PRENSA INDEPENDIENTE
Sept. 14, 2007

EDUCACION
Nuevo curso escolar

Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - El curso escolar 2007-2008 comenzó el pasado 3 de septiembre. Otra vez las aulas, desde preescolar hasta las universidades, se llenan de estudiantes. Después de 1959 el sistema educacional cubano recibió un gran impulso. Tempranamente se inició un amplio proceso de alfabetización, con programas sucesivos para que se alcanzara el 6to. grado, enviando maestros a todos los rincones del país. Muchos jóvenes de extracción humilde cumplieron sus sueños de estudiar en las universidades del país, e incluso de Europa.

Desconocer estos hechos sería un error. Sin embargo, la propaganda oficial, en el desmesurado afán de realzar estos hechos, no ha tenido en cuenta que los avances obtenidos fueron posibles debido a las condiciones creadas por anteriores generaciones. Ya en el Siglo XIX se contó con el Padre Varela, Luz y Caballero, Mendive, Saco, Martí y una larga lista de ilustres maestros con fuerte impacto pedagógico en aquellos tiempos; proceso continuado en el Siglo XX por Estrada Palma, Varona, Ortiz, Mañach y otros, incluidas personalidades de la izquierda cubana, todo lo cual hizo que la educación cubana hasta 1959, a pesar de sus limitaciones e imperfecciones, fuera de las más eficaces y progresistas de la región, logro alcanzado abrumadoramente mediante la gestión pública. Quien dude de ello, puede recurrir a las estadísticas de Naciones Unidas para comprobarlo.

Adicionalmente, las circunstancias económicas fueron favorables por la fuerte subvención recibida durante décadas de la Unión Soviética y otros países del este de Europa, que permitieron inversiones colosales en la educación cubana, sin las cuales hubiera sido imposible el desarrollo obtenido.

Hay que destacar que si hubo progreso educacional y posibilidades para todos los cubanos, también existieron errores, presentes todavía, como la excesiva politización, acompañada de la aplicación de dogmas que ocasionaron daños muy sensibles a la calidad de la educación impartida, muy especialmente referente a la formación en materias humanísticas.

Con la caída del bloque soviético y la pérdida de las subvenciones, la sociedad cubana entró en una crisis que ya dura 18 años, donde la educación no ha estado exenta de duras afectaciones, causante de regresión en la instrucción, esencialmente en el aspecto cualitativo.

Ha habido una deserción masiva de personal docente hacia otras áreas productivas o de servicios, en busca de mejores condiciones laborales e ingresos monetarios más altos para enfrentar la crisis. Este problema se ha querido solucionar a través de la formación masiva de estudiantes para llenar las plazas vacantes. Preparados apresuradamente, sin la experiencia ni madurez debidas y, en ocasiones carentes de vocación, no han podido sustituir a docentes con preparación adecuada y experiencia, cuya consecuencias inmediatas han sido la baja calidad de las clases impartidas y la imposibilidad de transmitir valores humanos, disciplina y respeto.

El diario Juventud Rebelde lo reconoció en el artículo "La edad de la Chancleta", publicado el pasado 5 de agosto. Escenario que se complica con la introducción de "novedosas" concepciones pedagógicas, como la formación de maestros integrales en la enseñanza media, quienes deben impartir prácticamente todas las materias, sin especialización alguna.

A esto se une el fuerte rechazo de los jóvenes a la carrera pedagógica, porque no ven futuro en ese campo. Dado este lamentable panorama, la ciudad de La Habana ha recibido miles de jóvenes del interior del país, especialmente de las provincias orientales, para impartir clases, quienes aprovechan esa oportunidad para llegar a la ansiada capital y escapar las asfixiantes condiciones de vida de provincia.

Muchos graduados universitarios y especialistas optan por laborar en cualquier actividad, menos en aquella para la que se formaron, con la consecuente pérdida de la inversión realizada y la desvalorización del capital humano, fenómeno potenciado por la carencia de información científico-técnica actualizada y las prohibiciones en vigor respecto al acceso a Internet.

Aún el país está a tiempo de recuperar los niveles logrados en la educación por muchas generaciones de cubanos e, incluso, los avances obtenidos después de 1959. Sin embargo, la solución no radica únicamente en la corrección del rumbo en la política educacional a través de un sistema libre de dogmas, donde los jóvenes puedan formarse libremente y en un clima de tolerancia, sino también dependerá de la urgente aplicación de cambios económicos que permitan financiar los recursos demandados por este estratégico sector, en particular de requerimientos humanos mediante salarios reales atrayentes y el rescate de la consideración social al maestro.

Los tiempos de globalización, con sus cargas de acelerada competitividad, exigen una priorizada y esmerada educación de las nuevas generaciones y de toda la ciudadanía. Son momentos de definiciones. Desconocerlo puede acarrear consecuencias fatales para el destino de la nación.

 


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