PRENSA INDEPENDIENTE
Sept. 10, 2007

CULTURA
Sgt. Pepper's cumplió 40 años

Luis Cino

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Dicen Paul Mc Cartney y Ringo Starr que Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band no fue exactamente el disco que se propusieron hacer. No sé si lo dijeron por modestia, pedantería o para epatar. Tal vez intentaron pasmar (¡ellos también!) a sus eternos y leales fans la fiesta por el cumpleaños 40 del álbum de los Beatles que cambió la música del siglo XX.

Conocí al sargento a la vuelta de mi esquina, en un pasillo de la calle Delicias. No estaba lejos el campanario de la iglesia de los Pasionistas, en La Víbora.

Pepper's llegó con retraso (como casi todo en Cuba), pero no perdió tiempo en acomodarse entre nosotros en la sala de los hermanos Ubieta, Guillermo y Carlos. Allí todo resultaba pequeño, excepto la amistad, y ese era el fuerte del sargento.

Lo trajo un radiante Juanito Beltrán de Alta Habana, el Casino Deportivo o El Vedado. Se lo prestó alguien que tuvo el privilegio de que "se lo trajeran de afuera".

En aquella época no teníamos discos propios, y menos aún de los Beatles. ¡Que íbamos a tener discos si no teníamos una camisa para las fiestas de los sábados por la noche! Conseguí mi primer disco de rock (uno de los Rolling Stones, de 1964) varios años después. Di a cambio una vara de pescar heredada de un tío que se fue a Miami.

El disco del sargento nos fascinó. Nunca habíamos oído una música semejante. Casi nos mata del susto. Pero tenía un inconveniente: no servía para bailar y nuestra pretensión, por aquellos días, era llevarlo a la fiesta de quince de Miriam.

Los ensayos llevaban meses, pero nos excluyeron. Teníamos mala fama. Éramos pésimos bailadores de casino, usábamos pantalones demasiado estrechos y nuestras incipientes e hirsutas melenas escandalizaban al barrio. Pero sólo nosotros podíamos conseguir los discos. Poner la música en la fiesta de Miriam era una cuestión de honor.

Nuestro empeño fracasó en toda la línea. Apenas logramos que pusieran Anna, From Me to You y un par de piezas más del Please, Please Me (también prestado). Ni hablar del Sgt. Pepper's, los Stones o el glorioso Gloria, de los Shadows of the Knight.

Nos batimos en retirada poco antes de las doce, cuando pusieron a Los Brincos. En ese momento llegó el responsable de vigilancia a advertir que llamaría a la policía si no bajaban el volumen del amplificador ruso conectado al tocadiscos alemán.

Fue después de aquel desastre que pudimos reparar con atención en la insólita música del Sgt. Pepper's. Hasta la manoseada portada con los muñecos de cera se nos metió por los ojos, rumbo al corazón. ¿Qué importaba si no servía para bailar? Nos puso como a Lucy: "en el cielo con diamantes". Habían advertido que garantizaban la satisfacción.

En materia de música, Pepper's fue nuestro arribo a la mayoría de edad. Los Beatles crecían y nosotros con ellos. El Sgt. Pepper's nos preparó para el Álbum Blanco, Jimi Hendryx y todo lo que vino después.

No pocos problemas nos trajo. En un país en revolución, los sueños no podían ser sicodélicos, sino verde olivo. Una melenuda banda de corazones solitarios tenía forzosamente que hacerse sospechosa de diversionismo ideológico.

¿Cómo hablar de corazones solitarios donde todo tenía que ser colectivo? Ni en el baño el hombre nuevo podía estar solo. En becas, albergues agrícolas y campamentos militares, los baños no tenían puertas. No eran necesarias. El hombre nuevo debía ducharse y defecar en alegre colectividad. Regocijados, también en las duchas o las letrinas, por la construcción del socialismo.

De esa época en que la era paría un corazón, martillaban las consignas y los Beatles aullaban "Oh yeah" por los amplificadores, datan nuestros primeros encontronazos con el estado, sus policías y verdugos de múltiples disfraces.

Mejor no recordar tanto desastre. Es lo malo de escuchar hoy a los Beatles. Con las buenas memorias, vienen siempre aparejados los recuerdos tristes de una adolescencia difícil. Los cuatro de Liverpool pactaron hace décadas con la nostalgia para tendernos siempre la misma trampa alevosa.

Con las canciones de Pepper's, el único sargento amable que conocí, prefiero evocar a mis amigos. A todos. No importa donde estén. Los convoco para celebrar por todo lo alto los 40 años de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.

Confluiremos en un punto del cielo constelado de diamantes y flores de celofán. Amarillas y verdes. Fosforescentes, sicodélicas. Acudirá una multitud de muchachas en minifalda y con ojos de calidoscopio. Todos juntos, como en los viejos tiempos, cantaremos With a Little Help from My Friends. A pesar de las penas y la distancia, trataremos de no desafinar. Sé que lo conseguiremos.

luicino2004@yahoo.com


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.


PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster