PRENSA INDEPENDIENTE
Sept. 26, 2007

HUMOR
Nefasto, la protección y los manuales

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, 26 de septiembre (www.cubanet.org) - La población cubana es la más protegida del mundo. No existe un alambre de tendedera, una grieta en la pared, un carrito de fritas o un balcón que no sean víctimas de un manual para su uso o abuso.

Y ni hablar de los manuales de procedimientos para trabajar, reír o irse de compras programados por la empresa o por cuenta propia.

El control es absoluto. Los resultados, aunque la mayoría de las veces pésimos, son diseñados para el bien del pueblo trabajador.

Si bien algunos resultan incomprendidos, todos tienen como propósito mostrar el exceso de libertad, honradez y organización de un país donde la estafa, el robo y el desvío de recursos se han hecho tan persistentes como la estrella Polar, y se desbordan con mayor frecuencia por el río Nilo.

Hay que ver con cuanta desenvoltura y apego el pueblo interioriza el manual Prohibido Soñar. En ese documento magno no sólo se prohíbe reclamar, sino también exigir la satisfacción de un derecho.

Según algunos ciudadanos que se consideran estafados por Correos de Cuba (cuya imagen- alegan- ya no se puede empañar de tanta mugre), el Manual de Procedimiento que rige en esa entidad para indemnizar el extravío de paquetes constituye una estafa mayor que el propio robo.

Cuentan los "indemnizados" que en la tarifa impuesta según kilogramos y no por el valor de los bienes robados, hecho polvos, desaparecidos o cuando mejor cambalacheados, no juega la lista con el billete.

Dicen las malas lenguas que de usted perder el diamante la Estrella de África, de 530,2 quintales, o el Jonker, considerados el más grande y el más fino del mundo, respectivamente, Correos de Cuba le pagará la décima parte de lo que ofrecerían por un paquete de 20 libras de arroz. Es decir, que aquí no cabe la calidad, sino la cantidad.

Pero como la justicia es relativa igual que todo lo demás, estoy en desacuerdo con esas afirmaciones contrarrevolucionarias.

¿Acaso no quedó bien indemnizada la señora que recibió 345 pesos por el extravío de un busto postal de sólo 315.95 CUC?

¿No se percató que aparte de ser cubanos, con uno solo de los 345 pesos podría imaginarse comprar un saco de arroz y 100 litros de leche en un futuro redentor o en el momento actual si aplica la cabalística?

En cuanto al ciudadano que armó tremendo jaleo cuando recibió 35 pesos de indemnización por la pérdida de un bulto con dos pomos de aceite, una bolsa de leche, una de chocolate, una lata de atún, una cortina de baño y un paquete de detergente Radiante, entre otros productos, no hay dudas que recibió lo justo, pues si bien un pomo de aceite equivale a más de lo que le dieron, tiene que pensar en lo que sufriría de ser víctima de la fiebre aviar en Londres, o del VIH en Nigeria.

Y es en ese pensamiento abarcador donde radica la raíz de la supuesta estafa, el leitmotiv del ladrón para cometer sus fechorías.

Es esa visión extrafronteras la que nos debe incitar a dar vivas cuando nos arranquen el pellejo y nos dejen sin plumas y cacareando como al gallo de Morón.

Nadie puede poner en dudas en nuestro país que un Manuel de Procedimiento no contempla el robo continuado, la estafa matrera, el desvío alevoso de un bulto, tanto como la indemnización justa y comedida de acuerdo a la infracción.

Si no quiere perder, cuando envíe una lata de sardinas métala dentro de un fogón artesanal. Si envía un cuaderno escolar de 75 centavos CUC, protéjalo y empaquételo dentro de una bala de cañón. Y si le da por enviar perfumes, medicamentos, comidas y otros artículos suntuosos, llene un tanque de 55 galones con agua, envuelva los productos en un nailon y sumérjalos en su interior. De extraviarse en el camino, como siempre sucede, lo indemnizarán diez veces por encima de lo que perdió.

Pero no juzgue a Correos de Cuba. No critique sus métodos, el alto nivel de inseguridad ni la frecuencia con que los bultos se esfuman en el aire, o un televisor llega convertido en un mazo de hierba al destino final.

Aplauda el Manual del Procedimiento. Dé vivas por las preocupaciones de quienes dirigen los correos de Cuba. Recuerde que por mucho que patalee, esa es la única opción y nada se resolverá. Por ahora.

Eso se los aseguro yo, Nefasto "El indemnizador".

 


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