castrista se produce en medio de una ola de rumores
sobre el estado de salud que obligó al
presidente cubano a ceder el poder a su hermano
Raúl durante ya más de un año.
La semana pasada, una fotografía con el
presidente de Angola y una entrevista en televisión
volvieron a probar al mundo que Fidel está
vivo y que al parecer se recupera.
Por otra parte, Bush anunció nuevas sanciones
de su país contra la junta militar birmana,
cuyo fin es "ayudar a llevar un cambio pacífico
a Birmania". "EEUU reforzará
las sanciones económicas a los líderes
del régimen y a sus patrocinadores financieros,
y ampliaremos la prohibición de visado
a quienes son responsables de violaciones atroces
de los derechos humanos, así como a los
miembros de sus familias", añadió.
"Seguiremos respaldando los esfuerzos de
grupos humanitarios que trabajan para aliviar
el sufrimiento en Birmania e instamos a la ONU
y a todos los países a utilizar su influencia
diplomática y económica para ayudar
al pueblo birmano a reivindicar su libertad",
agregó Bush. "La junta gobernante
se mantiene inflexible, pero el deseo de libertad
del pueblo es inequívoco".
La junta militar birmana desplegó este
martes a centenares de soldados y policías
antidisturbios en Rangún tras un nuevo
desafío pacífico de los monjes budistas,
que consiguieron sacar a la calle a más
de 100.000 personas a pesar de las advertencias
del régimen.
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