|
CULTURA
Sgt. Pepper's cumplió 40 años
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Dicen Paul Mc Cartney y Ringo Starr que Sgt.
Pepper's Lonely Hearts Club Band no fue exactamente
el disco que se propusieron hacer. No sé
si lo dijeron por modestia, pedantería
o para epatar. Tal vez intentaron pasmar (¡ellos
también!) a sus eternos y leales fans la
fiesta por el cumpleaños 40 del álbum
de los Beatles que cambió la música
del siglo XX.
Conocí al sargento a la vuelta de mi
esquina, en un pasillo de la calle Delicias. No
estaba lejos el campanario de la iglesia de los
Pasionistas, en La Víbora.
Pepper's llegó con retraso (como casi
todo en Cuba), pero no perdió tiempo en
acomodarse entre nosotros en la sala de los hermanos
Ubieta, Guillermo y Carlos. Allí todo resultaba
pequeño, excepto la amistad, y ese era
el fuerte del sargento.
Lo trajo un radiante Juanito Beltrán
de Alta Habana, el Casino Deportivo o El Vedado.
Se lo prestó alguien que tuvo el privilegio
de que "se lo trajeran de afuera".
En aquella época no teníamos discos
propios, y menos aún de los Beatles. ¡Que
íbamos a tener discos si no teníamos
una camisa para las fiestas de los sábados
por la noche! Conseguí mi primer disco
de rock (uno de los Rolling Stones, de 1964) varios
años después. Di a cambio una vara
de pescar heredada de un tío que se fue
a Miami.
El disco del sargento nos fascinó. Nunca
habíamos oído una música
semejante. Casi nos mata del susto. Pero tenía
un inconveniente: no servía para bailar
y nuestra pretensión, por aquellos días,
era llevarlo a la fiesta de quince de Miriam.
Los ensayos llevaban meses, pero nos excluyeron.
Teníamos mala fama. Éramos pésimos
bailadores de casino, usábamos pantalones
demasiado estrechos y nuestras incipientes e hirsutas
melenas escandalizaban al barrio. Pero sólo
nosotros podíamos conseguir los discos.
Poner la música en la fiesta de Miriam
era una cuestión de honor.
Nuestro empeño fracasó en toda
la línea. Apenas logramos que pusieran
Anna, From Me to You y un par de piezas más
del Please, Please Me (también prestado).
Ni hablar del Sgt. Pepper's, los Stones o el glorioso
Gloria, de los Shadows of the Knight.
Nos batimos en retirada poco antes de las doce,
cuando pusieron a Los Brincos. En ese momento
llegó el responsable de vigilancia a advertir
que llamaría a la policía si no
bajaban el volumen del amplificador ruso conectado
al tocadiscos alemán.
Fue después de aquel desastre que pudimos
reparar con atención en la insólita
música del Sgt. Pepper's. Hasta la manoseada
portada con los muñecos de cera se nos
metió por los ojos, rumbo al corazón.
¿Qué importaba si no servía
para bailar? Nos puso como a Lucy: "en el
cielo con diamantes". Habían advertido
que garantizaban la satisfacción.
En materia de música, Pepper's fue nuestro
arribo a la mayoría de edad. Los Beatles
crecían y nosotros con ellos. El Sgt. Pepper's
nos preparó para el Álbum Blanco,
Jimi Hendryx y todo lo que vino después.
No pocos problemas nos trajo. En un país
en revolución, los sueños no podían
ser sicodélicos, sino verde olivo. Una
melenuda banda de corazones solitarios tenía
forzosamente que hacerse sospechosa de diversionismo
ideológico.
¿Cómo hablar de corazones solitarios
donde todo tenía que ser colectivo? Ni
en el baño el hombre nuevo podía
estar solo. En becas, albergues agrícolas
y campamentos militares, los baños no tenían
puertas. No eran necesarias. El hombre nuevo debía
ducharse y defecar en alegre colectividad. Regocijados,
también en las duchas o las letrinas, por
la construcción del socialismo.
De esa época en que la era paría
un corazón, martillaban las consignas y
los Beatles aullaban "Oh yeah" por los
amplificadores, datan nuestros primeros encontronazos
con el estado, sus policías y verdugos
de múltiples disfraces.
Mejor no recordar tanto desastre. Es lo malo
de escuchar hoy a los Beatles. Con las buenas
memorias, vienen siempre aparejados los recuerdos
tristes de una adolescencia difícil. Los
cuatro de Liverpool pactaron hace décadas
con la nostalgia para tendernos siempre la misma
trampa alevosa.
Con las canciones de Pepper's, el único
sargento amable que conocí, prefiero evocar
a mis amigos. A todos. No importa donde estén.
Los convoco para celebrar por todo lo alto los
40 años de Sgt. Pepper's Lonely Hearts
Club Band.
Confluiremos en un punto del cielo constelado
de diamantes y flores de celofán. Amarillas
y verdes. Fosforescentes, sicodélicas.
Acudirá una multitud de muchachas en minifalda
y con ojos de calidoscopio. Todos juntos, como
en los viejos tiempos, cantaremos With a Little
Help from My Friends. A pesar de las penas y la
distancia, trataremos de no desafinar. Sé
que lo conseguiremos.
luicino2004@yahoo.com
|