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SOCIEDAD
Cuba es el país que amo
Tania Díaz Castro
LA HABANA, octubre (www.cubanet.org) - La activista
pacífica Cindy Sheehan de Estados Unidos
escribió hace algún tiempo en la
prensa cubana que su país no es el que
ella ama. Yo digo todo lo contrario. En lo único
que coincidimos esta vieja señora y yo,
es en nuestro deseo de que en el mundo no haya
más guerra.
Si yo me guiara por las guerras en que el régimen
castrista ha hecho participar a los cubanos durante
décadas, tal vez dijera como ella: que
Cuba no es el país que amo.
Pero como Cuba es el país que amo, siento
en el alma todas las cosas feas que oigo y veo
a diario.
Mientras las viviendas cubanas sufren por la
falta de mantenimiento, los cubanos inventan para
comer y todo permanece en mal estado, en el periódico
Trabajadores altos jefes militares explicaron
con lujo de detalles por estos días cómo
se logra modernizar los medios de combate: municiones,
granadas, minas, cohetes, antitanques, etc., medios
que nunca se utilizaron para enfrentar una invasión
norteamericana, sino para enviar cubanos a distintas
partes del mundo a espaldas del pueblo, sin su
consentimiento.
Las páginas de Juventud Rebelde publican
cada día fotos sobre el abandono en que
se encuentra la capital. A casi medio siglo de
castrismo, el estado aún no se ha puesto
de acuerdo si es la población o él
quien debiera atender la imagen de los pueblos
y ciudades del país. Con frecuencia en
la prensa oficialista se culpa a los ciudadanos,
pero en realidad es el estado quien da el peor
ejemplo.
Consulte La tira del lente del periódico
citado y sabrá, a través de sus
fotos, quién es quien infringe las regulaciones
de la higiene comunal, tal como lo dispone el
Decreto 272, acerca de las contravenciones en
materia de ordenamiento territorial y urbanismo,
emitido por el propio Consejo de Ministros en
2001.
Inmensos huecos en las calles y aceras, letreros
donde se dice; Peligro, posibilidad de derrumbe;
basureros con toneladas de desechos donde proliferan
insectos y perros enfermos, aguas albañales
recorriendo largas distancias por la vía
pública; alcantarillas tupidas, tanques
de agua en azoteas en muy mal estado, carreteras
tragadas por la maleza; viviendas donde se acumulan
los residuales por tupiciones en las fosas;
tanques de basura rotos, balcones a punto de caerse;
tramos de vía férrea dañados.
Y sobre todo, marabú, mucho marabú
en toda la Isla.
Aún así, Cuba es el país
que amo. Es por eso que me duele en el alma todo
lo que veo. La propia prensa oficialista emplea
páginas y páginas en denunciar estos
hechos -algo insólito- y el régimen
responde modernizando su arsenal bélico,
o regalando hospitales a otros países donde
seguramente no existe tanto abandono urbano, o
enviando libros al Paseo del Prado, donde en vez
de libros, los que habitan los solares que en
el Prado abundan, necesitan pan, higiene, una
vida mejor.
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