31 de octubre de 2007
 
 
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31 de octubre de 2007

Jaulas urbanas

Félix Reyes Gutiérrez, Cubanacán Press

RANCHUELO, octubre (www.cubanet.org) - La vivienda, la alimentación y el transporte son algunos de los aspectos que más afectan a los cubanos. La delincuencia es otro problema que tenemos que afrontar, lo que conlleva la protección de los hogares.

Exceptuando a los privilegiados, los habitantes con mayores posibilidades de adquirir vivienda en la isla son aquellos que reciben remesas provenientes del exterior; también los médicos, maestros, deportistas y otros técnicos que prestan servicios en tierras foráneas.

Aquellos que cumplen misión en otros países, una vez finalizada la misma, sólo tienen que hacer una solicitud al sector competente para que se les entregue una vivienda. Una vez recibido el inmueble lo pagan. Hay quienes construyen un domicilio a partir del efectivo pagado por el servicio prestado y obvian la que les oferta el gobierno.

Los cubanos de a pie sólo pueden optar por un hogar de bajo costo, donde el gobierno en su construcción emplea la menor cantidad de recursos posibles, fundamentalmente en los materiales, lo que trae aparejado el deterioro del inmueble a corto plazo.

Sin embargo, tanto los uno como los otros se ven obligados a realizarle modificaciones estructurales a las viviendas.

Hace muchos años, lo s cubanos solían dejar en los portales y otras áreas exteriores de los domicilios, bombillas, sillas, sillones, bancos y hasta butacas. Desde hace un tiempo esta práctica no existe, debido a los hurtos.

La colocación de ventanales y puertas de metales en las viviendas, así como el empotramiento de rejas en la pared, construidas de cabillas de hierro de unos tres centímetros de ancho en forma de flores o figuras geométricas, son medidas tomadas por la población para evitar los robos.

Una ventana de aluminio de 70 centímetros cuadrados para el baño, cuesta 200 pesos; de tres alas para la cocina, 600; de dos alas de 110 cm. de ancho por 150 de largo para las habitaciones, 800 pesos.

Por la poca importancia que el estado le da a las pérdidas que no afectan las entidades gubernamentales, los fabricantes de estas rejas, puertas y ventanas son trabajadores por cuenta propia.

Esas viviendas enrejadas que se propagan en ciudades y pueblos fueron bautizadas como "jaulas urbanas".




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