|
La
Habana Vieja no existiría sin la revolución, dice
Eusebio Leal
Yahoo! News.
La Habana, 25 oct (EFE).- La Habana Vieja, declarada
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982,
no existiría sin la revolución porque
habría sido destruida por los especuladores,
sostiene el Historiador de la Ciudad, Eusebio
Leal, en una entrevista con Efe.
Leal (La Habana, 1942), diputado del Parlamento
cubano y embajador de Buena Voluntad de Naciones
Unidas, fue reconocido recientemente con el premio
Hábitat de la ONU por su labor en favor
de la recuperación de La Habana Vieja,
principal atractivo de la capital y uno de los
más importantes polos turísticos
de Cuba.
Al frente de un ejército de miles de empleados,
desde arquitectos e ingenieros hasta arqueólogos
y albañiles, y con una inversión
superior a los 60 millones de dólares,
la Oficina del Historiador, que dirige Leal, ha
salvado cientos de edificios en el corazón
de la ciudad y aspira extender su acción
a otras áreas de la capital.
Su esquema de financiación se basa en
recursos propios, conseguidos a través
de empresas de turismo y servicios, desde el consorcio
Habaguanex -que incluye hoteles y restaurantes-
a inmobiliarias (Fénix) y constructoras
(Puerto Carena), y de la cooperación internacional,
que ha aportado alrededor del seis por ciento
de la inversión global.
Leal saluda la reciente reanudación de
la cooperación española al desarrollo,
que permitirá impulsar nuevos proyectos
sociales en La Habana Vieja, con una financiación
que tendrá "un peso significativo",
señala.
Pero el "músculo" de la Oficina
está en los recursos propios, dice.
"En la medida en que ganamos, invertimos
y tenemos capacidad para pedir préstamos
al sistema bancario nacional".
El objetivo es "salvar el patrimonio sin
venderlo", mediante iniciativas de desarrollo
sostenido, explica.
Reconoce que son muchas todavía las asignaturas
pendientes en materia de rehabilitación
porque "es la obra más costosa del
mundo", pero asegura que la Oficina del Historiador
"está en plena efervescencia".
Para llevar adelante sus propósitos, no
descarta contar con inversión extranjera,
como ya ocurrió en la Lonja de Comercio,
que se rehabilitó con la participación
de una entidad bancaria española y hoy
alberga oficinas.
"Sobre esa base, es posible repetir experiencia",
apunta el Historiador, quien agrega: "Creo
que conservando nosotros la propiedad en lo esencial
hay inversiones que están ante una posibilidad".
De lo que no quiere oír hablar es de las
propuestas de arquitectos extranjeros, muchos
de ellos estadounidenses, que tienen un componente
especulativo.
La posibilidad de que en un futuro Estados Unidos
levante el embargo económico que mantiene
sobre la isla desde hace cuatro décadas
ha alimentado proyectos arquitectónicos
"triunfalistas" y ha levantado expectativas
entre especuladores inmobiliarios en el exterior,
denuncia Leal, quien advierte que serán
"una roca dura de roer" para la especulación.
Cuando desaparezca el embargo, vaticina, Cuba
podrá comerciar "de igual a igual"
y conseguir recursos para recuperar su patrimonio.
"No me cabe la menor duda de que todo esto
podremos hacerlo sin recurrir a esos megaproyectos"
de arquitectos extranjeros, señala.
"Contra viento y marea estamos trabajando,
porque nada de esto existiría sin la revolución.
Si fuera por esos señores que quieren volver
ahora a dirigir planes urbanísticos, esta
sería la capital de la prostitución,
de la corrupción absoluta, de las casas
del juego", asegura.
Frente a ese modelo de ciudad que según
Leal querrían los especuladores, el historiador
muestra la belleza del recinto colonial y no escatima
elogios para los maestros españoles que
levantaron los palacios de La Habana Vieja y la
Fortaleza del Morro.
"¿Qué arquitectura pudo resistir
esto?", se pregunta ante una fotografía
que muestra olas gigantescas azotando el Castillo
del Morro durante el huracán Wilma, que
en 2005 provocó la mayor inundación
de la historia de La Habana, "es una gloria
de la ingeniería española",
concluye.
|