| CULTURA
Descontentos con la programación de la televisión
Aimée Cabrera LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org)
- La televisión cubana cuenta con 4 canales, todos estatales, muy pocos
si se compara con la de cualquier otro país, o los que existían
hace casi medio siglo. Por primera vez, uno de los canales se mantuvo en
el aire las 24 horas durante los meses de julio y agosto. Para sorpresa de muchos,
el mismo aun continúa con la programación por la madrugada. Las
colas son en Cuba foros de conversación donde se puede saber lo piensa
la población en sentido general. Mientras hacía la cola para entrar
en una tienda, escuché los comentarios de un señor sobre el nuevo
horario de la televisión: "No es mala la idea, pero deben repetir
menos la programación y poner buenos programas". La población
femenina sigue en desacuerdo con el inconveniente horario de las 6 de la mañana
para la telenovela argentina "Alas, poder y pasión". Este culebrón
fue estrenado el pasado año en el canal Habana, de reducido alcance aún
para los que viven en la capital. A nivel nacional, muy pocas personas pudieron
verla y muchos comenzaron a seguirla en las madrugadas de este verano, pensando
que el horario cambiaría una vez comenzado el curso escolar, pero no fue
así. Cinco mujeres opinan mientras esperan su turno en una peluquería
del Vedado; una de ellas, profesora de secundaria básica, expresa: "No
sé cuál es el misterio, pero no entiendo por qué no la ponen
en otro momento". La nueva programación ha estado plagada de
desinformación, cambios repentinos de horarios, los cuales no coinciden
con la cartelera de los diarios, así como la salida del aire de algunos
programas, sin explicaciones a los televidentes. Un joven estudiantes de
un politécnico del municipio Cerro, comenta: "Es lo mismo de siempre,
no le veo nada del otro mundo. A una hora quieres ver tres programas y en otra
hay que apagar el televisor porque nada sirve. A la una de la mañana no
hay quien vea un programa por muy bueno que esté". Gran parte
de los televidentes quisieran ser complacidos con una programación mejor
y más balanceada y con la reaparición de algunos programas de alta
audiencia que han sido sacados del aire, como sucedió con Prisma y su variante
infantil para el verano, entre otros. Los cubanos tienen muy pocas opciones
para entretenerse en su tiempo libre. Las actividades recreativas del verano han
sido concentradas casi todas para el período de las vacaciones escolares
y generalmente son muy caras. El pueblo quiere al menos una programación
televisiva de calidad aceptable, para evadirse y olvidar por unos instantes la
monotonía y la dura realidad. Es lo mínimo que merece.
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