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ECONOMIA
Cuba, perturbaciones en el horizonte
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org)
- La sociedad cubana se aproxima a los 19 años
de "período especial", nombre
dado a la crisis general iniciada en 1989 por
la pérdida de las considerables subvenciones
del bloque soviético. Si existe algún
sector de la economía donde se reflejan
más nítidamente sus desastrosas
consecuencias, es el de los intercambios con el
exterior, que incesantemente con los años
ha empeorado a niveles abismales.
En los datos del año 2006, publicados
recientemente por la Oficina Nacional de Estadística
(ONE), se aprecia la calamitosa situación
de esos intercambios. El resultado del comercio
exterior de bienes alcanzó un déficit
record de 6,7 miles de millones de pesos, 2,4
veces el volumen de las exportaciones, para un
crecimiento respecto a 2005 del 20,6%, a pesar
de que ese año el níquel disfruto
de un precio promedio extraordinariamente alto
en el mercado internacional. Eso ocasionó
que los suministros del mineral representaran
aproximadamente el 48,0% del total de las exportaciones.
El saldo total de bienes y servicios fue positivo
en 100,7 millones de pesos, debido fundamentalmente
a los servicios de salud pública y otros
prestados a Venezuela, actualmente determinantes
en la economía cubana, y cuyo eventual
deterioro sería desastroso. De todas formas,
el superávit creado fue sólo el
8,8% de lo obtenido en 2005, lo que pudiera indicar
que los límites de subvención de
ese país están cerca.
El relativamente pequeño superávit
obtenido en el intercambio de bienes y servicios
en 2006 no fue suficiente para evitar un déficit
en la cuenta corriente correspondiente de 239,7
millones de pesos, motivado por el servicio de
la deuda, las transferencias de utilidades de
inversionistas extranjeros y otras obligaciones.
En la información brindada en el Anuario
Estadístico 2006 se destaca el aumento
de la deuda externa de Cuba a 15,4 miles de millones
de pesos al cierre de 2006, dividida en 7,6 miles
de millones, clasificada como inmovilizada por
no haber sido objeto de reestructuración
desde 1986; y otra activa de 7,8 miles de millones
que refleja las transacciones financieras en marcha.
En 2001 la deuda externa total reconocida en las
estadísticas oficiales cubanas era de 10,9
miles de millones de pesos, lo cual indica un
proceso de endeudamiento, con una tasa promedio
anual
de crecimiento del 7,2% hasta el cierre de 2006.
En esta cifra no están incluidos los compromisos
con los países del bloque soviético,
estimados en un monto superior a 22,0 miles de
millones.
La deuda activa el pasado año creció
un 32,1% en relación con el 2005, con el
agravante de que el segmento correspondiente a
la deuda a corto plazo se incrementó de
un 15,6% del total a un 25,0% en 2006. Un aumento
de más de 1,0 miles de millones de pesos,
pasando a ser un factor adicional de estrangulación
de la capacidad de pago.
Las perspectivas para 2007 parecen más
sombrías. El precio del níquel en
el mercado internacional, aunque se mantiene a
un buen nivel todavía, ha presentado en
los últimos meses una clara tendencia a
la baja, y hoy está por debajo de los 30
mil dólares la tonelada. La llegada de
turistas continúa en un proceso de regresión,
y se refuerza la tendencia de 2006, cuando tuvo
una caída de 3,4%, con reducciones del
7,0% y 13,0% en enero y febrero de 2007, respectivamente,
meses decisivos de la temporada alta en Cuba.
A estos negativos factores se ha agregado el
alza considerable de los precios de los alimentos
en el mercado mundial, lo cual crea dificultades
a una economía dependiente de los suministros
externos en un 84,0% para satisfacer las necesidades
de la canasta básica de la población.
Por último, la zafra azucarera de 2007
finalizó con la peor producción
desde hacía más de 100 años,
estimada extraoficialmente en 1,0 - 1,2 millón
de toneladas. Esto obligará a importar
alrededor de 250 mil toneladas métricas
de azúcar, al igual que en 2006, para satisfacer
el racionado consumo interno de alrededor de 700,0
miles de toneladas y los compromisos de exportación
suscritos antes de la zafra.
A este tétrico cuadro se agregan las incertidumbres
existentes hoy por el estado de la economía
mundial, y el riesgo de que el prolongado ciclo
de auge acaecido en los últimos años
pueda interrumpirse por un proceso de recesión,
lo cual los especialistas no descartan, especialmente
por las dificultades presentes en la economía
de Estados Unidos. Si esto sucediera, los primeros
perjudicados serían los precios de las
materias primas, incluido el petróleo,
actualmente con cotizaciones muy elevadas, con
daños sustanciales para Venezuela y, por
consiguiente para Cuba, debido a la alta dependencia
existente.
Algunos de los efectos de los fenómenos
apuntados pueden observarse en la disminución
de la oferta de mercancías de amplio consumo
en las tiendas de ventas por divisas. Además,
llama la atención la ausencia de información,
hasta el momento, sobre el comportamiento de la
economía en la primera parte del año
y de predicciones oficiales acerca de la ejecución
de 2007; silencio que podría indicar una
coyuntura adversa y un alto grado de incertidumbre
para los próximos meses.
De seguir profundizándose esta tendencia,
pudiera producirse una afectación aún
mayor en el bajo nivel de vida de la población,
realidad que debe llevar a los dirigentes a proceder
con urgencia en la aplicación de transformaciones
económicas estructurales, liberadoras de
las bloqueadas fuerzas productivas, como herramientas
fundamentales para enfrentar los riesgos que pudieran
avecinarse.
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