| CULTURA
Un genio del humor
Tania Díaz
Castro LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Para los cubanos,
entre Alberto Luberta y Guillermo Álvarez Guedes (geniales humoristas que
por estos días celebran sus cumpleaños 85 y 80 respectivamente)
no hay diferencia alguna. A Luberta no lo ha abandonado la suerte y ha logrado
trasmitir sus libretos diarios durante décadas por Radio Progreso, en el
muy conocido espacio radial Alegrías de sobremesa. Con Álvarez Guedes
ocurre lo mismo. Sigue haciéndonos reír a través de vídeos
y casetes, introducidos y reproducidos en Cuba clandestinamente. Si el cómico
cubano Guillermo Álvarez Guedes ha sido durante décadas una enciclopedia
viviente del humor costumbrista, por lo que en el exilio se le rinden honores
muy merecidos, Alberto Luberta lo ha sido mucho más, en medio de tanta
austeridad política, donde nunca se abrieron ni siquiera postigos para
la libertad del arte. Para elaborar los personajes de su programa Luberta
contó durante largos años con los mejores actores cómicos
de Cuba: Idalberto Delgado, José Antonio Rivero, Agustín Campos,
Marta Jiménez Oropesa, Aurora Basnuevo, y muchos otros. En sus años
de oro (década del setenta) sus guiones humorísticos reflejaban
a la sociedad cubana, aunque no de forma total. Sus críticas sociales eran
tan sutiles, las escribía con tanta gracia y dominio que podían
pasar inadvertidas a los censores. Aún así, en ocasiones Luberta
se daba de narices con el límite impuesto por las autoridades. Recuerdo
perfectamente, porque trabajé durante ocho años en Radio Progreso,
que algunos libretos suyos fueron rechazados de acuerdo al criterio del asesor.
Navegó por senderos peligrosos y salió ileso porque fue un genio
del humor. Y digo fue porque ya sus libretos en nada se parecen a los de
otros tiempos tal vez porque está cansado o no tiene nada que decir. Incluso
hay criterios de que le ha dado un inmerecido protagonismo al personaje de Estervina,
protagonizado por Aurora Basnuevo, y caracterizado por la vulgaridad y la chabacanería,
nada provechoso en una sociedad donde tanto se ha extendido el mal gusto y la
falta de refinamiento. De todas formas, Alberto Luberta tuvo la misión
de llenar el vacío que dejaron humoristas como Leopoldo Fernández,
Aníbal de Mar, Jesús Alvariño, Luis Echegoyen, Armando Roblán,
Cachucha y Ramón, Tito Hernández, Guillermo Álvarez Guedes,
entre otros. Luberta hizo lo que pudo bajo el fuego del socialismo, y lo
hizo bien. Es por eso que milagrosamente hoy disfruta tranquilo y feliz de una
linda familia, satisfecho por haber cumplido con su pueblo. Si existiera
el Premio Nobel de Literatura Humorística, los cubanos estarían
de acuerdo en proponer al Alberto Luberta como el primer candidato. Nos hizo reír
de buena gana dentro de la boca del león. |