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HISTORIA
La Revolución mediática (I)
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org)
- En 1959 el pueblo cubano asistía arrobado
a una súper producción cinematográfica,
realizada en technicolor y cinemascope. Los buenos,
jóvenes intrépidos, barbados y justicieros,
vencían a los villanos, asesinos, ladrones,
cobardes y rescataban a la república de
la vileza.
Los recursos dedicados por el núcleo dirigente
del 26 de julio (desde antes de alcanzar al triunfo)
a la propaganda, son dignos de estudio. Junto
a las primeras manifestaciones de júbilo
popular se encontraba presente el primer cartel
político de la revolución realizado
por Eladio Rivadulla, donde se utilizó
una de las fotos de Castro que ilustraron el artículo
del periodista H. L. Mathews en 1958, que este
realizara al jefe rebelde en la Sierra Maestra.
Las imágenes de los hermanos Castro, de
Ché, Camilo Cienfuegos y de los héroes
y mártires de la lucha armada aparecidas
en todos los medios de comunicación, conformaron
el núcleo iconográfico de la revolución.
Hubo diestros dibujantes que se sirvieron de
las fotografías más aceptadas por
el pueblo para reinterpretarlas con dibujos idealizados
en las portadas de las revistas, carteles, periódicos,
estampas etc. La representación más
exitosa presentaba el rostro de Fidel Castro bañado
por una luz cenital, a semejanza del Sagrado Corazón
de Jesús. Dicha ilustración fue
impresa sobre diferentes soportes. Ché
y Camilo fueron representados de diversas formas.
La Plaza de la Revolución, todavía
era Plaza Cívica cuando se convocó
por primera vez al pueblo a reunirse en ella el
26 de julio de 1959. La Plaza se convirtió
en fuente de comunicación, de poder. Himnos,
marchas, discursos fueron respaldados por una
gráfica mural que terminó por alcanzar
la escala de los edificios que le servían
de soporte.
La revolución fue también una revolución
mediática, y este hecho jugó un
papel muy importante para su consolidación
en el poder en 1959 y después. La relación
oratoria-imagen se convirtió en parte esencial
del proceso.
Para sembrar el rencor hacia los Estados Unidos
y establecer el estado totalitario, la revolución
ha utilizado la propaganda como nadie lo ha hecho,
convirtiéndola en la principal línea
de trabajo del Partido, en su prioridad número
uno, y en una de las bases principales sobre las
que se sostiene el régimen.
La propaganda forma parte la vida del cubano.
Ningún sistema totalitario ha estado más
cerca del Big Brother que el cubano. La propaganda
omnipresente comienza en el y con el sistema educacional,
comprende los medios de difusión, y se
extiende a todos las esferas de la vida nacional.
Páginas páginas fueron borradas
de los textos de historia, y se puso especial
empeño en denigrar la vida republicana
y las instituciones democráticas.
En 1959 la televisión cubana transmitía
más de 280 horas semanales por 8 canales.
En el país existían aproximadamente
300 mil televisores, dentro de una población
que no rebasaba los 6 millones. Nuestra televisión
se encontraba ubicada en el 2do. lugar mundial.
La experiencia y el desarrollo tecnológico
colocaban a este medio con 10 años de adelanto
con relación a los demás países
del mundo, a excepción de los Estados Unidos.
Esta circunstancia fue aprovechada por los dirigentes
revolucionarios para vender la imagen de la revolución
y sus líderes.
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