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SOCIEDAD
Luces y sombras
Rafael Ferro Salas, Abdala Press
LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) -
El gobierno cubano se debate entre luces y sombras.
No se puede considerar de luces un régimen
en el que su población carece de los más
elementales recursos para sobrevivir, mucho menos
si en ese mismo régimen la gente tiene
limitados sus derechos civiles.
En el área iluminada del sistema que
impera en la isla se puede incluir la gratuidad
en algunos servicios como la salud pública
y la educación. Otros sectores han colapsado
y a estas alturas del partido y las autoridades
no encuentran fórmulas adecuadas para encaminarlos.
Tomemos como ejemplo el sector del transporte
público. En pleno siglo 21 por todas las
ciudades de Cuba las personas se trasladan en
coches de tracción animal. Gracias a la
inventiva popular muchos vehículos con
más de cincuenta años de fabricación
siguen rodando incorporados al traslado de personas.
Los viajeros pagan las tarifas de los servicios
de mutuo acuerdo con los dueños de esos
autos.
Algunos países ofrecen donaciones y unos
pocos ómnibus de uso han entrado para ser
ubicados en la ciudad de La Habana debido a su
condición de capital. En Cuba, el gobierno
tiene prohibida la venta de coches a particulares,
una de las razones principales para que nunca
den abasto los ómnibus que llegan al territorio
nacional por diferentes vías.
En la esfera de la gastronomía y los
servicios la debacle se palpa cuando uno visita
los deteriorados y escasos restaurantes y cafeterías
estatales. La oferta es de baja calidad y la falta
de higiene quita el apetito a los visitantes.
Precisamente en ese sector día a día
van en aumento las infracciones y los robos de
recursos por parte de los empleados y administrativos.
En un país donde el estado es dueño
de todo, cuando hay que robar se le roba al estado.
Y esa es la máxima de cada día.
No existe respeto hacia el cliente y los empleados
que venden en esos establecimientos son quienes
deciden si habrá satisfacción o
no para los consumidores.
Al comienzo de este trabajo habíamos
señalado como destellos de luz en el régimen
la disponibilidad para la población de
servicios de salud pública y educación
gratuitos. Pero ninguno satisface las necesidades
de los habitantes.
En el caso de la salud la atención a
los pacientes en clínicas y hospitales
es deficiente, salvo algunas excepciones en la
capital del país en las que algunos hospitales
y centros especializados en diferentes ramas de
la salud ofrecen servicios a extranjeros y se
cobran en dólares.
Por decreto la salud es gratuita, pero de manera
clandestina la gente paga a paramédicos
y doctores para recibir mejor atención
y obtener los medicamentos necesarios. Al ingresar
a las instituciones médicas en calidad
de pacientes, hay que llevar la ropa y los artículos
de aseo para la estancia en los mismos, y muchas
veces hasta la comida. Debido al deterioro excesivo
en muchos hospitales han surgido enfermedades,
convirtiéndolos en verdaderos centros de
focos infecciosos, y en más de una ocasión
alguien que ha entrado a ellos en calidad de visitante
queda ingresado por contagio.
Cuba exporta médicos para expandir por
todas las latitudes del mundo los servicios de
salud en las llamadas "misiones de cooperación
internacionalistas", y dentro de la isla
apenas quedan doctores en los barrios para la
atención a las familias en los consultorios
que anteriormente fueron construidos para ofrecer
esos servicios.
La educación gratuita desde el preescolar
hasta la universidad, incluyendo ahora opciones
para los adultos dentro del marco de una campaña
que lleva a cabo el estado denominada "batalla
de ideas", llena las expectativas y muchos
países llegan a considerar el proyecto
como un buen ejemplo a seguir, pero la realidad
en las instituciones educacionales saca a flote
la farsa. Los programas de clases son intensivos
y en muchos casos dan al traste con la calidad
en las asignaturas que se imparten.
Las escuelas se han llenado de profesores casi
adolescentes "inventados" en cursos
rápidos para formación de maestros
emergentes. A la larga la metodología impartida
no va dando los frutos esperados. Los alumnos
se gradúan cumpliendo un programa establecido
para sustentar la connotación política
del proyecto y al enfrentar la tarea de llevar
a la práctica lo que han aprendido aflora
la ineficiencia.
A la distancia de casi medio siglo, el socialismo
cubano transita cargando contradicciones y deficiencias;
agoniza estancado en un limbo de espera a soluciones
que a duras penas llegan. Las luces son diminutos
destellos fatuos y las sombras cada día
lo van envolviendo todo.
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