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CULTURA
La Libertad de la Luz
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org)
- La libertad de la luz, es un nuevo libro
que compila los editoriales de la desaparecida
revista Vitral. Escritos valientes, moderados
y sencillos que aparecieron en la isla, representativos
de uno de los proyectos socio culturales mas importante
y trascendentales, desarrollados por la sociedad
civil en los últimos 47 años.
Gisela Delgado, Directora del Proyecto de Bibliotecas
Independientes, tuvo la cortesía de regalarme
un ejemplar del libro, editado en Pinar del Rio,
bajo la responsabilidad de su Diócesis
y de Vitral, con los ensayos aparecidos desde
la fundación de la revista, en 1994, hasta
abril de 2007, momento en que fuerzas oscuras
de la iglesia católica y la dictadura lograron
desactivar la arquitectura diseñada para
la construcción democrática.
El libro ya fue presentado en Madrid, España.
En el lanzamiento, el poeta Raúl Rivero,
señaló que la revista fue acosada
por el gobierno desde sus comienzos, porque examinaba
la realidad de nuestra tierra y revisaba el pasado
con mirada crítica.
La revista Vitral, se inscribe dentro de un proyecto
mayor, identificado como Centro de Formación
Cívico Religiosa.
Conocí de esa experiencia a principios
de 2001, durante una de mis visitas a Pinar del
Río. De la mano del Director Dagoberto
Valdez, comprendí la solidez de un proyecto
cultural laico, capaz de ampliar las bases sociales
de la construcción democrática fundamentándose
en la honestidad, el valor, la humildad y la solidaridad
del pueblo cubano. Recorrí lleno de admiración
las modestas instalaciones del Obispado, donde
Monseñor José Ciro González
Bacallao, Dagoberto y un grupo de entusiastas
jóvenes del Centro, desarrollaban un trabajo
que les valió un premio internacional por
la libertad de prensa Principe Claus 1999, en
Holanda y el reconocimiento de las fuerzas prodemocráticas
y modernizadoras dentro y fuera de la isla.
Me mostraron la pequeña imprenta, donde
"tiraban" la revista Vitral y las producciones
graficas homónimas. Debo señalar
que, en un acto de competencia, el Ministerio
de Cultura, se apresuró a entregar una
imprenta similar al centro Hermanos Loynaz de
esa ciudad.
Conversamos sobre el concurso literario y su
importancia para rescatar y promover autores,
a salvo de las camisas de fuerza de censores culturales
y "segurosos". Me reveló Dagoberto
el intenso trabajo social que realiza el Centro
con los desposeídos de la ciudad y el apoyo
y orientación a los jóvenes y la
familia, a través de labor grupal e individual.
En aquella tarde y noche memorables (Dagoberto,
ingeniero de profesión, llegaba al centro
sobre las 18 horas, luego de cumplir con su jornada
de trabajo en las vegas de tabaco), me acompañaban
otros demócratas de La Habana y conversamos
de la dura realidad del país, del futuro
democrático de la nación y de la
importancia del mantenimiento de este tipo de
proyecto desde la civilidad.
El recorrido por los setenta y ocho editoriales
de Vitral, con una prosa sencilla y reposada,
recuerdan las discusiones que han mantenido a
lo largo de estos años los demócratas
de la isla, sobre los problemas que enfrenta la
nación. Algunos de sus títulos son
más que elocuentes: Cultura, confianza
y espacio para crear, mayo-junio 2000; Quien
cierra la puerta al cambio en paz, la abre a la
violencia, mayo -junio 2003; Navidad, ¿qué
estamos haciendo con nuestras vidas?, noviembre
-diciembre 2003; La corrupción,
enero- febrero 2004, Juan Pablo II, El Magno,
marzo-abril 2005; o su último aldabonazo,
Cuba: Hora de oportunidades, marzo- abril
2007.
Bienvenidas sean la libertad y la luz.
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