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AGRICULTURA
Glosando a Luis Sexto
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org)
- En dos recientes artículos para la sección
Coloquiando, del periódico Juventud Rebelde,
Luis Sexto aborda los problemas de la agricultura
cubana. El periodista sentencia prudente que "el
problema no se resolverá privatizando".
Para él, la solución es "socializar"
las tierras estatales.
El colega y tocayo aboga por impedir que quienes
trabajen la tierra "sean sólo asalariados,
instrumentos de órdenes burocráticas"
tal y como ocurre hoy. Luis Sexto pide algo más
difícil en las actuales condiciones: tratar
de que "piensen y actúen como dueños
inmediatos".
"El estado no ha de estorbar y restringir,
sino facilitar el desarrollo de las fuerzas productivas",
escribe Luis Sexto, para luego llamarse al orden
y volver a la prudencia: "Eso, a mi juicio,
no tiene nada que ver con el capitalismo".
La relación con el capitalismo es la misma
que con las reformas agrícolas en China
y Vietnam: desmantelar los controles y transferir
la propiedad de las tierras estatales a las familias
que las viven y las trabajan.
La liberalización de la agricultura cubana
aumentaría la producción de alimentos,
proporcionaría exportaciones y aumentaría
el crecimiento económico. Pero el gobierno
cubano, a pesar de los desastrosos resultados
del excesivo control estatal, se opone con vehemencia
y tozudez a las políticas orientadas al
mercado en la agricultura.
Desde la segunda mitad de los 90, en la agricultura
cubana conviven las semi privadas Unidades Básicas
de Producción Cooperativa (UBPC), las granjas
estatales, las regentadas por las Fuerzas Armadas,
las Cooperativas de Producción Agropecuarias
(CPA) y las Cooperativas de Créditos y
Servicios (CCS).
En las CPA, los agricultores trabajan colectivamente
las tierras privadas. Las CCS están compuestas
por agricultores privados que funcionan de modo
cooperativo sólo para obtener créditos,
insumos y comercializar sus productos.
Las más ineficientes, particularmente
en la agricultura cañera, eran las empresas
estatales. Las cooperativas privadas o semi privadas
funcionaban mejor y generaban mayores ganancias,
pero el gobierno no les concedió mayor
autonomía y se negó a traspasar
un mayor número de actividades productivas
del sector estatal al cooperativo.
Por el contrario, los agricultores semi privados
de las UBPC tenían que enfrentar las continuas
interferencias y restricciones del estado. La
rentabilidad de las UBPC no mejoró algo
hasta que el gobierno liberalizó algunos
precios y les permitió diversificar los
cultivos.
Entre 1994 y 2000, los ingresos de los agricultores
de las cooperativas privadas fueron dos veces
y media superiores que los de los productores
de las UBPC. Los agricultores privados, gracias
a la venta de sus productos en los mercados libres
campesinos, tuvieron un espectacular incremento
en sus ingresos de 423 por ciento.
El gobierno cubano se niega a aceptar estas
evidencias. El acopio oficial sigue su desastrosa
política de controlar la comercialización
agrícola y los niveles de producción.
Como si fueran empleados suyos, el estado obliga
a los agricultores a venderle sus productos a
precios inferiores a los de los mercados campesinos.
En los últimos seis meses, los precios
en los mercados agropecuarios se elevaron más
del 20 por ciento. Si los campesinos bajaran los
precios, no les sería rentable vender lo
que producen. Además de los costos de producción,
tienen que pagar el combustible para transportar
sus productos a las ciudades, amén de pagar
altos impuestos y multas al Estado.
Mercados estatales con precios topados tratan
de competir con los campesinos. Su oferta, aunque
un poco más barata, es de menor calidad
e incapaz de enfrentar la demanda.
El colapso de la agricultura en Cuba, un país
de tierras proverbialmente fértiles, es
considerado por muchos uno de los principales
fracasos del sistema.
Según datos oficiales, más de la
sexta parte de los campos cultivables en Cuba
permanecen improductivos, invadidos por el marabú.
En diciembre de 2006, durante el octavo período
de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, se volvió a hablar de otro año
de malos resultados agrícolas. El general
Raúl Castro culpó al burocratismo
de los atrasos en los pagos a campesinos y cooperativistas,
encargados del 65 por ciento de la producción
agropecuaria.
Muy oportunos en estos tiempos, en que tanto
se habla de cambios y tan poco se hace por ellos,
los criterios de Luis Sexto sobre la tenencia
de tierras en Cuba.
Particularmente, me gustó la disquisición
casi filosófica del colega Sexto en la
penúltima parrafada de su artículo
"El movimiento se demuestra andando"
que publicó Juventud Rebelde el pasado
7 de septiembre:
"La historia y la vida cotidiana han demostrado
que los principios resultan válidos si
ayudan a conseguir los fines. Si no fuera así,
podría estar pasando una de estas cosas:
o no es el momento para el predominio de algunos
de nuestros principios y hace falta readecuarlos,
o ya han sido superados por el indetenible proceso
social, o nunca han sido efectivos. Porque tendremos
que comprenderlo claramente alguna vez: los mejores
principios son los que resuelven los problemas
de la gente".
Estoy en coincidencia total: "El estancamiento
es la ausencia del movimiento físico. ¿Y
sus consecuencias? El retroceso. Porque lo que
no camina hacia adelante, queda atrás".
Elemental, Luis Sexto, elemental. Entonces qué,
¿empujamos?
luicino2004@yahoo.com
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