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HUMOR
Nefasto, la protección y los manuales
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, 26 de septiembre (www.cubanet.org)
- La población cubana es la más
protegida del mundo. No existe un alambre de tendedera,
una grieta en la pared, un carrito de fritas o
un balcón que no sean víctimas de
un manual para su uso o abuso.
Y ni hablar de los manuales de procedimientos
para trabajar, reír o irse de compras programados
por la empresa o por cuenta propia.
El control es absoluto. Los resultados, aunque
la mayoría de las veces pésimos,
son diseñados para el bien del pueblo trabajador.
Si bien algunos resultan incomprendidos, todos
tienen como propósito mostrar el exceso
de libertad, honradez y organización de
un país donde la estafa, el robo y el desvío
de recursos se han hecho tan persistentes como
la estrella Polar, y se desbordan con mayor frecuencia
por el río Nilo.
Hay que ver con cuanta desenvoltura y apego el
pueblo interioriza el manual Prohibido Soñar.
En ese documento magno no sólo se prohíbe
reclamar, sino también exigir la satisfacción
de un derecho.
Según algunos ciudadanos que se consideran
estafados por Correos de Cuba (cuya imagen- alegan-
ya no se puede empañar de tanta mugre),
el Manual de Procedimiento que rige en esa entidad
para indemnizar el extravío de paquetes
constituye una estafa mayor que el propio robo.
Cuentan los "indemnizados" que en la
tarifa impuesta según kilogramos y no por
el valor de los bienes robados, hecho polvos,
desaparecidos o cuando mejor cambalacheados, no
juega la lista con el billete.
Dicen las malas lenguas que de usted perder
el diamante la Estrella de África, de 530,2
quintales, o el Jonker, considerados el más
grande y el más fino del mundo, respectivamente,
Correos de Cuba le pagará la décima
parte de lo que ofrecerían por un paquete
de 20 libras de arroz. Es decir, que aquí
no cabe la calidad, sino la cantidad.
Pero como la justicia es relativa igual que todo
lo demás, estoy en desacuerdo con esas
afirmaciones contrarrevolucionarias.
¿Acaso no quedó bien indemnizada
la señora que recibió 345 pesos
por el extravío de un busto postal de sólo
315.95 CUC?
¿No se percató que aparte de ser
cubanos, con uno solo de los 345 pesos podría
imaginarse comprar un saco de arroz y 100 litros
de leche en un futuro redentor o en el momento
actual si aplica la cabalística?
En cuanto al ciudadano que armó tremendo
jaleo cuando recibió 35 pesos de indemnización
por la pérdida de un bulto con dos pomos
de aceite, una bolsa de leche, una de chocolate,
una lata de atún, una cortina de baño
y un paquete de detergente Radiante, entre otros
productos, no hay dudas que recibió lo
justo, pues si bien un pomo de aceite equivale
a más de lo que le dieron, tiene que pensar
en lo que sufriría de ser víctima
de la fiebre aviar en Londres, o del VIH en Nigeria.
Y es en ese pensamiento abarcador donde radica
la raíz de la supuesta estafa, el leitmotiv
del ladrón para cometer sus fechorías.
Es esa visión extrafronteras la que nos
debe incitar a dar vivas cuando nos arranquen
el pellejo y nos dejen sin plumas y cacareando
como al gallo de Morón.
Nadie puede poner en dudas en nuestro país
que un Manuel de Procedimiento no contempla el
robo continuado, la estafa matrera, el desvío
alevoso de un bulto, tanto como la indemnización
justa y comedida de acuerdo a la infracción.
Si no quiere perder, cuando envíe una
lata de sardinas métala dentro de un fogón
artesanal. Si envía un cuaderno escolar
de 75 centavos CUC, protéjalo y empaquételo
dentro de una bala de cañón. Y si
le da por enviar perfumes, medicamentos, comidas
y otros artículos suntuosos, llene un tanque
de 55 galones con agua, envuelva los productos
en un nailon y sumérjalos en su interior.
De extraviarse en el camino, como siempre sucede,
lo indemnizarán diez veces por encima de
lo que perdió.
Pero no juzgue a Correos de Cuba. No critique
sus métodos, el alto nivel de inseguridad
ni la frecuencia con que los bultos se esfuman
en el aire, o un televisor llega convertido en
un mazo de hierba al destino final.
Aplauda el Manual del Procedimiento. Dé
vivas por las preocupaciones de quienes dirigen
los correos de Cuba. Recuerde que por mucho que
patalee, esa es la única opción
y nada se resolverá. Por ahora.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El indemnizador".
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