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HUMOR
Nefasto y "Las memorias del Tríquiti" (II)
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - Chepo
Siete Curvas (Del libro Estampas y espantos de
mi lira).
Si algún día se levanta un monumento
a la rectitud frente a las sinuosidades, batacazos,
alegrías y sube y bajas que da la vida,
no habrá mejor candidato que Josefo Medianeja
y Seisdedos-Ladrón de Guevara, alias Chepo
Siete Curvas.
Dotado de un nivel de repartir promesas y evadirlas
de forma inigualable, Chepo se ha ganado el respeto
y la indignación de cientos de ciudadanos
víctimas de su amoroso afán por
ayudar a los desposeídos y desposeer a
quienes le den ayuda.
Es de admirar la solicita actitud ante los problemas
del prójimo y los veleidosos deseos de
una prójima. Nunca dice que no, pues la
negativa y la imposibilidad están ausentes
de su vocabulario.
Para demostrar el nivel de "promesita"
pródigo que lo ha llevado a vivir en las
tinieblas, rodeado de guardaespaldas y alejado
del pueblo, bastaría con reseñar
algunas de sus benéficas acciones.
Nadie olvidará aquella tarde en que organizó
una actividad cultural en su barriada por el décimo
aniversario de la apertura de un hueco para el
desagüe de las tuberías del agua aún
por instalar.
Ese día, luego de tapar el hueco con
las tablas del techo que resolvió a las
hermanas Socorro y Esperanza, presentó
al trovador.
"Este que ven aquí -dijo a la expectante
multitud- tan estrujado como una sábana
recién salida de una lavadora Aurika, más
flaco que el pollo que venden de vez en cuando
a la población, y con una guitarra traída
a la isla por un jesuita en 1723, es graduado
de primer nivel en una escuela de arte".
"Así como ustedes lo ven, con ese
pantalón y esa camisa heredadas de Rodrigo
de Triana, y los zapatos abandonados por el ensordecedor
ruido de una bomba casera en nuestra capital,
ha recorrido seis municipios del país".
"Como si fuera poco -agregó-, es
anémico, donante de sangre voluntario,
militante de la Unión de Jóvenes
Comunistas y Abakuá".
"Entonces, si tiene tantos méritos,
¿cómo es posible que se presente
así ante la población?". -y
le fue arriba al asustado trovador, le rasgó
la ropa hasta dejarlo casi encuero, y arrancándole
la guitarra de las manos la tiró al suelo
y comenzó a saltar sobre ella mientras
gritaba: "Me quito el nombre si no te consigo
una nueva. Me escupes en la cara si no te consigo
una...".
Y desde ese día empezó a perder
el nombre, pues cada vez que veía al trovador
tenía que echarle una, dos y hasta tres
curvas por tal de no chocar con él.
Pero lo que lo catapultó a la fama de
recto en el cumplimiento estricto de sus curvas
fue su escarceo amoroso con María "Niña
Tripita".
Enamorado perdidamente hasta el nivel del fogón
de La Tripita, un día se cansó de
que la cocina no encendía, las ollas tenían
salidero y la sartén estaba ennegrecida,
y comenzó a tirar todos los cachivaches
para el medio de la calle, a la par que decía:
"tuércele el cuello a un huevo, métele
una puñalada a la calabaza y prepara el
arroz, que ahora cuando regrese verás lo
que es la civilización". Y se alejó
para nunca volver.
La peculiar actitud de enfrentarse a la vida
mostrada por Chepo Siete Curvas le ha traído
muchas incomprensiones por parte de la gente.
Pero un hombre que se pasó la vida laboral
escuchando promesas, y la de dirigente, haciéndolas,
no es fácil que se acostumbre a que no
cuenten con él, a que lo tiren al montón
sin aportar siquiera un disparate.
Y es por eso que Chepo Siete Curvas, con tal
de mantenerse en el candelero popular, promete
que nacerán cerezas del marabú,
los cubanos comerán otro pescado, aparte
del jurel, y una ciudad cualquiera de la Isla
tendrá más viviendas que New York.
Eso, sin dejar de prometer que no habrá
más baches en la capital, como asegurara
a Jacinta la calva, "La embriagatriz".
Nefasto y Las memorias
de Tríquiti (I)
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