|
CULTURA
Poetas tradicionales
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org)
- La poesía tradicional cubana se identifica
con la tonada campesina de cuestionable origen
canario, interpretada por repentistas que improvisan
sus versos en espacios públicos. Música
y poesía convergen espontáneamente
en diversos escenarios del país y en los
medios informativos, principalmente en la radio
desde la tercera década del siglo pasado.
Esta manifestación de la cultura popular
descansa en la décima como estructura métrica
decisiva. Los repentistas cubanos, como los versolaris
vascos y los cantores de Murcia, Argentina y Uruguay
improvisan con rapidez mediante el diálogo
con el contrincante, lo cual exige un elevado
dominio de la técnica para evitar disparates
y rimas extrañas. Se improvisa en versos
sobre temas específicos, "pies forzados"
y acompañamiento musical, ante un público
considerable que juzga con sus aplausos y aclamaciones.
El poeta popular cubano es amigo de la sátira
y de la superabundancia verbal. Entre sus paradigmas
representativos figuran el Indio Naborí,
Chanito Isidrón, Justo Vega y Adolfo Alfonso.
Pero el repentismo o "punto guajiro"
es tan amplio y auténtico que sobrepasa
cualquier tipo de promoción, aunque casi
todas las emisoras radiales le dedican un programa
diario o semanal. El canal seis de la televisión
mantiene Palmas y cañas, espacio controlado
por la o Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños, la cual impone un guión
que frena la libre expresión de nuestros
cantores.
No hay rincón de la isla al que no hayan
cantado sus repentistas desde el siglo XIX. Aún
recordamos a los siboneyistas Juan C. Nápoles
Fajardo y a José Fornaris, quienes evocaron
al hombre natural. En el bagaje de la tradición
oral quedan las décimas cucalambeanas,
aunque cambian los temas y la utilería
verbal conforme a la cultura adquirida por los
rimadores.
La lírica popular ejecutada en los escenarios
es superior a la escrita. Los cantores solo graban
en la radio o en sus equipos personales. Generalmente
pierden sus creaciones pues viven en la inmediatez
y no sueñan con la inmortalidad. Les basta
con el valor de lo expresado. Para ellos cantar
no es crear, sino asistir a una fiesta cotidiana.
Los guateques gozan de buena salud hasta en la
capital del país, donde funcionan actualmente
diecinueve peñas campesinas. Los improvisadores
actúan cada semana en Carlos III y Ciprés
(Centro Habana), en Arroyo Arenas, La Lisa, Marianao,
Jacomino, Guanabacoa, Guanajay, Guamacaro (Lawton),
Murgoba, Santiago de las Vegas, Cotorro, Arroyo
Arenas y otros lugares.
Los repentistas intercambian actuaciones a pesar
del deficiente transporte urbano y del limitado
apoyo institucional. Sus principales animadores
son Camilo y Luis Miguel, en Jacomino, Córdoba
en Guanabacoa, Juanito Travieso en Arroyo Arenas,
Osmani Machado en Lawton, Roger Marqués
en Guajay, Vitalia Figueroa en Arroyo Naranjo
y Osvaldo Benavides en el Cotorro, quien goza
del apoyo de Esther Hernández, Celso Cabrera,
Orestes Rivero y Ñico Sánchez.
Más que rurales o campesinas, las "descargas"
son cubanas, pues los poetas "son de la loma
y cantan en llano", como dijo Matamoros.
Evocan la campiña desde la llanura. Al
principio llegaron de Cabaiguán, Remedios,
Sancti Spíritus, Morón, Ciego de
Ávila y otros pueblos alegres y parranderos.
Fueron reconocidos en La Habana El Jilguero (Cienfuegos),
Chanito Isidrón (Santa Clara), Justo Vega
(San Antonio de Cabezas), Zoilita y El Sinsonte
(Colón), Chanchito Pereira (Nueva Paz),
Ficho Díaz (Güines), Rigoberto Rizo
y Rafael Rubiera (Madruga), los hermanos García
(Unión de Reyes), Tomasita Quiala, Fefita
Rodríguez y cantores que trinaron desde
San José de las Lajas, Bejucal, Pinar del
Río
De La Habana algunos poetas se llevaron para
Miami las palmeras, el zunzún y el cielo
azul. Candelita, Tejedita, Manolito Soriano, Domingo
Oramas, Otilia Rivero y los espirituanos Wilfredo
Díaz Quintero y Neida Revuelta promueven
nuestra música campesina en el exilio y
colaboran en programas de Radio Martí.
Las décimas de Otilia Rivero son cantadas
por Osvaldo Benavides en Radio Rebelde y en emisoras
locales del país.
De los intercambios con los repentistas de Florida
me habla Esther Hernández, cuñada
de Otilia y nieta de canarios afincados en Cabaiguán,
quien lleva cuatro décadas animando la
trova campesina del Cotorro. Esther, como Otilia
y Orestes Rivero, piensa que los poetas tradicionales
abren las puertas del monte / y las brumas del
horizonte / en cualquier orilla de lo cubano.
|