| HUMOR
Nefasto y Las memorias
de Tríquiti (I)
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press LA HABANA,
Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Cuando terminé la lectura del libro
de memorias Estampas y espantos de mi lira, del célebre voyeur bayamés
Teótimo Emérito de la Q Lantrera, alias Tríquiti, me di cuenta
de que un pueblo en revolución produce más héroes que zapatos. Si
Marguerite Yourcenar, Stefan Zweig o Cayo Suetonio Tranquilo hubieran tenido un
material humano como el que tuvo el Tríquiti para escribir su joya literaria,
de seguro Las memorias de Adriano, Fouché y Las vidas de los doce Césares,
respectivamente, se hubieran ahogado en el tintero por la falta de sustancia y
trascendencia de sus personajes. Hay que ver el bagaje cultural, el arrojo
y las volteretas de Chepo Siete Curvas, René Tumbavieja, Ñico Rompepuertas,
Jacinta "La Calva", Juanita "Remeneo", Ángel "Machaca"
y "Bubú rabo de nube" (entre otros que desfilan por las estampas
y espantos del Tríquiti), para percatarse que ni los "hunos"
de Atila, ni los otros de Marx, lograron obtener un ser humano de tan elevadas
condiciones. Ni el empirismo narrativo del Tríquiti, ni su filosofía
de cajón de limpiabotas apostado a la entrada de la fábrica de productos
lácteos Nestlé, en Bayamo, impidieron que el vuelo poético
y el valor testimonial de su obra remontaran el nivel de los tejados donde suele
meditar algunas tardes, mientras llega la noche. Si bien su incomprendida
vocación de voyeur de la belleza femenina por huecos, hendijas y ventanales
de la barriada, la ciudad o el país lo han llevado a la cárcel varias
veces, esto no ha sido obstáculo para el flujo y reflujo de sus meditaciones,
siempre en función de revelar la condición humana. Émulo
del celebre voyeur y cinéfilo Felo Gallina (famoso por disfrutar 94 veces
consecutivas del filme La última tentación de Cristo, de Martin
Scorcesse), ¿cuántas tejas del cuarto de baño de las hermanas
Ortiz no rompió durante sus investigaciones? Siempre acompañado
de su ayudante Eleuterio "Chujita", el Triquiti no dejó ventana
sin zafar, puertas por abrir o habitación sin recorrer en busca de una
realidad que se le hacía difícil dado su bajo salario, su apariencia
de faquir cruzado con mamut, y su dedicación a observar los "ires
y viretes" (el ir y venir) de sus coterráneos, sin exclusión
de raza, sexo, religión o ideología. Sin embargo, ha logrado
dejar para la posteridad una obra que de seguro será objeto de estudio
en las universidades donde se fabrica el hombre nuevo, y en los corrillos que
se forman frente al agromercado, el estanquillo de prensa, los correos, y otros
"aglomeratómetros" donde se destruye el hombre viejo. Las
estampas y espantos de mi lira no sólo recogen el andar y el sentir de
muchos ciudadanos célebres a nivel local por su actitud ante la vida, sino
también las causas y embeleques que los llevan a ser diferentes en medio
de una uniformidad que a veces impide diferenciar a un comunista de un ladrón,
a una prostituta de una trabajadora sexual, o a un militar de un boxeador. Pero
es por ahí donde le entra el agua al coco, le sale pelo a la rana y se
descubre dónde el jején puso el huevo y la mula tumbó a Genaro. Son
estas estampas y espantos de la lira de Tríquiti las que sacan a la luz
una galería de personajes inéditos ante la avalancha y promoción
en serie de vanguardias, millonarios y héroes que aparecen en los medios
audiovisuales y la prensa plana del país. Tan cubanos y verdes como
las palmas y los dólares con los que sueñan para vivir, tipos como
Edelio "fucu-fucu", Fela "La gaga", Gaspar "sin zapatos",
Rita "La caimana" y Anselmo "voy pal suelo", son la sal de
una vida donde la croqueta alcanza la categoría de un gordon blue, lograr
decir "yes" sin que te encarcelen la mayor muestra de la libertad de
expresión, y bañarse en la piscina de un hotel para turistas el
sueño de medio siglo de noches de veranos en medio de una base de campismo
popular. Nada, que Las estampas y espantos de mi lira, del simpar "Tríquiti",
nos permitirán conocer personajes de estirpe revolucionaria, valores éticos
y situaciones patéticas como el que reseñaremos a continuación: Chepo
Siete Curvas. |