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DE CUBA El
Nuevo Herald
Zapatero defiende postura hacia régimen
de La Habana
EFE, Nueva York, 26 de septiembre
de 2007.
El jefe del gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, expresó
ayer su deseo de que Cuba avance hacia un sistema
en el que ''la participación de la ciudadanía
sea la constante'', tras recordar que en España
hubo mucha gente que ''sufrió mucho'' y
''supo esperar'' hasta la llegada de la democracia.
Zapatero hizo estas declaraciones durante una
rueda de prensa que ofreció en la sede
de Naciones Unidas al ser preguntado por los pasos
que va a dar su Gobierno para fortalecer a la
oposición cubana y permitir que en Cuba
se celebren elecciones multipartidistas.
El jefe del Ejecutivo subrayó que representa
a un país y a un Gobierno "que sabe
lo que es amar la libertad y la democracia porque
sufrió mucho tiempo una dictadura muy fuerte
durante cuarenta años''.
''Sufrimos mucho por defender la libertad y la
democracia, hubo mucha gente que supo esperar
y hacer afortunadamente una transición
democrática con un gran acuerdo y con un
gran consenso'', señaló.
Caso de niña repercute en familia de
Coral Gables
Tere Figueras Negrete, The Miami
Herald. 26 de septiembre de 2007.
Joe Cubas estaba vestido de Santa Claus, repartiendo
carritos de juguete y ositos de peluche a niños
huérfanos y abandonados, cuando vio por
primera vez a los dos niños que ahora quiere
como si fueran propios.
El varón de 12 años parecía
especialmente triste, caminando sin rumbo, con
las manos en los bolsillos, recuerda Cubas, ''como
un viejito frágil''. Su hermanita estaba
a punto de llorar, negándose ruidosamente
a acercarse a tomar la muñeca que Santa
le ofrecía.
Cubas y su esposa, María, no tenían
idea en esa fiesta navideña del 2005 que
los dos niños terminarían viviendo
su casa de Coral Gables.
Pero tampoco se imaginaron que terminarían
involucrados en una batalla internacional por
la custodia de los menores, en la que el padre
de la niña hace lo posible por llevársela
de regreso a la isla y los Cubas se muestran igualmente
decididos a que se quede con ellos.
'La primera vez que me llamó 'mami' me
rompió el corazón'', dice María
Cubas, y agrega que al principio tenía
la esperanza de que la niña se reuniera
al menos con uno de sus padres. "No queríamos
encariñarnos con esta niña''.
Pero se encariñaron, afirma la pareja.
Los Cubas ya habían adoptado a su hermano
mayor --un medio hermano, de padre diferente--
y sostienen que sería cruel separarlos.
Joe y María Cubas, que no fueron llamados
a declarar durante al prolongado juicio, hablaron
con The Miami Herald en su casa de Coral Gables
esta semana.
Mientras la contenciosa disputa sigue su camino
en los tribunales, los Cubas dicen que batallan
por mantener algún nivel de normalidad
en su hogar. Tienen una hija en la universidad,
otra en secundaria y los dos niños cubanos:
el varón tiene ahora 13 años y la
niña cinco, una pequeña de cabello
rizado a la que le encantan los cuentos de hadas
de Disney y que insistió en una fiesta
de cumpleaños con Blancanieves este mes.
El varón practica béisbol, la niña
ballet. Hacen la tarea después de la escuela
y se divierten en la piscina de la casa.
Pero también hay noches largas interrumpidas
por las pesadillas. La niña llora dormida
y rechina los dientes tan alto que María
Cubas la puede escuchar si se para junto a la
puerta de su habitación.
También el varón sufre momentos
de gran ansiedad, porque se considera el protector
de su hermana y oscila entre la furia y la negación
sobre la posibilidad de que a final de cuentas
tenga que marcharse de su hogar adoptivo.
Se espera que Jeri B. Cohen, jueza de circuito
de Miami-Dade, decida esta semana si el padre
de la niña, Rafael Izquierdo, es un buen
padre. Y se espera que un segundo capítulo
del drama --si la niña debe quedarse en
casa de los Cubas-- comience en las próximas
semanas.
Joe y María Cubas reconocen que inicialmente
tuvieron reservas sobre hacerse cargo de la niña
y afirman que tenían la esperanza de que
alguien más lo hiciera.
''Tenía mucho miedo por lo de [el caso]
Elián. Tenía a mis hijas viviendo
en casa'', dice María Cubas sobre la polarizante
saga de Elián González hace siete
años. "No quería gente protestando
frente a mi casa''.
Otra preocupación: la notoriedad de Joe
Cubas como agente deportivo que ayudó a
varios peloteros cubanos a entrar en las Grandes
Ligas en Estados Unidos, más notablemente
a Liván Hernández y su medio hermano,
Orlando ''El Duque'' Hernández.
