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Un
banquera cubana se destaca por el empuje y perseverancia
hacia su meta
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Orlando, 21 sep (EFE).- La cubana Mercedes F.
McCall, directora ejecutiva regional del Banco
Popular North America, en el centro de la Florida,
se siente una mujer afortunada y como inmigrante
dijo que la clave del triunfo es ayudar a otros
en la vida.
"He sido muy afortunada. Me he sabido rodear
de personas que han visto en mi algo y me han
dado la oportunidad, siempre que puedo ayudo.
Creo que todos tenemos la obligación de
ayudar", dijo a Efe, la banquera.
Luego de 30 años en la banca, donde empezó
como una empleada más, hoy es una alta
ejecutiva, que dirige hace diez años, las
sucursales del Banco Popular North America, en
el centro de la Florida.
"Hace una década, las cosas eran
muy diferentes. Ser hispano no era la moda de
hoy. Ahora, las compañías reconocen
la importancia del mercado hispano y el efecto
que tiene el dólar hispano en cualquier
empresa", indicó.
Llegó a Nueva York, en 1973, con 12 años,
a vivir con un hermano por parte de padre y reconoce
que su padre fue visionario al enviarla a este
país.
"Creo que mi padre vio la oportunidad de
sacarme de Cuba, de otra manera, hubiera tenido
que ir a los campos a trabajar porque estaban
llevando a los estudiantes a los campos y él
decidió que era mejor enviarme y aprendí
a salir adelante", expresó.
Heredó de su lado paterno, su pasión
por las finanzas. Su padre, un hombre de campo,
sabía realizar las operaciones matemáticas
de memoria, algo que aprendió desde pequeña.
"Los mensajes fueron simples, me empezaron
a gustar los números y mis padres me enseñaron
que las cosas se hacían bien", agregó.
Además, cierta disciplina financiera desde
pequeña la aprendió de su familia,
"mi padre me daba un dólar y me decía
guarda 10 centavos, siempre ten 10 centavos",
comentó.
Sin embargo, su camino hacia el éxito
no fue nada fácil, cuando llegó
a Orlando, de 20 años, divorciada, con
poco dominio del inglés, y con un hijo
de apenas un año de edad.
"En cualquier país del mundo, mi
hijo y yo hubiéramos a pasar a ser una
estadística y cuando miro donde estamos
simplemente estoy agradecida y me siento afortunada
porque fue mucho trabajo y sacrificio", precisó.
Recordó que recién llegada tocó
las puertas del First Nacional Bank en Orlando
y alguien como ella resalta "la ayudó
y le dio la oportunidad".
Luego, el banco cambió de nombre a Sun
Bank y hoy Sun Trust. Es así, que con la
larga trayectoria en el conocimiento del sistema
bancario, se le presentó la visión
por parte del Banco Popular.
"Cuando me dijeron que querían ser
el mejor banco en las comunidades. Decidí
unirme porque creí y creo apasionadamente
en la misión del Banco Popular y mira donde
estamos", dijo.
El banco se especializa en otorgar gran cantidad
de préstamos a pequeños comerciantes,
y en su meta pueden permitirse ser flexibles,
explicó McCall.
"Queremos hacer la mayor parte de los préstamos,
podemos ser flexibles y estamos ayudando así
a comerciantes e individuos que quieren alcanzar
sus metas", acotó.
El Banco Popular North America, con sede en Chicago,
tiene 142 sucursales en California, Florida, Illinois,
Nueva Jersey y Texas.
Para McCall, con 10 sucursales a su mando desde
Deltona hasta Kissimmee, dijo disfrutar su trabajo
y que cada mañana se llena de optimismo
para enfrentar lo que traiga el día, "cuando
me levanto, lo primero que veo en mi pared es
un letrero que dice: Paciencia y así empiezo".
Sin contar las horas que dedica al trabajo, se
considera una persona muy independiente y que
trabaja cada día lo que tenga que hacer
por conseguir lo que se propone.
"No tengo horarios, siempre le digo a los
gerentes de las sucursales. Somos los dueños
del kiosco y nuestro futuro depende de este kiosco,
así que hay que darle cada día lo
que necesita", advirtió.
Sin embargo, hizo una aclaración sobre
su tiempo, "la única que puede hacer
que cambie algo de mi vida es mi nieta de 5 años",
dijo muy emocionada.
Exhortó a los inmigrantes a luchar por
sus sueños, sin importar los "no"
que encuentren en el camino.
"Recuerdo que una vez, un evaluador me preguntó
dónde me veía en cinco años.
En ese momento, le dije que quería estar
en la torre del centro de Orlando ayudando a la
gente hispana, abriendo cuentas", comentó.
Pero, McCall, no se esperaba una contestación
así: "eso no es realista, tu no encajas
en el molde de la gente que quiere sentarse en
la torre".
Esta respuesta fue suficiente para que la cubana
emprendiera con afán a conseguir esa meta.
"Entendí que debía empezar
a trabajar en mi imagen y en lo que quería
lograr para llegar hasta allí. No acepté
ese no y mira dónde estamos", dijo
con humildad desde su oficina en la torre del
Banco Popular en pleno centro de Orlando.
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