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Maradona,
de futbolista a defensor de Fidel Castro y la
revolución cubana
Yahoo! News.
La Habana, 24 oct (EFE).- El ex futbolista argentino
Diego Armando Maradona es un ferviente admirador
de la revolución cubana y y del líder
de la isla, Fidel Castro, con el que comparte
la animadversión hacia el presidente de
EE.UU., George W. Bush, al que tildó de
"asesino" y "basura humana".
Maradona considera a Castro un "dios"
y un "maestro de maestros" y en los
últimos años ha hecho de Cuba una
segunda casa, a la que recurrió para tratar
de recuperarse de su adicción a las drogas
y que defiende a capa y espada tanto dentro como
fuera de Argentina.
Aunque ha dicho que "nunca" le verían
"metido en la política", el ex
astro del fútbol ha ido elaborando un discurso
"antiimperialista", fundamentalmente
contrario a Bush, que le ha acercado a Castro
y más recientemente al presidente venezolano,
Hugo Chávez.
"Yo creo en Chávez, yo soy chavista",
dijo el mes pasado tras participar en el programa
"Aló, Presidente" del mandatario
venezolano.
Su volátil formación política
le llevaron desde apoyar en 1995 al entonces presidente
de su país Carlos Ménem y expresar
su respaldo al ex mandatario peruano Alejandro
Toledo, hasta encabezar la marcha de la Cumbre
de las Américas en Mar del Plata (Argentina),
en noviembre de 2005, para repudiar la presencia
de Bush.
Figuras muy dispares han disfrutado de su favor
y aprovechado una presencia que siempre genera
un enorme arrastre mediático.
Sin embargo, con un tatuaje de Ernesto "Ché"
Guevara en un brazo y uno de Fidel Castro en su
prodigiosa pierna izquierda -en el caso del que
para muchos es el mejor jugador de fútbol
de la historia, todo un orden de prelación
afectiva-, el ex astro argentino no duda en decir,
que para él "el comandante es un dios".
Lo dijo al término de su aventura televisiva
en su país, en 2005, no sin dejar de subrayar
que "nadie tiene su cabeza, nadie tiene su
pensamiento, nadie tiene su humanidad".
El ex jugador ha cimentado una relación
especial desde la primera vez que visitó
Cuba, en 1987, para recibir un galardón.
Regresó en 1994 y desde entonces ha vuelto
reiteradamente a la isla, donde fue atendido desde
enero de 2000 de su adicción a las drogas
en la clínica internacional "La Pedrera",
donde Maradona dice que tiene una segunda casa.
En sus visitas se ha entrevistado con el líder
cubano, al que además ha regalado camisetas
suyas como la que utilizó en su debut con
el rosarino Newell's Old Boys o la albiceleste
con el número diez autografiado.
El convaleciente jefe de la revolución
ha retribuido ese cariño con la defensa
de Maradona, a quien considera "muy amigo",
"noble y sin duda un gran atleta" que
ha mantenido una amistad "desinteresada"
con Cuba e, incluso, llegó a pedir que
se le levantara un monumento tras encabezar la
protesta contra Bush en Mar del Plata.
Cariño o afinidad política, Maradona
ha dejado claro que "por Fidel Castro daría
la vida".
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