Ira Kurzban, uno de los abogados de Izquierdo,
dice que los Cubas se excedieron en su condición
de custodios temporales de la niña. Su
único papel era ''ocuparse temporalmente
de los niños'', señala Kurzban.
''Es hora de que abandonen eso y le devuelvan
la niña a su padre'', agrega.
Los Cubas dicen que no es tan sencillo y que
ellos son los mejores candidatos para darles a
los dos niños un hogar estable.
La madre de los dos menores, Elena Pérez,
los trajo con ella de Cuba en marzo del 2005.
Cuando trató de suicidarse en diciembre
de ese año, el Departamento de Niños
y Familias de la Florida le retiró la custodia
de sus hijos. La primera noche se quedaron en
instalaciones del gobierno y después se
los entregaron a familiares de su padrastro, Jesús
Melendres, que había venido a Estados Unidos
con Pérez, pero él no quiso ocuparse
de los niños.
Su primo Nelson Melendres y su esposa, Noemí,
se brindaron para hacerse cargo de los menores,
suponiendo que Pérez mejoraría.
La pareja, que vive en Westchester, es muy amiga
de los Cubas. Cuando se enteraron de que Joe Cubas
planeaba regalar juguetes en una fiesta navideña
para niños necesitados, llevaron a los
dos niños con la esperanza de alegrarlos.
La familia Cubas tenía relaciones desde
hacía tiempo con His House Children's Home,
un grupo religioso que ofrece albergue a niños
víctimas de abuso, abandono y drogas, y
la pareja estaba buscando hacer algo más,
como apadrinar un niño.
Después de la fiesta, Joe Cubas comenzó
a trabajar con el niño, que estaba atrasado
en sus estudios.
El niño se abrió a Cubas de inmediato,
dijo el agente deportivo, y le contó del
abuso que sufrió a manos de su madre, que
quería quedarse en Estados Unidos y temía
regresar a Cuba.
Y pronto la niña comenzó a seguir
a su hermano.
En marzo del 2006, la jueza del caso le preguntó
a los Melendres si estaban dispuestos a hacerse
cargo de los niños a largo plazo si fuese
necesario. Los Melendres, que tienen dos hijos
adolescentes y estaban cuidado además a
la madre de Noemí, que estaba enferma,
dijeron que no podían asumir esa responsabilidad.
Preocupada, Noemí Melendres llamó
a Joe Cubas.
''Estábamos en una encrucijada'', dijo
Joe Cubas. "O nos convertíamos en
la solución o enviaban a los niños
a un hogar adoptivo''.
El 5 de abril del 2006, el tribunal entregó
a Joe y María Cubas la custodia temporal
de los niños. Los Cubas dijeron que suponían
que Izquierdo llegaría tan pronto como
fuera posible para reunirse con su hija.
Pero cuando el padre de la niña se demoró
nueve meses en solicitar la visa desde Cuba, dicen
que comenzaron a cuestionarse la devoción
de Izquierdo por su hija. (Kurzban afirma que
el padre no intentó venir de inmediato
a Estados Unidos porque creía que Pérez
estaba mejorando y probablemente se reuniría
con su hija.)
Mientras tanto, Joe y María Cubas dicen
que comenzaron a sentirse como los padres de la
niña.
Sus objeciones a Izquierdo, afirma Joe Cubas,
no tienen nada que ver con el hecho que sea un
pobre cosechador de malanga o que quiera regresar
con su hija a Cuba.
''Esto no es sobre Cuba, es sobre lo que está
en el mejor interés de esta niña'',
dice Cubas, que nació en Estados Unidos
de padres cubanos. ''Mis padres eran pobrísimos.
Mi padre se bajó del avión cuando
llegó de Cuba y se fue a lavar platos a
Miami Beach'', sostiene.
''Esto no tiene nada que ver con la riqueza'',
precisa María Cubas, señalando hacia
las fotos de sus hijas, sobrinas y sobrinos, que
llenan la mesa de centro de su sala. "Tengo
una familia grande, enorme. No me hace falta comprar
niños''.
Su abogado, Alan Mishael, dijo que sus clientes
han evitado deliberadamente pedir apoyo a la comunidad
cubana, una distinción marcada con el caso
de Elián González.
''Tenemos fe en el sistema jurídico de
la Florida y no vemos la necesidad de llevar el
caso a la opinión pública'', dice
Joe Cubas, que agrega que cualquiera que sea la
decisión del tribunal, la parte que pierda
seguramente apelará.
Joe y María Cubas dicen tener momentos
en que se preguntan qué pasará si,
a final de cuentas, el padre de la niña
gana el caso.
''Naturalmente, he pensado en eso'', dice María
Cubas, con las lágrimas anegándole
los ojos. "Y si ese fuera el caso, entonces
sé que tendré que dejar que se vaya''.
tfigueras@MiamiHerald.com
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