| Jaulas
urbanas
Félix Reyes Gutiérrez, Cubanacán
Press
RANCHUELO, octubre (www.cubanet.org) - La vivienda,
la alimentación y el transporte son algunos de los aspectos
que más afectan a los cubanos. La delincuencia es otro problema
que tenemos que afrontar, lo que conlleva la protección de
los hogares.
Exceptuando a los privilegiados, los habitantes
con mayores posibilidades de adquirir vivienda en la isla son aquellos
que reciben remesas provenientes del exterior; también los
médicos, maestros, deportistas y otros técnicos que
prestan servicios en tierras foráneas.
Aquellos que cumplen misión en otros países,
una vez finalizada la misma, sólo tienen que hacer una solicitud
al sector competente para que se les entregue una vivienda. Una
vez recibido el inmueble lo pagan. Hay quienes construyen un domicilio
a partir del efectivo pagado por el servicio prestado y obvian la
que les oferta el gobierno.
Los cubanos de a pie sólo pueden optar por
un hogar de bajo costo, donde el gobierno en su construcción
emplea la menor cantidad de recursos posibles, fundamentalmente
en los materiales, lo que trae aparejado el deterioro del inmueble
a corto plazo.
Sin embargo, tanto los uno como los otros se ven
obligados a realizarle modificaciones estructurales a las viviendas.
Hace muchos años, lo s cubanos solían
dejar en los portales y otras áreas exteriores de los domicilios,
bombillas, sillas, sillones, bancos y hasta butacas. Desde hace
un tiempo esta práctica no existe, debido a los hurtos.
La colocación de ventanales y puertas de
metales en las viviendas, así como el empotramiento de rejas
en la pared, construidas de cabillas de hierro de unos tres centímetros
de ancho en forma de flores o figuras geométricas, son medidas
tomadas por la población para evitar los robos.
Una ventana de aluminio de 70 centímetros
cuadrados para el baño, cuesta 200 pesos; de tres alas para
la cocina, 600; de dos alas de 110 cm. de ancho por 150 de largo
para las habitaciones, 800 pesos.
Por la poca importancia que el estado le da a las
pérdidas que no afectan las entidades gubernamentales, los
fabricantes de estas rejas, puertas y ventanas son trabajadores
por cuenta propia.
Esas viviendas enrejadas que se propagan en
ciudades y pueblos fueron bautizadas como "jaulas urbanas".
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