| ECONOMIA
Desventuras del sistema de perfeccionamiento empresarial
Oscar Espinosa Chepe LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org)
- Varias conferencias sobre el Decreto-Ley 252 y el Decreto 281 que amplían
el perfeccionamiento del sistema de dirección y gestión empresarial
cubano se impartieron en un seminario nacional los días 29 y 30 de agosto,
con la participación de altos dirigentes del gobierno y el Partido Comunista,
y 648 directores generales de empresas, grupos y uniones. Las nuevas normativas
introducen 4 sistemas de gestión agregados a los 14 existentes. Ellos son:
capital humano, ambiental, de la innovación y comunicación empresarial.
Los decretos todavía no se han publicado en la Gaceta Oficial. El Sistema
de Perfeccionamiento Empresarial en su variante civil comenzó a aplicarse
a partir de agosto de 1998 basado en las experiencias de las empresas de las Fuerzas
Armadas (FAR) que lo empezaron en 1987. Su objetivo es hacer más flexible
la gestión administrativa, brindando a los directores de empresa mayores
niveles de decisión para lograr el desarrollo de la eficiencia. Está
acompañado del incremento de estímulos materiales para los trabajadores,
a fin de compulsarlos a aumentar la productividad. Lamentablemente, en la
vida civil el proceso ha encontrado muchos escollos para su aplicación.
A partir de 2003, con la política de recentralización de la economía,
prácticamente a esta experiencia se le retiró la prioridad de años
anteriores. Ahora, con el gobierno provisional, encabezado por el General Raúl
Castro, desde hace meses se observa interés en volver a crear condiciones
para que nuevas empresas participen en el Sistema de Perfeccionamiento. Este mecanismo,
si bien tiene aspectos positivos en las condiciones cubanas, seguirá chocando
con las medidas recentralizadoras apuntadas, que según indicó en
su intervención en esta oportunidad el doctor Carlos Lage, secretario del
Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se mantendrán vigentes.
Por tanto, los directores de las empresas cubanas seguirán sin facultades
para aprobar inversiones, manejar fondos en divisas convertibles, firmar contratos,
y adicionales prohibiciones para limitarlos a actuar con agilidad en la gestión
de las empresas. Esto establece una insalvable contradicción entre los
objetivos del perfeccionamiento empresarial y la realidad. Hasta el momento,
sólo 787 empresas aplican el sistema, un 28 por ciento del total de las
existentes, por lo cual a ese paso se llegará a que el 100 por ciento de
las empresas estén involucradas en el perfeccionamiento después
de 2030. Las propias empresas que actualmente se encuentran en el sistema
tienen muchas dificultades, según se reconoce oficialmente. El 13 por ciento
del total poseen resultados deficientes en la contabilidad y en el control interno,
y por esas causas 38 entidades se han suspendido del proceso. Están confirmadas
serias dificultades en los mecanismos de contratación económica,
así como en conciliar y llevar en tiempo las cuentas por cobrar y pagar.
Únicamente el 40,0% de las empresas en perfeccionamiento han logrado certificar
o avalar los sistemas de calidad. De 625 sistemas de pagos revisados, 138 presentaban
problemas por estar mal concebidos o mal aplicados. Se reconoce que la planificación
empresarial no constituye aún una verdadera herramienta en la dirección
de las empresas, dejándose de considerar en los proyectos anuales muchas
reservas utilizables. Los problemas apuntados en las empresas del perfeccionamiento
empresarial reflejan lo que está presente en todas las demás empresas
del país, en escala superior. Un 60 por ciento de las entidades carecen
de una contabilidad confiable; elemento básico en cualquier organización
para poder adoptar decisiones acertadas. En la intervención del doctor
Lage, además de muchas generalidades, repetidas durante años sin
resultados concretos, se señala la necesidad de un control más estrecho
de los ministerios y las organizaciones superiores sobre las empresas en perfeccionamiento,
como si fuera poca la carga burocrática. Es como si se quisiera ratificar
la máxima de "poner la iglesia en manos de Lucero". En
esa intervención también se puntualiza la excepcionalidad de Cuba
en relación con otras experiencias, como la china y la vietnamita. Sin
duda, Cuba tiene sus especificidades muy diferentes a la populosa China o las
características propias del país de los anamitas, pero sí
existe un elemento básico, válido para todos, que es la libertad
de creación e iniciativa. Mientras esas naciones han liberado las fuerzas
productivas con notables éxitos económicos, y se ha incrementado
apreciablemente el nivel de vida de sus ciudadanos, en la isla sigue vigente un
asfixiante sistema que impide progresar y crear un futuro mejor. Llama la
atención también la intervención del ministro de Economía
y Planificación, con sus gastados argumentos. Resulta contradictorio su
llamado a discutir los planes anuales con los colectivos laborales, cuando los
directores de las empresas no conocen en detalle los recursos con que cuentan
ni tienen poder de decisión, atenazados por los niveles superiores en un
mare magnum burocrático. Al menos el ministro reconoció la vigencia
del mercado, con lo cual a inicios del Siglo XXI coincidió con Adam Smith
y Ricardo. Más vale tarde que nunca. Aunque todavía se desconocen
los detalles de las nuevas normativas a aplicar en el sistema de perfeccionamiento,
resulta evidente que el proceso tiene muchos escollos. Asimismo, la concepción
de establecer soluciones parciales en la economía, sobre todo en la situación
cubana inmersa en una crisis generalizada, nunca podrá resolver los problemas.
Será muy difícil que las empresas, enmarcadas en un sistema tan
burocratizado y lleno de contradicciones, puedan progresar dentro de una economía
necesitada de cambios integrales. De continuarse así, se implantarán
parches que en la práctica no conseguirán absolutamente nada, cuando
urge la implementación de transformaciones estructurales radicales en todo
el sistema. |